Por Hermano Cerdo
Mañana 3 de marzo dos cerdos estarán en la Feria de Minería para conversar sobre la novela del colombiano Daniel Ferreira, La balada de los bandoleros baladíes, ganadora del Premio de Novela Sergio Galindo 2010.
La cita es en la Galería de Rectores a las 6 de la tarde. Participan: Stanislaus Bhor, Mauricio Salvador y Agustín del Moral Tejeda, director de la Editorial Universidad Veracruzana.
Publicado en Marzo 2, 2011 | No hay comentarios »
Por René López Villamar
Ayer les comentábamos sobre el documental que organizó la BBC en torno a la obra de David Foster Wallace y los planes para la aparición en español de El rey pálido.
Ahora The New Yorker ha publicado un extracto (no exactamente adelanto, pues aquí hay una grabación de 2006) de The Pale King de David Foster Wallace que lleva por título «Backbone», que puede leerse aquí.
(Muchas gracias a nuestro compañero J.S. de Montfort por la información.)
Publicado en Marzo 1, 2011 | No hay comentarios »
Por René López Villamar
Como preparación a la llegada de The Pale King, la obra póstuma e inacabada de David Foster Wallace, la BBC ha hecho un documental (en radio) sobre su figura y es el primero que se hace con seriedad desde el suicido de éste. Pueden leer aquí la nota de la BBC sobre el documental y aquí el enlace de Flavorwire donde se puede escuchar. Ya he escuchado el documental y me decepcionó un poco, aunque para ir abriendo el apetito está bien.
¿A ustedes que les ha parecido?
Editado para agregar: Claudio López De Lamadrid nos escribe desde facebook que Random House Mondadori editará en noviembre El rey pálido en España, en traducción de Javier Calvo.
Publicado en Febrero 28, 2011 | No hay comentarios »
Por Mauricio Salvador

Uno de los libros que me acompañará eternamente es la colección de cuentos de Saul Bellow editada por Penguin. Aunque a mí me fascinan entiendo que no a todos les gusten cuentos como estos, historias que van a veces más allá de las cien páginas, historias que realmente no son convencionales en el sentido carveriano, por ejemplo, o en el sentido más latinoamericano de lo que es un cuento. Muchos, en la Sogem o en los cursos de escritura creativa, por ejemplo, comenzarían por decir que se trata de nouvelles, o que no ganan por nocaut, etc.y regresarán a tuitear. Bueno, ese no es el punto. Cuando regreso a leer a Bellow lo hago para animarme y sorprenderme ante su intensidad artística, la misma que dejaba helado a Cheever cada vez que se encontraban. Aquí los comienzos de tres cuentos fantásticos (fantásticos, no el sentido de género), en los que Bellow comienza a delinear tres personajes más grandes que la vida misma, Clara Velde, la sexy zarina de la moda, Katrina Goliger, la confundida esposa del erudito Victor Wulpy y Zetland, el muchacho genio y ambicioso que quería comerse el mundo. ¿No son comienzos fabulosos?
Clara Velde, to begin with what was conspicuous about her, had short blond hair, fashionably cut, growing upon a head unusually big. In a person of an inert character a head of such size might have seemed a deformity; in Clara, because she had so much personal force, it came across as ruggedly handsome. She needed that head; a mind like hers demanded space. She was big-boned; her shoulders were not broad but high. Her blue eyes, exceptionally large, grew prominent when she brooded. The nose was small – ancestrally a North Sea nose. The mouth was very good but stretched extremely wide when she grinned, when she wept. Her forehead was powerful. When she came to the threshold of middle age, the lines of her naïve charm deepned; they would be permanent now. Really, eveything about her was conspicuous, not only the size and shape of her head. She must have decided long ago that for the likes of her there could be no cover-up; she couldn’t divert energy into desguises. So there she was, a rawboned American woman. She had very good legs -who knows what you would have seen if pioneer women had worn short skirts. She bought her clothes in the best shops and was knowledgeable about cosmetics. Nevertheless the backcountry look never left her. She came from the sticks; there could be no mistake about that. Her people? Indiana and Illinois farmers and small-town businessmen who were very religious. Clara was brought up on the Bible : prayers at breakfast, grace at every meal, psalms learned by heart, the Gospels, chapter and verse – old-time religion.
*
DIZZY WITH PERPLEXITIES, seduced by restless spirit, Katrina Goliger took a trip she shouldn’t have taken. What was the matter with her, why was she jumping around like this? A divorced suburban matron with two young kids, was she loosing ground, were her looks going or her options shrinking so fast that it made her reckless? Looks were not her problem; she was pretty enough, dark hair, nice eyes. She had a full figure, a little on the plump side, but she handled it with some skill. Victor Wulpy, the man in her life, liked her just as she was. The worst you could say of her was that she was clumsy. Clumsiness, however, might come out as girlshness if it was well managed. But there were few things which Trina managed well. The truth, to make a summary of it, was that she was passably pretty, she was awkward, and she was wildly restless.
*
Yes, I knew the guy. We were boys in Chicago. He was wonderful. At fourteen he had things already worked out and would willingly tell you how everything had come about. It went like this: First the earth was molten elements and glowed in space. The hot rains fell. Steaming seas were formed. For half of the earth’s history, the seas were azoic, and then life began. In other words, first there was astronomy, and then geology, and by and by there was biology, and biology was followed by evolution. Next came prehistory and then history – epics and epic heroes, great ages, great men, then smaller ages with smaller men; then classical antiquity, the Hebrews, Rome, feudalism, papacy, renascence, rationalism, the industrial revolution, science, democracy, and so on. All this Zetland got out of books in the late twenties, in the Midwest.
Sólo eso.
Publicado en Febrero 23, 2011 | No hay comentarios »
Por Joaquín Guillén Márquez
Hace meses la revista Granta desató polémica cuando se dio a conocer, cual convocatoria mundialista de fútbol, a los integrantes de “Los mejores narradores jóvenes en español”. Pueden seguir la discusión cerda picándole aquí.
Esto viene a colación por dos artículos publicados en el Times Literary Supplement y en Revista Ñ. La primera, una reseña publicada el mes pasado con el título “New fiction from the Spanish-speaking world“. La segunda, una pequeña entrevista con Aurelio Major y Valerie Miles. La pregunta incómoda, ¿Por qué tantos argentinos?, es directa. La respuesta:
Me atrevo a decir que es porque Argentina tiene cultura de libro y de librerías, las mejores librerías de la lengua. Y una cultura editorial de largo alcance.
¿Será en verdad por eso?
Publicado en Febrero 21, 2011 | 3 comentarios »
Por René López Villamar

Hoy por la mañana HermanoCerdo tuvo la oportunidad de entrevistar a Selma Ancira, traductora entre otros de Tolstói, Dostoievski, Gógol y la poeta Marina Tsvietáieva —de quien uno de sus más grandes anhelos es traducir la obra completa. Admiradora por igual de la cultura rusa y la griega, Ancira habló de la pasión que debe tener el traductor por su trabajo. Defiende al traductor como un creador y citando a Tsvietáieva nos dice que el mejor traductor es aquel que habría dicho lo mismo que el autor sobre el mismo tema. De ahí nace su amor por la poeta rusa.
Como es un tema recurrente en HC, no pudimos dejar de preguntarle cómo traduce a los rusos una mexicana radicada en Barcelona. ¿Traduce al español peninsular o al español mexicano? Cuando comencé a traducir, nos responde Selma Ancira, los editores españoles me decían cosas como «no se dice “recámara”, se dice “dormitorio”». A ello les replicaba que si los lectores no sabían que era una “recámara” bien podían buscarlo en el diccionario. Restringirse al español peninsular, nos dice, es empobrecer a la lengua. Al contrario, siempre hay que buscar escribir en un español correcto, pero sin dejar al lado los giros y expresiones locales, que enriquecen el idioma, ya que las traducciones se leerán por igual en España, México o Argentina.
A propósito de usar las variantes del español en la traducción, nos pone un ejemplo muy interesante, el de su traducción de Loxandra de María Iordanidu (que en España publicó Lumen y en México la Universidad Veracruzana / Ediciones sin Nombre). La novela, que da cuenta de la vida de las familias adineradas en la Constantinopla de finales del siglo XIX e inicios de XX. Como en parte la novela representa las tensiones entre los griegos de Constantinopla y aquellos de Grecia, cada uno con una forma de hablar distinta, Ancira decidió dar a los de Grecia el habla del español peninsular y a los de Constantinopla la de los mexicanos. Así, en Constantinopla no hay pavos sino guajolotes. «¿Pero qué es un guajolote?», preguntaban en la editorial. «No importa que sea un guajolote», responde Ancira, «lo que importa es que la gente de Grecia no entendería de que animal hablaban los de Constantinopla».
Publicado en Febrero 18, 2011 | No hay comentarios »
Por René López Villamar
Estamos enhorabuena. Dos de los blogs de nuestros colaboradores más cercanos están nominados al Premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Crítica Literaria. Se trata de El lamento de Portnoy de Javier Avilés, que recientemente ha publicado Constatación brutal del presente en Libros del Silencio, y J.S de Montfort escribe, de J.S. de Montfort, uno de nuestros más feroces críticos y miembro del staff de Hermano Cerdo.
A nombre del resto de la piara, les enviamos una enorme felicitación por esta merecida nominación.
Lo mejor de todo, queridos lectores, es que ustedes pueden votar por su blog de crítica favorito para el premio, así como en el resto de las categorías. Sólo es posible hacer un voto por categoría, así que seguramente vayan a apoyar a su blog favorito.
Y no olviden que el Hermano Cerdo los ama.
Publicado en Febrero 16, 2011 | Comments Off
Por Mauricio Salvador

A finales de marzo se publicará el nuevo libro de Geoff Dyer, Otherwise known as human condition, que recoge reseñas sobre autores tan variados como DH Lawrence, Richard Ford, Sebald, Bernhard o Camus, y en el Work in Progress de la editorial Farrar, Straus & Giroux ofrecen un adelanto del libro:
***
Don’t read much now.
Philip Larkin, “A Study of Reading Habits”
Could I have become a symptom, or is this an entirely personal indisposition?
Either way, I find it increasingly difficult to read. This year I read fewer books than last year; last year I read fewer than the year before; the year before I read fewer than the year before that. The phenomenon of writer’s block is well known, but what I am suffering from is reader’s block. The condition is creeping rather than chronic, manifesting itself in different ways in different circumstances. On a trip to the Bahamas recently I regularly stopped myself reading because, whereas I could read a book anywhere, this was the only time I was likely to see sea so turquoise, sand so pink. Somewhat grandly, I call this the Mir syndrome, after the cosmonaut who said that he didn’t read a page of the book he’d taken to the space station because his spare moments were better spent gazing out of the window. Sometimes I’m too lazy to read, preferring to watch television; more often I am too conscientious to read. Reading has never felt like work in the way that writing has, and so, if I feel I should be working, I feel I should be writing. Theoretically, if I am not writing then I am free to read but, actually, I always feel vaguely guilty, and so, instead of writing (working) or reading (relaxing), I do neither: I potter around, rearranging my books, clearing up. Basically I do nothing—until it’s time to catch a train, whereupon, like a busy commuter nibbling away at War and Peace in twenty-minute snatches, I plunge into a book, thinking, At last I’ve got a chance to read. In no time, though, I’m like Pessoa in The Book of Disquiet, “torn, in a futile anguished fashion, between my disinterest in the landscape and my disinterest in the book which could conceivably distract me.” (más)
Publicado en Febrero 15, 2011 | No hay comentarios »
Por Joaquín Guillén Márquez

El papel del editor siempre es polémico y, entre ellos, Gordon Lish pasará como uno de los más grandes. Su trabajo con Raymond Carver es más que conocido, mas su faceta como escritor parece que se mantendrá siempre a la sombra. Ahora aparece de mano de El País un adelanto en español de la novela Epígrafe que pueden leer aquí.
El artículo que da a conocer ésto también incluye una pequeña entrevista a Lish que lidia con estos temas de la relación entre escribir y editar. Comparto algunas de las respuestas.
P. ¿Qué hace a un buen escritor? ¿Y a un buen editor?
R. Como cualquier otra cosa en la vida, se trata de convicción. Tienes que estar dispuesto a jugártelo todo. Debes buscar el riesgo en la medida en que puedas. ¿Hay o no música en las frases?
P. ¿Es la misma receta para ambos?
R. Cuando se edita el trabajo de otro ¿qué música buscas escuchar, la tuya o la suya? El texto es como un cuerpo y la relación que tienes con él como editor o escritor debe ser entendida como una relación social. El único criterio son los arrestos, el volumen, la pervivencia de la canción. Uno quiere sacar de cualquier acto de la vida eso que necesariamente merece ser perpetuado.
P. ¿Cuál ha sido la mejor lección que ha recibido como editor?
R. No he tenido ningún respeto por los editores, pero mi jefe en Esquire me enseñó a ser temerario. Nunca he sido un buen estudiante, esa es una de mis cualidades. No aprendí de mis padres, ni de mis amantes, ni de mis amigos, que son bastante inteligentes, gente como DeLillo o James D. Watson, el premio Nobel.
[...]
P. ¿Qué necesitan aprender los escritores?
R. Que lo que hacen importa.
P. ¿Cómo son los estudiantes hoy en día?
R. No quieren ser amateurs. ¡Contratan publicistas! Siento que soy el cazador entre el centeno que impedirá que esos chicos se conviertan en un producto.
La entrevista completa por acá.
Publicado en Febrero 14, 2011 | No hay comentarios »
Por Rogelio Pineda Rojas

El hombre se sujetó del tubo pasamanos durante el enfrenón del Metro. Noté entonces que una manga color piel con un dragón forraba su antebrazo. Era un hombre maduro, 50 años, poco más. La papada flácida. Patas de gallo apoderándose de las comisuras de los párpados. Las canas en la cabellera despeinada sobresalían cínicas. Una camisa tipo Polo dos tallas más pequeña se le ajustaba al abdomen fofo. Miré de nuevo su antebrazo. Según el ángulo y la distancia, el dragón parecía un tatuaje real, sin embargo, estaba impreso sobre la manga, fina como media de nylon. ¿Qué motivo llevaría a ese hombre, entrado en años, a ponerse una prenda que usan los adolescentes para lucir como cantantes de rap o jugadores de basquetbol?
Cuando se lo platiqué a mi novia, me dijo que este tipo de hombres no aceptan su edad. Le rehúyen a ser viejos. Ocurre lo mismo cuando se pintan el cabello y la barba de negro para restar platinado a las canas. O usan playeras de Where the Wild Things Are después de los treinta. Entiendo a qué se refiere y le doy la razón. Pero ¿qué más? Ese hombre había comprado su manga-tatuaje en una tienda de ropa juvenil y la presumía en el metro, sin importarle el qué dirán. Una novia veinteañera, a la cual complacer, pudo haber sido un gran motivo para ignorar las burlas. O quizá de joven había anhelado tatuarse y ahora, aprovechando el diseño, el material de la ropa y la ausencia de compromiso “social”, del que este tipo de prenda te libera, decidió darse el lujo de la nostalgia. Incluso evitó así el proceso de curación de cuando te tatúas en realidad: yo lo experimenté y puede complicarse en semanas y semanas de dolor y comezón. Esta era otra posibilidad. Sin embargo, después de muchas teorías, pienso que ese hombre quería impacientemente pertenecer a su época, en la cual la juventud está sobrevaluada, como diría Onetti. Y comprendo que todos podemos caer presa de nuestro tiempo.
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Vean imágenes de esta novedad, que no es tan nueva, porque está en los brazos de muchos jóvenes, y no tanto, desde por lo menos 2007, en:
http://www.vampfangs.com/Tinsley-Tattoo-Sleeves-s/9.htm
O busquen en Google: Tattoo Nylon Sleeves
Publicado en Febrero 10, 2011 | No hay comentarios »