Blog de HermanoCerdo

Un vistazo a la nueva narrativa latinoamericana y española-Convocatoria

Por Mauricio Salvador

Y con nueva nos referimos a nueva, es decir aquellos primeros libros (o segundos o terceros, según sea el caso) de autores jóvenes de Latinoamérica y España. Durante este año y el siguiente vamos a publicar notas y reseñas sobre estos libros con la esperanza de que esta actividad pueda generar una dinámica interesante entre autores de diferentes países y diferentes editoriales. Si un autor o editorial se interesa por este propósito cerdo, lo mejor es que envíe su libro -o libros- en formato epub, si cuentan con ello, o sencillamente en pdf, al correo hermanocerdo(en)gmail. HC no distribuirá el libro de ninguna manera y respetará los derechos de publicación. HC se reserva el derecho de no reseñar los libros de la gente que:

a) nos cae mal

b) es un mamón (¿aunque quién no lo es? ¿no lo somos nosotros también?)

c) dice que somos idiotas

d) come carne de cerdo

Fuera de eso, recuerden que HC es todo amor.

Aquí actualizaremos la lista de los libros reseñados:

1.-Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos (Anagrama, España, 2010)

2.-Camanchaca, de Diego Zúñiga (Calabaza del Diablo, Chile, 2009)

3.-Los andantes, de Federico Guzmán Rubio (Lengua de Trapo, España, 2010)

4.-País de hartos, de Ulises González (Estruendomudo, Perú, 2010)

5.-Pasajeros, de Josué Barrera (Editorial Jus, México, 2009)

6.-Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac (Estruendomudo, Perú, 2010).

Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos

Por Mauricio Salvador

En las próximas semanas estaré publicando algunas reseñas breves de primeros libros de escritores latinoamericanos. Lo hago así porque de pronto se me juntaron muchos libros de escritores jóvenes y porque a lo mejor así podemos crear alguna dinámica interesante entre escritores de diferentes países que recién han publicado su primer o segundo libro. Por lo pronto comienzo con libros de gente que conozco de una u otra manera. Si alguien quiere mandar su primer libro lo mejor es que lo envíen en pdf o epub. HC no lo distribuirá.  Próximamente, Camanchaca, de Diego Zúñiga.

***


Desde las primeras líneas de Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos, varios libros y personajes comenzaron a pasarme por la cabeza. La segunda novela de Safran Foer, Extremely Loud and Incredibly Close, protagonizada por un niño brillante e ingenioso, Oskar, que pierde a su padre en los eventos del 11 de septiembre; o Justin Taylor el chico de Black Swan Green, de David Mitchell, cuya entrada a la adolescencia está enmarcada por la poesía secreta, el desamor y Margaret Tatcher. Me vienen a la mente no porque haya semejanzas entre estos tres libros sino porque el esfuerzo de crear una voz infantil o adolescente que sea convincente suele ser un esfuerzo que entraña riesgos de todo tipo, incluido el de hacer el ridículo. En Fiesta en la madriguera Juan Pablo Villalobos se propone un esfuerzo de este tipo, con resultados variables, y lo hace en un territorio, el del narcotráfico, cuya naturaleza es en sí un lugar común para la narrativa mexicana o de inspiración mexicana contemporánea. No era obligado, pero sí natural, que la narrativa del narcotràfico (para englobar así la narrativa que toca el tema) buscara nuevos caminos, nuevos personajes y maneras diferentes de acercarse al mismo tòpico. Tochtli es lo que conocemos en México como un narcojunior, el hijo de un traficante poderoso. Tochtli sin embargo no se asume como narcojunior porque es en realidad un niño al que su padre, de manera de pronto poco verosímil, quiere mantener con una venda en los ojos el más tiempo posible.  Yolcaut es un típico jefe del narcotràfico, con hombres a su alrededor que ocultan también las actividades del negocio al pequeño Tochtli (por eso el niño cree que vive rodeado de mudos), mujeres, hombres de negocios, políticos, extranjeros, etcétera. Sus desplantes son los desplantes típicos de un hombre que cree que lo puede todo y cuando uno lo mira dos veces, advierte que es un personaje interesante, porque finalmente es un padre que pese a ser lo que es desea que su hijo no vaya por el mismo camino e intenta protegerlo, a su manera, claro está. El grupo criminal vive en lo que a Tochtli le parece un palacio. Y el primer rasgo de sentirse un narcojunior es el hecho de que Tochtli sabe que lo puede tener todo porque su padre se lo dará sin miramientos de ningún tipo. Y cuando realmente no queda más por tener, Tochtli se obsesiona con los hipopótamos enanos de Liberia. Vista así, la anécdota de Fiesta en la madriguera contrasta mucho con el resto de las novelas con tema del narcotráfico, en parte porque el punto de vista recae totalmente en Tochtli y uno no puede esperar que un niño comprenda los alcances de lo que sucede en un mundo así.

Mis reservas van por otro lado. En primer lugar me parece que la anécdota y el alcance del libro no son precisamente material para una novela; cuando uno cierra el libro no siente haber leído tanto una novela como un cuento más bien prolijo.  Yo atribuyo esto al tino editorial de Anagrama. Las reseñas, por otra parte, se han hecho eco de la manera en que Juan Pablo Villalobos publicó su novela, cómo Herralde le llamó por teléfono y le dijo que lo publicarían y cómo así Villalobos pasó a convertirse en un escritor conocido por publicar su primer libro en esta editorial. Sin excepción todas las reseñas tocan este tema como si fuera lo más importante y en muchas ocasiones creo que sólo leyeron el boletín de prensa de la editorial.

La virtud de Fiesta en la madriguera es, también, su gran problema. El mismo Herralde ha mencionado lo atinado que fue Villalobos en encontrar una “voz” para Tochtli, en lo bien lograda que está. Pero para crear esta voz, que en principio es muy auténtica, Villalobos ha debido vestirla de detalles, detalles que conforman una especie de cosmovisión de Tochtli: su obsesión por los sombreros, por la palabras raras, por los samuráis, por el Japón, etcétera, y en este ir y venir Tochtli termina siendo un reflejo de estos motivos, motivos hacia los que su “voz” gravita inexorablemente. En su afán por mostrarnos el razonamiento de Tochtli, el mundo visto a través de sus ojos, nos ha faltado saber qué sienten Tochtli y compañía. Es cierto que uno infiere lo que Tochtli experimenta, por ejemplo, al advertir que su padre le ha estado mintiendo, pero otra vez dicho sentimiento debe acudir a uno de los motivos que visten su personalidad y uno se queda con las ganas de escuchar la otra voz de Tochtli, sin sombreros ni samuráis ni hipopótamos enanos de Liberia. Por momentos sentí que un exceso de pulimento había dejado en los huesos una historia que de otra manera habría tenido mucho más impacto en sus lectores.

Con Fiesta en la madriguera Juan Pablo Villalobos ha logrado con su primer libro lo que muchos anhelan siempre, estar en primera fila, publicar en una editorial de prestigio y finalmente convertirse en escritor. No recuerdo dónde leí que un primer libro sirve para exorcizar las obsesiones de un escritor. Pero me parece tonto. Con gusto leeré el segundo libro de Juan Pablo Villalobos, aunque siga escarbando en sus misma obsesiones.

Se publicaron los resultados de las Becas para Escritores Especiales de Hermanocerdo

Por Hermano Cerdo

Con todo el revuelo causado por el asunto de las becas del Sistema Nacional de Creadores, en México, muchos escritores no se enteraron que en HermanoCerdo se publicó una convocatoria para ofrecer cuatro becas a escritores mexicanos con alguna discapacidad física evidente que les impidiera, como a todo el mundo, trabajar. Las becas tienen un periodo de duración de dos años y están dotadas de 1200 dólares mensuales, más un seguro médico de gastos mayores y descuentos en ópticas, zapaterías especializadas y estéticas.

A pesar del poco eco que tuvo la convocatoria, hubo muchas propuestas y el jurado finalmente escogió a los cuatro beneficiados. El proceso consistió en la revisión de materiales (currículo, foto de cuerpo completo, descripción del proyecto y de la incapacidad) y una entrevista.

Casualmente los cuatro beneficiados resultaron estar relacionados con la revista HermanoCerdo, y dos de ellos son de nacionalidad no mexicana, aunque esto no fue motivo para que el jurado no reconociera el valor de sus propuestas y de su incapacidad.

Seleccionados:

René López Villamar
Incapacidad: Temblor en los miembros y alopecia.
Proyecto: “Escribir un libro de cuentos sobre el fin de la literatura tal y como la conocemos.”

Javier González Cozzolino
Incapacidad: Males varios causados por el siglo XXI, paternidad avanzada y tabaquismo.
Proyecto: “Un cuentario de título: Evita

Javier Moreno
Incapacidad: Paternidad, astigmatismo avanzado y dolor de costado.
Proyecto: “Un libro de poemas a la Allen Gingsberg.”

Mauricio Salvador Flores
Incapacidad: Miopía avanzada, dolor en la mano derecha al escribir a mano y tendencias homosexuales.
Proyecto: “Escritura de una novela que juegue con las convenciones del género, en la idea de que una novela, para ser novela, debe aspirar a no serlo.”

La convocatoria volverá a publicarse dentro de dos años. Cabe mencionar que los beneficiados tienen la opción de solicitar una renovación de su beca por dos años más.

Mi vida 2.0

Por J. S. de Montfort

1.

Era calvo, el tipo que se me acercó.
Y estaba muy nervioso.
Esto fue hace dos o tres semanas, en el Lletraferit.
El tipo, con una convicción casi truculenta, vino directo a mí. Y eso que el bar estaba lleno de gente. Serían las ocho de la tarde.
Ángela y yo estábamos tomando una cerveza aprovechando la caída del sol.
Así, el tipo, justo a mi lado, él de pie y yo sentado, entre la cautela y el desvergonzado atrevimiento, con nerviosismo y más urgencia, comienza:

-Te va a parecer raro lo que te voy a pedir, pero…

Entonces ya me queda claro que, si de entre todos los clientes del bar, me ha elegido a mí, debe ser por algún motivo particular.
Me conocerá de algo, pensé, o peor, querrá conocerme.
Y él seguía en pie, mientras yo le miraba atónito. En ningún momento se giró a mirar a Ángela o ninguna otra persona del bar mientras profería su ruego, lo cual fue mucho más preocupante, porque –en mi opinión- sólo cabía una opción.

Y es que cuando una persona (un hombre) se dirige a ti, sin tener en cuenta a quien te acompaña (y más si es una mujer, tu novia), y se pone rojo, y es calvo, en sus treinta y largos, y tiene un conato de barbita y habla con un tono de voz trémulo… las opciones que quedan son muy reducidas.
Entonces lo suelta:

-Te pagaré…

Yo niego, más con perplejidad que con encono. Y me lo quedo mirando, disculpándome, todavía en mi incredulidad, casi sonriendo.
El tipo, que ahora queda a mis espaldas, todavía agitado, me cuenta Ángela que sale a la calle, se vuelve desde la calle, me mira de nuevo, sigue con su rostro pétreo y bermejo, me dice Ángela, y vuelve a pasar a nuestro lado, esta vez sin decir nada, esta vez cabizbajo, y se mete al final del bar, en la oscuridad de los sofás últimos, que quedan fuera de nuestro ángulo visual.
Algo mal debe ir (o bien, según se mire) en este mundo si cuando de todas las personas que hay no sólo en este mundo sino particularmente en el bar LLetraferit, que podríamos decir serían unas cincuenta, aquel tipo calvo se dirige a mí, el único que no tiene teléfono móvil. Porque, al final, lo que quería de mí era que le prestase mi teléfono móvil para hacer una llamada porque, dijo “me he quedado sin saldo en la tarjeta de mi teléfono”.

2.

Los hay de todos los colores y precios, pero en general tienden a la sobriedad y al color negro. Estamos en el PcCity, tratando de elegir un nuevo teléfono inalámbrico. A mí se me hace difícil escoger uno, porque, en general, si no me decido a la primera, de una vez (y ya no cambio de opinión) me cuesta bastante decidirme, porque tengo que ir sopesando con una urgencia extrema todas y cada una de las ventajas que ofrece cada modelo, no sólo respecto a otro de mi preferencia, sino en relación a todos los demás,
preferidos o no.
Además, por otro lado, están las opiniones y preferencias de Ángela, con lo que las valoraciones se hacen interminables.
Nos decidimos, al final, por un Panasonic de color rojo.
Al llegar a casa y abrirlo para instalarlo y tirar el viejo, me doy cuenta de que el aparato funciona con pilas recargables. Yo, que recuerdo, que los teléfonos inalámbricos solían funcionar con baterías, me parece de lo más analógico este remedo y así nos volvemos al PcCity, indignados, a devolverlo.

Un imberbe algo pachón, pero quizá el más simpático de toda la tienda (hasta cinco dependientes han despechado nuestras preguntas con un “no sé, pregunta aquí o allí,
arriba o abajo, etc”), bien, pues aquí el chico, cuando le espetamos nuestra indignación frente a lo que nos parece un atraso tecnológico de dimensiones descomunales, nos dice (con un conato de risa) que no, que ahora todos los teléfonos inalámbricos funcionan con pilas alcalinas porque justamente el sistema anterior de baterías, tenía el inconveniente de que éstas se estropeaban y eran imposibles de sustituir (justamente lo que le sucede a nuestro viejo teléfono inalámbrico y la razón por la que lo hemos querido cambiar).
Ángela y yo nos quedamos mirándonos, pensando, “bueno ¿y qué coño hacemos entonces con este teléfono anacrónico?”.
Al final nos quedamos el teléfono inalámbrico Panasonic de color rojo y que funciona con unas pilas alcalinas de puro analógicas.

3.

Cuando solamente en España tenían teléfono móvil los camellos y los yuppies, yo ya tenía uno. Las tarifas eran carísimas, los aparatos eran enormes.
Sería a finales de los noventa.
Por aquel entonces vivía a salto de mata, hoy aquí, mañana allí, así que (pensaba yo) necesitaba una forma de contacto.
Y el móvil me era indispensable (pensaba yo). Antes.
El último teléfono móvil que tuve fue una Blackberry, que duró hasta varios meses atrás, hasta una noche en la que me harté de estar accesible a todas horas y lo lancé contra una pared.
Estaba tan embelesado con la (falsa) necesidad de estar conectado que, esa noche que refiero, al darme cuenta de esto, lancé el teléfono con todas mis fuerzas, gritando “a la mierda con todos”.
Desde entonces, no he tenido ningún problema para estar comunicado, contesto a diario los mails y recibo llamadas en el teléfono fijo (ahora Panasonic de color rojo) para las cosas que importan. Desde entonces, y contra mi creencia, nada, y digo nada, absolutamente, ha sido tan importante, urgente y determinante, como para no poder haber sido tramitado y solucionado por estos mismos canales que existían antes del agobio del teléfono móvil (el teléfono fijo, la carta –ahora electrónica-).
Huelga decir que, desde el momento en el que lancé la Blackberry contra la pared, vivo mucho más feliz.

4.

Me uní a Facebook en Julio de 2007.

En aquel momento formaba parte del consejo editorial de la revista de literatura latinoamericana Hermano Cerdo; así, a instancias de su director, todos los integrantes del consejo nos unimos a Facebook en la creencia de que sería más productivo a la hora de agilizar nuestras comunicaciones.
Los mensajes en el foro de nuestro grupo en más de dos años no superaron la decena.

En 2009 se produjo un crecimiento alarmante en mi agenda de amigos, amigos que hasta segundos antes no es que no lo fueran sino que no existían en la vida real.

No obtuve de Facebook nada que no pudiese haber advertido o encontrado por otros cauces. Harto del bombardeo propagandístico de las acciones más insulsas, boté mi
cuenta de Facebook el 8 de Marzo de 2010.

Me uní a Twitter también en Julio de 2007.

No lo utilicé demasiado hasta el 2009, cuando harto de la masificación de Facebook, decidí mudarme a este canal. Comprobé alarmado que Twitter estaba lleno de personas así llamadas (por ellos mismos) “emprendedores”, SEOS, y community managers.

Hasta el 2008 tales profesiones no parecían existir en España, así que me decidí a
indagar en el tema.

Me tragué decenas, cientos de conferencias, seminarios y charlas via streaming y que, al tiempo, se iban radiando (a tiempo real) por Twitter. Escuché a decenas de supuestos expertos hablar de Internet, de blogs, de ebooks, de redes sociales, de la industria del libro, de promoción editorial, marketing, crowd sourcing, flashmobbs, etc., etc., etc.

O bien yo no supe desentrañar los mensajes cifrados de todas esta marabunta de individuos (supuestamente expertos), o bien se trataba de personas en paro que se dedicaban a largar y largar intentando siempre regular su lenguaje con el método de la jerga incomprensible (y, sospecho, hueca).

Harto de que un mismo enlace (procedente en el 90% de los casos de un medio generalista) fuese retwitteado por decenas de personas en un mismo día, decidí que me era más fructífero (y rápido) acudir yo solito a esos mismos medios generalistas.

Mi conclusión es que la gran perversidad de las redes sociales han permutado la dicotomía clásica del yo/el otro hacia la versión terrible del nosotros/la nada.

Así, las redes sociales no son territorio para la individualidad sino para el grupo. Y el grupo es lo que es; quiero decir, que fuera del grupo no hay nada. Entonces, cuando un grupo impone unas leyes (y estas, no se equivoquen, son las leyes del marketing que dictan las agendas de las empresas que se hacen pasar por amigos del grupo cuando son simplemente eso: empresas) no queda más que acatarlas.

Se pueden argüir casos de consumidores en guerra de campaña contra determinadas empresas. Sí, cierto, pero es un hecho puntual, anecdótico y risible.

Si se piensa con detenimiento, se da cuenta uno de que las redes sociales en su sutil perversión se comportan de igual modo que una institución medievalista.

Las redes sociales son, pues, un bullicioso mercado de productos baratos.

Su intención es que tanto nos dé una cosa como la otra, con el objetivo final de desposeernos de la capacidad de juicio crítico para que así, lo adquiramos todo, sin distinción.

La dinamitación de la jerarquía aquí contribuye, de nuevo, a la pérdida del valor de las cosas. La vuelta, fíjense, a un estado social en el que el terror lo imponen las marcas.

Y es que quien no esté de acuerdo con ellas, con su maquinación furibunda, es aniquilado públicamente, del mismo modo que operaban las monarquías centralistas en el medioevo.

5.

Tengo un blog. Desde 2008. Se llama La Soledad del Deseo.

Antes tuve otro (Virtudes Decadentes), desde 2007 o así. Pero lo borré de la web. Fue
mi primera tentativa.

Tengo además varios tumblrs de proyectos artísticos diversos, así como otro blog donde colgamos la información referida al colectivo Harold & Blúm, del cual formo parte. Además tengo una página web con dominio propio, cuenta en YouTube y en Vimeo.

Al principio (La soledad del deseo) se trataba de un dietario personal, más bien exhibicionista y digamos que tendente a cierta impudicia.

Nunca me serví de él para más efecto que el de la práctica literaria. Mi presupuesto era que todo podía ser literaturizable, y así la vida cotidiana. Un diario, pero manejado con las herramientas de la ficción y con un trato forzosamente estilístico. Con una fuerte edición y un criterio de relevancia.

En el blog nunca publiqué todo lo que escribí. Sólo publiqué lo que pensaba que aportaba algo. Y esto mucho después de haberlo trabajado y (re)editado. No eran, pues, pensamientos al vuelo, a pesar de que tuviesen la forma de pensamientos al vuelo. Era
una estrategia, una estrategia literaria, y personal.

Esto coincidió con una época de deriva biográfica y de sequía novelística, aunque no relatista. Tenía una novela comenzada desde el 2006 y era incapaz de continuarla o darle algún sentido.

Finalmente, en 2009, tras muchos esfuerzos, tanto literarios como de ordenación de mi vida personal, conseguí terminar esa novela. Se llama Los amores de Anna.

Pensaba que gracias a los blogs conseguiríamos ensayar un nuevo modo para la literatura. Me equivoqué.

Me di cuenta entonces de que las anotaciones con intención literaria basadas en el devenir cotidiano no eran propiamente literatura, sino más bien apuntes “al natural” y mudé mi blog al formato de columna semanal sobre libros.

Lo llamé Escritor en Allak.

Contra la errancia, dispersión y volatilidad de los blogs yo aplico la sistematicidad: Escritor en Allak sale todos los viernes, poco después de la medianoche del jueves. Trato de ser serio, riguroso y no me dejo influenciar porque determinados libros me hayan llegado directamente de las manos de las editoriales que los publican. Y lo que a mí me parece más importante: hablo de libros, pero desde la perspectiva de un escritor, no la de un crítico o la de un reseñista.

Primero las columnas eran más académicas, pero pronto se volvieron más chispeantes, quizá más emocionales. Mi punto de vista es: qué es lo que saca un escritor cuando lee los libros de los otros.

Me aburren las reseñas que cuentan el argumento y realizan una penosa valoración que tratan de justificar como “objetiva”. No existe eso, y no puede existir. Y no debe existir.

No en la web 2.0.

Para eso ya tenemos los medios generalistas.

6.

No se trata de argumentar como Prince que la “Internet está muerta”.

Pero sí lo están nuestras esperanzas.

Al menos las mías.

Un ejemplo: mis columnas de Escritor en Allak podrían salir perfectamente en cualquier medio generalista.

Porque la Internet contra haberse convertido en un medio, no es más que un tránsito.

Una carretera que, de nuevo, nos lleva a los medios generalistas, o los autores mayores y de calidad que ya publican, están en proceso de hacerlo o publicarán al margen de la Internet. Y así con críticos, pintores, videoartistas, músicos, etc.

Lo que quiero decir es que la promesa de Internet se ha revelado como una farsa.

Nos da acceso a ciertos productos a los que antes no conseguíamos llegar. Cómo negar esto. Sería de idiotas. Pero no produce esos productos, esos productos vienen de afuera, son extraños a la internet. Internet es solamente su escaparate.

Es decir, Internet, como medio, no ha conseguido elaborar un nuevo discurso. Ni los blogs, ni tumblr, ni las redes sociales, ni Youtube, ni Vimeo, ni nada.

Lo único que sale de Internet, y eso todo el mundo lo sabe, el producto netamente de la
web es la basura, el ruido, la polémica y la bronca.

Ese es el verdadero legado de la vida 2.0.

Deberíamos reflexionar seriamente sobre ello.

Pero deberíamos de hacerlo individualmente, desde afuera, porque si Internet no deja de ser un nosotros contra la nada, al final, si uno quiere seguir manteniendo su individualidad y su independencia, en suma, su juicio crítico, no le quedará más remedio que abandonar los medios propios (y gratuitos) de la Internet.

E irse sin remedio a los medios generalistas, donde al menos, el valor tiene un coste.

Hermano Cerdo 24.5

Por Hermano Cerdo

Estimados hermanos cerdos, como ya les hemos contado en varias ocasiones, el Gran Cerdo está pasando por una etapa de adolescencia. La voz le cambia, le salen pelos en lugares incómodos y escucha bandas de metal pesado.

Mientras el Cerdo termina de madurar, los cambios en el sitio serán un poco erráticos. Hemos comenzado con la iniciativa e-Cerdo, con e-books para lectores digitales y smartphones, o lo que es lo mismo, ahora puede leer lo mejor de HC en su Kindle o su iPhone.

También, comenzamos a actualizar la portada con cierta regularidad, en vez de esperar a tener un número completo. De momento, hemos llamado a esta iniciativa Hermano Cerdo 24.5, mientras hacemos las innovaciones técnicas necesarias para abandonar la numeración.

A saber, hasta la fecha se han publicado en Hermano Cerdo 24.5 los siguientes artículos:

Estos nuevos contenidos van apareciendo en la portada de manera regular. Si utilizan algún servicio agregador como Google Reader o Liferea, también pueden suscribirse a todas las actualizaciones de la página, para que no se pierdan de nada.

Vienen cosas todavía mejores y más emocionantes en la vida del Hermano Cerdo, pero el equipo editorial de la revista me apedrearía si hablo antes de tiempo.

Cuadrivio

Por Mauricio Salvador

Ayer se presentó Cuadrivio -una nueva revista digital lanzada al ciberespacio por un equipo muy joven, serio y con muchas ganas de hacer las cosas-, y los editores tuvieron la gentileza de invitarme a hablar en la presentación. Es muy emocionante cuando uno se encuentra con chicos que quieren hacer las cosas bien y que se toman en serio el trabajo de editar una revista digital. Por experiencia sabemos que es una empresa ardua, no tanto porque uno se tenga que matar todos los días, sino porque los resultados son siempre impredecibles, mucho más en cuanto a los lectores se refiere. A veces uno cree que nadie lee lo que uno hace y eso desamina un poco, pero de pronto aparecen los lectores aquí y allá y eso renueva las fuerzas. Organizar un equipo editorial tampoco es sencillo, mucho menos cuando no hay un pago de por medio y los colaboradores hacen el trabajo ad honorem. Son cosas que las revistas digitales tendrán que solucionar a mediano plazo, y si no lo han solucionado para cuando la mitad de su consejo de redacción ha tenido hijos y dos o tres divorcios, es probable que dicha revista pase a la historia. Lo que me impresiona de Cuadrivio es que al menos en el apartado editorial tienen las cosas muy claras y, sobre todo, son muy trabajadores. Para este primer número el director ha tenido la amabilidad de escribir un artículo sobre HermanoCerdo y de invitarme a colaborar con un breve texto sobre las revistas electrónicas. Y en cuanto al resto de los contenidos creo que no hay pierde, por su amplitud de temas.

Lo único que le falta a Cuadrivio, pienso, es lo más difícil de todo, encontrar un feeling que les sea propio y que con el tiempo los vaya distinguiendo entre las revistas que pululan en la red. Hay muchas publicaciones que tratan con seriedad a sus lectores y colaboradores, que ofrecen contenidos variados y que apuestan por ofrecer algo de calidad y profundidad, pero el feeling, ese no sé qué que llama la atención de los lectores, es algo que los editores de Cuadrivio tendrán que encontrar poco a poco y creo que no les costará mucho.

Descárgate un ebook de regalo

Por Hermano Cerdo

Siempre generosos, los editores de HermanoCerdo han decidido regalar cada mes un ebook a sus fieles lectores. En esta ocasión estamos regalando la edición de 1980 de Perder gordura de estómago, uno de los mejores libros sobre el tema. No se lo pueden perder.

Descárgalo!

Fuego, de Guillermo Arriaga

Por Rogelio Pineda Rojas

Fuego (The Burning Plaine, 2008), debut como director de Guillermo Arriaga, es la historia fragmentada de Sylvia (Charlize Theron) y su secreto —¿la culpa?— que ha arrastrado desde laadolescencia y que, sin pensarlo, ha determinado su destino. El recurso para contar es dividir la trama en tres tiempos que fluyen en simultáneo: 1) el presente de Sylvia, donde es gerente de un prestigioso restaurante a orillas del mar; 2) su pasado próximo que vivió de adolescente al lado de Santiago, uno de los jóvenes hermanos Martínez; y 3) su pasado remoto, donde el resentimiento contra Gina, su madre (Kim Basinger), adquiere tintes trágicos.

Los treinta minutos iniciales de Fuego son determinantes para el espectador: son un entrecruzamiento de esquirlas —presente y pasado— que causan desconcierto y con ello cautivan la atención: vemos un camper incendiándose en el desierto; a los jóvenes hermanos Martínez, Santiago y Carlos, en el funeral de su padre; las olas del mar, rompiéndose entre las rocas, y a Sylvia a punto de arrojarse en él; a dos fumigadores (los hermanos ya adultos) vacunar cultivos con una avioneta, y a la hija de uno de ellos, haciendo tortillas para su padre y tío; a Carlos ya maduro (encarnado por José María Yazpik) que vigila a Sylvia en forma sospechosa.

Sin embargo, una vez que la lógica impera, el recurso fragmentario puede volverse predecible, incluso aburrido. Sólo debe jugarse un rato con la posibilidad de qué conduce de A-B para saber qué seguirá en la trama. El atractivo de Fuego, por desgracia, se cifra más en el descubrimiento de cómo funciona el reloj, que en la calidad de sus engranes. Así, aparece otra vez la cojera en los guiones de Arriaga, mucho más visible en El búfalo de la noche (2007) que en Los tres entierros de Melquiades Estrada (2005), pero al fin presentes. Construye un relato eficaz basado más en el engolosinamiento con la forma y su fondo pierde profundidad. Arriaga tiene una gran capacidad para crear situaciones sugerentes, habitadas por personajes que viven en ocasiones en el límite físico-existencial (21 gramos (2003), El búfalo de la noche) y otras en uno geográfico (Babel). Sin embargo, haciendo a un lado el resultado de la trilogía donde hizo mancuerna con Alejandro González Iñárritu —resultado en el que Amores perros (2000) encomia sus virtudes como guionista y director respectivamente—, parece que no existe nada en la narrativa de Arriaga más allá de buenas intenciones por ser sugerente. No profundiza. En el caso de Fuego, se nota una gran preocupación por jugar con los tiempos, en lugar de adentrarse en el desarrollo de los personajes, los cuales se ven compactados de tal forma que terminan diluyéndose, y no se sabe totalmente el por qué de sus acciones. Se enfrían.

Por ejemplo: Gina —madre de Sylvia, como ya dije— es amante de Nick Martínez (Joaquim de Almeida), ranchero de origen mexicano —padre de los dos hermanos—. Este amasio provoca el incidente que marca la vida de la joven Sylvia. Sin embargo, jamás se sabe por qué Gina es amante de Nick (puede sospecharse que por el buen sexo, pero nada es definitivo). Me resulta extraño que una mujer que goza del cariño de su familia, tal y como lo constata la atención de su esposo y la obediencia de los hijos, de buenas a primeras se eche una canita al aire. En Los puentes de Madison (1995), Meryl Strep ejemplifica que una aventura amorosa no es tan fácil, por mucho que la tentación se llame Clint Eastwood. Claro, puede ocurrir, pero en Fuego la razón de tal amorío no se explica de manera satisfactoria. ¿Qué pasóaquí? Yo creo que se debe a la embriaguez estructural. Vertiginio que deja de lado el desarrollo dramático y por ende una potencia emocional mayor.

Otro ejemplo es que la joven Sylvia después de tener una niña con Santiago Martínez (no pregunten cómo es que los hijos de la pareja que vivió en adulterio también llegan a relacionarse), abandona a ambos sin ninguna razón. Puede deducirse que es por la “culpa” que ya trae consigo la joven, pero ¿puede creerse? Todo puede creerse, sólo hay que construir bien el andamio que dará soporte a la mentira. Mas el amarre forzado con cinta canela hace que se trastabille.

Ahora bien, otro cuestionamiento que debe hacerse a cualquier película que desee sustentar toda virtud en su estructura, es lo que mi novia me preguntó cuando salimos del cine: ¿qué ocurriría si la película transcurriera en forma lineal y quitáramos la pirotecnia fragmentaria? Llegamos a la conclusión de que quedaría una película medianona. Quizá un chick-flick de la frontera con aspiración intelectual. Es más, ni imágenes bellas tendríamos, porque la fotografía deja qué desear. Bueno, perviven tonos azules en los amaneceres y una delicia en la lluvia que hace que la sala de cine huela a humedad. Y ya.

En fin, la película no fue lo que esperaba: pensé que me vería frente a un reto de claves para descifrar una historia que se alimenta de las más profundas emociones humanas. Al menos eso parece prometer Arriaga en las entrevistas sobre el filme. Fui muy iluso.

TIP: Si al principio de la película no pescan el entrecruce de los tiempos, y quieren saber si lo que están viendo es presente o pasado, sólo fíjense en los autos.

¿Despegará el ebook?

Por Martín Gómez

Desde hace varios años en el sector del libro se viene hablando de la llegada del ebook. Y aunque algunos anuncian con frecuencia el inminente despegue del mercado del ebook en España, éste aún se encuentra en estado embrionario y tardará en alcanzar la madurez. Así lo demuestra la evolución de las cifras de ventas de ebooks en un país cuyos índices de lectura no son los mejores y donde la crisis económica ha provocado una contracción del consumo.

La ampliación de la oferta de contenidos y de dispositivos de lectura así como la definición no sólo de un marco jurídico que establezca las reglas de juego con respecto a los contratos de explotación de derechos digitales, a la repartición de los ingresos que generen las ventas o a lo que los lectores pueden hacer con su biblioteca digital, sino también de unos estándares técnicos mínimos en materia de formatos, modelos de distribución y acceso, interoperabilidad y protección del usuario son condiciones fundamentales para la creación de un mercado de ebooks al mismo tiempo que incentivarán el desarrollo de éste. Una vez haya una oferta amplia de contenidos, el lector decidirá en qué soporte, dispositivo y formato lee según sus necesidades. Y si en vez de leer en papel lo hace en pantalla, dispondrá de un amplio menú de aparatos para escoger el que le resulte más conveniente: ordenadores, asistentes digitales personales, smartphones, dispositivos de lectura dedicados o tabletas.

Superado el temor de que el ebook mate al libro como lo hemos conocido durante más de cinco siglos, para los expertos su llegada implica la coexistencia de formatos y soportes como en el caso de los medios de comunicación: ni la prensa escrita, ni la radio ni la televisión fueron aniquilados con la aparición de un medio nuevo. Tras perder una parte de su participación en el mercado se han reinventado para sobrevivir.

En 2009 en España el ebook dejó de ser un tema de interés exclusivo de unos pocos expertos porque la prensa empezó a cubrirlo con una frecuencia creciente y porque la oferta de contenidos digitales y de servicios asociados a éstos comenzó a tomar forma. Hoy el lector español tiene acceso a una oferta cada vez más amplia de ebooks a través de plataformas como Edi.cat, Leqtor.com, Leer-e o Libranda. Se destacan otras iniciativas de acceso a contenidos digitales como el Quiosco cultural de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y el proyecto Enclave, de la Federación de Gremios de Editores y la Biblioteca Nacional.

Las ferias del libro, los eventos donde se encuentran los profesionales del sector, las actividades de las librerías, los blogs y las redes sociales son algunos de los espacios de reflexión y discusión sobre la forma como la emergencia de lo digital —formatos, contenidos, soportes, entornos y plataformas de comercialización— modifica la cadena de valor del libro y les exige a sus miembros replantear su modelo de producción y de negocio. En ellos participan administraciones públicas, asociaciones gremiales, editores, libreros, bibliotecarios, proveedores de productos y/o servicios tecnológicos, otros actores vinculados al sector y lectores del común.

En estos foros se tocan temas como el impacto de la emergencia de lo digital en la cadena de valor, el rol que jugarán los distintos actores del sector en el nuevo entorno, la búsqueda de nuevos modelos de negocio, las formas de acceso a los contenidos y la gestión de los derechos digitales. Mientras tanto, por segundo año consecutivo la Feria del Libro de Madrid le ha cerrado las puertas al ebook al tiempo que organizaciones como la FGEE y CEDRO sólo hablan de la piratería y en vez de hacerle frente a lo digital insisten en darle la espalda.

¿Cuál es la forma de gestionar los derechos que más beneficia a los distintos actores de la cadena de valor implicados en la economía del ebook? ¿Cuál debe ser el precio de venta al público de un ebook? ¿Cómo definirlo y cómo repartir los ingresos que producen las ventas? ¿Cuál es el momento adecuado para lanzar en ebook un título ya publicado en papel? ¿Cuál modelo de acceso es mejor: la venta de archivos para descarga o el contenido alojado “en la nube” que propone Google Libros? ¿Cómo explotar las posibilidades que se abren con los libros enriquecidos?

Si los actores del sector quieren influir en la configuración del entorno que se está gestando con la emergencia de lo digital, asimilarlo y adaptarse a él, deben participar en la búsqueda de respuestas a estas preguntas.

Martín Gómez es editor, escritor y analista. Autor de El ojo fisgón, blog de análisis sobre las tendencias del mercado editorial.
Este artículo se publicó por primera vez en Literata 30, julio de 2010. Agradecemos a Martín el permiso para publicarlo en la revista de los campeones.

Nace Libranda

Por Mauricio Salvador

Por fin nació Libranda, el sitio con nombre de fantasía que reúne a tiendas y editoriales para entrar de lleno el negocio de los ebooks. De entrada no puede ser más que una buena noticia, dado el atraso que tienen los países de habla española en este tema. Las preguntas son muchas y en los próximos meses iremos viendo hacia dónde apunta todo.

En principio de cuentas, el hecho de que las editoriales hayan aceptado unirse en Libranda y vender bajo el formato epub es un problema menos, aunque no importa el formato sin existe un candado. Lo que sí queda claro es que Libranda es un sitio español para los españoles y que los lectores que deseen comprar libros desde Latinoamérica no lo podrán hacer. En Argentina la agencia de Guillermo Schavelzon comenzó a ofrecer iBooks en la tienda Itunes de varios de sus escritores, lo que de entrada pone en más aprietos a los lectores, pues el candado de Apple, el FairPlay, sólo permite leer esos libros en un dispositivo de Apple, y los lectores que cuenten con un Sony, un Kindle (vía Calibre) o un Papyre, no podrán leer a ninguno de esos autores en formato digital . Flaco favor de Schavelzon, y más teniendo en cuenta que los libros ofrecidos en iBooks no eran novedades ni mucho menos.

Para el sector editorial los servicios de Libranda le salvan el escollo tecnológico, en el que apuesto no habían puesto mucha atención. Con esto viene el asunto del DRM de Adobe, que es menos estricto que los de Amazon o Apple, pues permite, al menos bajar “seis copias en ordenador y otras seis en dispositivo móvil”, aunque sigue afectando su uso en varios e-readers. Y con el DRM, por supuesto, vendrá el asunto de la piratería (actualmente la oferta de libros piratas en la red es muchísimo más alta y atractiva que todo lo que tienen anunciado en Libranda> 2000 títulos), y ya podemos imaginarnos a las editoriales y tiendas diciendo que tienen que subir los precios a causa de la piratería. Y posiblemente hasta lleguemos a ver una que otra demanda.

El precio y la oferta será la puntilla de todo esto. Qué tanto estarán dispuestos a pagar los lectores, teniendo en cuenta todas las restricciones de uso. En México la tienda Gandhi ofrece horribles ebooks a un precio altísimo, y no será ninguna sorpresa que cuando la versión Latinoamericana de Libranda se establezca, los precios sean altísimos, como en todo.

Otro problema es el de la adquisición de ereaders, que siguen siendo caros, y el del estado de la lectura en los tiempos actuales. Querer vender ereaders y ebooks a comunidades con bajos índices de lectura es como querer cámaras criogénicas a gente sin siquiera seguro social. Pero todo se puede vender con las dinámicas adecuadas.

Algo que noto en todo esto, también, es la ausencia de la experiencia del lector de ebooks. El ebook es tan admirable en ciertos aspectos que los lectores llegan a ver modificados sus hábitos de lectura y sus lecturas mismas. Si ya no tienen que esperar años a que un libro de una editorial española llegue a tierras americanas, ya no tendrá que leer lo que le de la oportunidad. Los críticos podrán leer en ambos lados del continente las novedades editoriales en formato ebook. Y en general podría crearse una dinámica interesante. Pero existen actualmente tantos buenos libros en dominio público que un lector de ebooks podría pasarse un año entero sin comprarle un sólo título a las tiendas y acudir mejor a Ibis, Feedbooks y Proyecto Gutenberg, que tienen muchísimos títulos en español, o en en tal caso comenzar a llenar sus ereaders con los títulos de los amigos mediante conversores de formatos. (Si alguien quiere darle un vistazo a mi biblioteca -mitad Amazon mitad epub- que me avise.)

Lo que falta en este ecuación es la respuesta de las editoriales independientes. Libranda sale a la calle con los grande nombres por delante, pero las editoriales independientes tienen la oportunidad, en serio, de crear un movimiento diferente con sus libros, que apele menos a la desconfianza y más a las dinámicas sociales entre lectores. Pueden ser ellas, finalmente, las ganadoras en todo esto.