Blog de HermanoCerdo

Cerdas en la piara

Por Hermano Cerdo

Amigos, HC experimenta una nueva y casi gozosa fase de expansión. A partir de este mes tres escritoras se integrarán al staff de la revista de los campeones. Lo aceptamos, nosotros mismos estamos algo sorprendidos de tener cerditas en la piara y ya no nos sentimos cómodos tirando pedos y eructos cuando entre el lodazal las cerditas platican de cuidados de las pezuñas y el colesterol. Pero ya nada es igual. Ya no es como en los viejos tiempos de lodazal. A partir de este mes, decía, Denise Nader (Ecuador), Violeta Entrerríos (España) y Cecilia Galli (Argentina) formarán parte de la piara y aquí les damos la bienvenida.

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Denise Nader fue pionera de los blogs en Ecuador bajo la forma mutante de Sisterdeath, es una apasionada de la ciencia ficción, catedrática en Guayaquil y conductora de radio; pronto, además, publicará su primer libro de cuentos. Gracias a Denise poco a poco iremos cubriendo ese espacio un tanto descuidado de la ciencia ficción.  Pueden seguir a Denise vía Twitter: @nashiraprime

Violeta Entrerríos ha sido nuestra colaboradora de tiempo atrás, principalmente en la crítica de libros, así que muchos de nuestros lectores la tendrán presente. Violeta es doctora en literatura y coeditora de FrecuenciaUrbe. Violeta seguirá haciendo crítica de libros en HC y colaborando con ensayos sobre diversos temas literarios. Vive en Madrid y se la puede localizar vía la hermandad.

Cecilia Galli es nuestra chica punk, autora del libro de cuentos Karaoke Kiss (cuento) y del libro de poemas Superhéroes (poesía). Actualmente vive en Buenos Aires donde hace de mamá y futura novelista. Pueden seguir a Cecilia vía Chica migraña y contactarla a través de la piara, aunque no es que los cerdos lo vayan a hacer tan fácil.

El escritor como mercancia (al peso)

Por J. S. de Montfort

Más o menos ya saben todos la historia: el escritor checo Franz Kafka legó a su amigo Max Brod la responsabilidad de destruir los documentos que contenían su obra literaria a su muerte (en el lote había tanto inéditos -la mayor parte- como el material publicado en vida). Parece ser, no obstante, que ya el propio Kafka habría quemado una parte de dicha obra antes de morir.

Tras la muerte de Kafka, Brod -contradiciendo los deseos de su amigo- se decidió a publicar entre 1925 y 1927 las novelas El proceso, El castillo y Amerika. Pero todavía quedaba mucho material inédito, que quedó -una parte- bajo custodia de la Bodleian Library en Oxford y el resto bajo custodia del propio Brod que se lo llevó con él al mudarse en 1939 a Palestina.

A la muerte de Brod (en 1968) el legado pasó a manos de su secretaria Esther Hoffe que tuvo la dicha de vivir 101 años (sí, ¡101 años!), y así hasta 2007 -que fue cuando finalmente falleció- el legado de Kafka permanecía oculto en unos baúles.

Bueno, oculto a medias, porque la cándida Esther Hoffe vendió en 1988 el manuscrito de El proceso por dos millones de dólares.

Hoffe tenía dos hijas (Eva y Ruth) quienes, tras la muerte de ésta, quedaron como herederas universales.

Viendo la posible enjundia de esas cajas polvorientas que tenía su mamá guardadas en el desván (y evidenciando, al tiempo, su supina incompetencia en temas literarios) han decidido las niñas (como herederas universales que son) que la obra inédita de Kafka no va a ser inventariada y catalogada (quizá temen que lo que quede, tras el descarte de Brod, no tenga valor), sino que la intención es la de venderlo al peso.

Como suena: a granel.

En su ensayo Who Owns Kafka? para el London Review of Books la filósofa post-estructuralista Judith Butler trata de averiguar las claves que nos han llevado a valorar los trabajos literarios y académicos en términos de cantidad y no de calidad, y sus implicaciones.

El asunto no es sencillo pues aquí quedan sujetas a valoración cuestiones como la diáspora judía, los intentos de apropiación de un estado sobre las manifestaciones culturales realizadas por sus miembros (y la “autentificación” de tales miembros en el caso de Israel) y que viene con el aval de cierto victimismo disfrazado de honorable cruzada para la “reparación”; la instrumentalización de un escritor como mercancía en el comercio de la espiritualidad, pero también el derecho del estado germano a considerar que tales obras -por concepción y lengua- pertenecen al dominio de la literatura alemana (y de su historia).

A esto se le suma el escepticismo de Kafka, su afirmación de que “no soy un zionista”, la voluntad de desarraigo y el poco crédito que éste le daba a la trascendencia (que podría verse aquí como una suerte de juego literario quasi-postmoderno).

Ha de tenerse en cuenta que el alemán era para Kafka su segunda lengua y que en la correpondencia con Felice Bauer encontramos constantes correciones de ésta a su alemán.

No obstante alguien tan poco cuestionable como Hannah Arendt dijo en su momento que el estilo de las obras de Kafka está construido con:

“la prosa germana más pura del siglo XX”.

Judith Butler en su ensayo centra su análisis en las parábolas escritas por Kafka, sugiriendo de un modo bastante subjetivo que su poética de la no-llegada, que se cifra en la escritura de mensajes que no saben si llegarán a alcanzar a su destinatario, así como la imposibilidad de realización de los objetivos personales, puede verse como un deseo alegórico que considera la distancia entre Alemania y Palestina como un camino infinito y que de ahí se derivaría ese deseo final de Kafka de querer que su trabajo se destruya por no confiar en la posibilidad de que llegue al destinatario, o sea, al lector.

En otras palabras: que la obra desaparezca tras la muerte del escritor.

Pero aquí yace una pequeña trampa, y es que, según Butler, ese deseo final sería una más de las paradojas del estilo kafkiano, es decir, convertir su último tránsito vital en parte de su obra y, con ello, perpetuar su legado “estilístico” (su poética, por así decir) hacia el incierto futuro, en una maniobra genial que le desvincula del hipotético éxito de la empresa, pero que, por otro lado, mantiene vigente su figura (en forma de mercancía del capitalismo) en tanto que sus papeles sigan produciendo en las gentes del futuro (en nosotros) dilemas éticos sobre su manejo.

En palabras de Butler:

“de haberse producido la destrucción de los papeles, tal vez no se habrían seguido alimentando los fantasmas”.

Para mí, este último giro de la peripecia de la obra kafkiana, es un golpe de efecto maestro gracias al cual el fantasma de Kafka se enfrenta a las fauces del post-capitalismo actual, provocando que éste se pregunte por el lugar dónde quedó su humanismo, su ética y sus valores.

Más De La Pava

Por Mauricio Salvador

Ya parecemos fanáticas locas, lo acepto. Pero es emocionante saber que hay más De La Pava en camino, Personae, su segunda novela, y un artículo que pronto aparecerá en Triple Canopy: “A Day’s Sail” (Fight and Metaphor in Virginia Wolf. Gatti-Ward y Corrales-Castillo. El sólo título debería hacernos pensar. Si no lo creen, vean uno de los rounds más devastadores de todos los tiempos, el Round 10 de Corrales-Castillo:

Javier Moreno habla sobre Hermano Cerdo

Por René López Villamar

Javier Moreno habla sobre Hermano Cerdo, su pasado, su futuro y sus objetivos en Radio Pachone Internacional, en el marco de una conversación sobre diversas publicaciones en línea colombianas. Toda la conversación es muy interesante. Lo que nos cuenta Javier sobre Hermano Cerdo un poco más.

National Book Critics Circle para

Por Mauricio Salvador

A Visit From the Goon Squad, de Jennifer Egan. Egan, así, venció a Freedom, de Franzen. Algunos de los ganadores, acá:

Fiction

Jennifer Egan, A Visit from the Goon Squad (Knopf), a novel at once experimental in form and crystal clear in the overlapping stories it delivers, offering us a sense of youth and what gets lost along the way.

Finalists include
Jonathan Franzen, Freedom (Farrar, Straus & Giroux), an ambitious novel rendered in perceptive, hyperreal language that offers profound social commentary and deep family drama that we live, minute by minute, with the author.

David Grossman, To the End of the Land, tr. by Jessica Cohen (Knopf), also awarded the JJ Greenberg Memorial Award at the National Jewish Book Awards on March 9, which is set at the beginning of the second intifada yet encompasses the tragedy of decades of war in the Middle East and indeed war generally.

Criticism

Clare Cavanagh, Lyric Poetry and Modern Politics: Russia, Poland, and the West (Yale University Press), a deeply scholarly yet lucid study hundred years of poems in three languages from the Northwestern University professor.

Finalists include

Elif Batuman, The Possessed: Adventures with Russian Books and the People Who Read Them(Farrar, Straus & Giroux), whose essays about the great books and authors of Russian literature and her own off-kilter experiences as a Ph.D. student first appeared in the New Yorker andN+1and have come to define a whole new way of doing criticism.

Terry Castle, The Professor and Other Writings (Harper), a mix of essays at once autobiographical and deeply informative that captures the spirit of the new criticism from the Stanford University professor.

Sergio De la Pava – Personae

Por Hermano Cerdo

Gracias a The Quarterly Conversation nos llega una noticia fascinante: Sergio De La Pava, autor de A Naked Singularity, está por lanzar su segunda novela Personae.

Hasta octubre de 2010, dos años después de su publicación, leímos una reseña de Scott Bryan Wilson en The Quarterly Conversation sobre la primera novela de Sergio De La Pava. Dado el ritmo actual con que se mueve el mercado editorial estos días dos años parece mucho tiempo. Y lo es. En ese lapso de tiempo A Naked Singularity no captó ninguna clase de reflectores, no fue finalista de ningún premio y su autor nunca ocupó la portada de ningún suplemento o revista dominical ni otorgó entrevistas a pesar de haber escrito una novela que compite fácilmente con las novelas más promocionadas de los últimos años. La pregunta que desde entonces se han hecho muchos lectores de A Naked Singularity es cómo la industria editorial logró ignorar por completo una obra de tal calidad. Quizá no fue sólo problema de la industria editorial y quizá fue una táctica que poco a poco se vería recompensada. A ciertos lectores les llegaron ejemplares de la edición de autor de 700 páginas con una alegre nota a mano por parte del autor. ¿Pero quién iba a leer una obra autopublicada, una obra llamada A Naked Singularity por un desconocido autor llamado Sergio De La Pava? Bien podía tratarse de una compleja trama de vampiros intergalácticos o uno de tantos esfuerzos literarios que finalmente encuentran cabida en una edición de autor. Estos dos años, sin embargo, han dado razón a quienes tocaron las primeras campanas porque poco a poco, mediante blogs, pláticas de café y reseñas entusiastas de lectores arriesgados, A Naked Singularity ha comenzado a ocupar que verdaderamente merece en la literatura contemporánea.

La Fundación Rulfo y las verdades oficiales

Por Mauricio Salvador

Pável Granados publica en Gatopardo un amplio comentario sobre la actitud inquisitorial de los encargados de la Fundación Juan Rulfo. Fue curioso que lo publicara justo hoy cuando tomándonos un café en una terraza del Centro Histórico nos encontramos a María Kodama, de quien ya se conocen la historia.Es un texto interesante porque revisa, con ayuda de Leopoldo Lezama, las historias que hay alrededor de la edición final de Pedro Páramo, y rebate la actitud por demás infantil y hasta estúpida de la Fundación Rulfo que pretende velar por la memoria de Juan Rulfo con la peor  de las estrategias posibles, sacralizando y excomulgando la interpretación. Más papistas que el Papa, pues.

Abajo el texto de Pável:

VINE A LA FUNDACIÓN RULFO PORQUE ME DIJERON QUE AQUÍ EXPEDÍAN VERDADES OFICIALES (REFLEXIONES SOBRE UNA POLÉMICA)

Se admira a Juan Rulfo. Se lee a Juan Rulfo. Se comenta a Juan Rulfo. Quizá sea incluso una obligación. Para que no quede inmóvil como una piedra y se desmorone. Porque la vitalidad de su prosa tiene mucho que ver con las nuevas lecturas. Y porque la voracidad de la lectura se engolosina con una prosa de un ritmo hipnótico. Por las reminiscencias misteriosas de su léxico y los elementos misteriosos de sus recursos poéticos. Juan José Arreola decía incluso que Pedro Páramo podía ser leído como un poema. Un poema sinfónico, de voces cercanas y lejanas. Voces que incluso parecen provenir de la tragedia griega. García Márquez siempre ha dicho que Rulfo es un Esquilo moderno. García Márquez, el novelista que ha tenido el cuidado de no revelar las fuentes de su máxima novela, con excepción de Rulfo: nunca ha negado la huella de Rulfo en su prosa. Ni lo puede negar, son prosas hermanadas, ritmos que quedan resonando luego de cada lectura. Se puede comentar, sí, pero hasta cierto punto; hay libertad, pero no tanta. Puede pasar lo que a Daniel Rodríguez Barrón, que luego de publicar su texto “Confiar en la palabra” (La Gaceta del Fondo del Fondo de Cultura, diciembre de 2010) recibió una carta de la Fundación Rulfo para desautorizar sus conjeturas en torno a la escritura de Pedro Páramo.

Se puede conjeturar sobre escritura de La Ilíada, de Don Quijote e incluso de de la Biblia. Pero de preferencia no de Rulfo. se ha dicho tanto que para qué ir contra la versión canónica, ésa que se debe citar: Fundación Rulfo, libro 2, versículo 6. ¡Tantas habladurías, a dónde nos llevarían si todas son irrisorias! Sin embargo, el ensayista Leopoldo Lezama, a finales de 2006, buscó la opinión de las personas que tuvieron en sus manos los manuscritos de Pedro Páramo y que vieron el proceso de su escritura desde los talleres del Centro Mexicano de Escritores. No sé si ésas sean las “historias irrisorias” a que se refiere la carta de la Fundación Rulfo. Los autores consultados por Lezama, los que tal vez merezcan esa sonrisa indulgente, son: Alí Chumacero, Antonio Alatorre, Emmanuel Carballo y Samuel Gordon. En tanto que Chumacero y Carballo aceptaron una entrevista, Alatorre y Gordon enviaron un texto. Son testimonios de peso, testimonios que no deberían ser desestimados, testimonios que demuestran que el tema de la escritura de Pedro Páramo no está agotado.

(Sigue leyendo)

Sergi Bellver analiza el estado del cuento español

Por René López Villamar

Es muy interesante leer el artículo de Sergi Bellver, “El cuento español contemporáneo“, publicado originalmente en la revista Tiempo, como una contraparte del ensayo que ahora se encuentra en nuestra portada “The Story Problem: 10 reflexiones sobre la crisis de la novela en la universidad estadounidense”, de Cathy Davis. “El cuento español vive un momento de bonanza editorial”, nos dice Sergi Bellver al inicio de su artículo, pero para Cathy Davis, la bonanza del cuento en Estados Unidos es una debilidad. “¿Por qué he pasado veinte años de mi vida escribiendo relatos en lugar de novelas?”, comienza ella. Davis argumenta que el auge del cuento en su país no es síntoma de un renacimiento, sino un problema de la formación de sus escritores.

¿Se podría aplicar lo mismo al caso de España? ¿Qué opinan ustedes?

Constatación brutal del presente se presenta

Por Hermano Cerdo

El próximo jueves 10 de marzo en Laie Librería Café, Jordi Carrión y Javier Avilés tendrán una charla sobre Constatación brutal del presente, la primera novela de Javier Avilés, publicada por Libros del Silencio.

Laie Librería
Pau Claris, 85, Barcelona.

Vargas Llosa, Facebook y el asunto argentino

Por Eduardo Varas


Le costó mucho al peruano/español lanzar sus frases políticas con las que siempre adorna sus intervenciones públicas. Bueno, quizás a él no le costó mucho, pero sin duda hay cosas que ni un premio Nobel puede evitar.

Como por ejemplo que varios intelectuales afines al Gobierno se manifiesten en contra de la presencia de Vargas Llosa en la inauguración de la Feria del Libro 2011, como plato fuerte. Fue tan grande que hubo desde Carta Abierta hasta la intervención de la propia Cristina Fernández para bajar los ánimos.

Así que la discusión quedó abierta en el campo de qué es lo que importa para el escritor, ¿su obra o sus opiniones? Como sabemos, Vargas Llosa no se queda callado y de su boca han salido perlas como: “Cristina Fernández es un desastre total. Argentina está conociendo la peor forma del peronismo, populismo y anarquía. Temo que sea un país incurable”… Y esas expresiones siempre tienen un precio, ¿pero lo debe pagar la misma literatura?

Si a este polémica incluimos la toma de la identidad del escritor en Facebook por parte de Tommaso Debenedeti (aquel periodista italiano que se hizo ‘reconocido’ por inventarse entrevistas a Philip Roth, Noam Chomsky y Joseph Ratzinger) y que escribió en su muro cosas como: “No me gusta la polémica. Pero lo que está escrito sobre el gobierno de Argentina es verdadero…”, lo que salta es esa eterna relación entre autor, sus ideas políticas y obra, como si fuese lo único a considerar al hablar de libros. ¿Esta es la condena del escritor o es un peso innecesario que carga el que novela?