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Las lecturas de 2010: Violeta Entrerríos

Diciembre 7, 2010
Por Hermano Cerdo

Violeta Entrerríos vive en España, es coeditora de la web frecuEncia uRbe y colaboradora de la revista de los campeones.

Este año leí menos de lo quería, pero leí buenos libros.

Hay dos narradoras a las que siempre volveré, no lo dudo. Primero Alice Munro, que me atrapó con los serenos relatos de Secretos a voces, y después Patricia Highsmith, cuyas primeras narraciones, donde ensayaba el estilo aplastante que le caracteriza, se reunieron en Pájaros a punto de volar; en cada uno de los relatos Highsmith juega con diferentes técnicas narrativas, las prueba, las desecha o las lleva a su máximo esplendor.

El 2010 también ha sido para mí el año de Mario Levrero. No creo necesario hablar bien de este uruguayo; quien lo haya leído sabrá a qué me refiero. Y descubrí al alemán Peter Stamm, en cuya novela Paisaje aproximado encontré a una frágil y atractiva protagonista de origen noruego que contrasta con la aséptica asesina nórdica al estilo de Lisbeth Salander.

Si tuviera que recomendar una novela, y solo una, creo que sería You don’t love me yet, de Jonathan Lethem. Disfruté muchísimo de su lectura, no solo porque la prosa de Lethem es espectacular (también es notable su capacidad para titular novelas), sino porque mi humor del momento agradeció mucho las banales aventuras amorosas de Lucinda, una sensual californiana preocupadísima por mejorar las letras de la banda musical a la que pertenece.

Me sorprendió la prosa ágil de Jaime Bayly en No se lo digas a nadie; se lee rápido y es muy entretenido, ideal para un fin de semana aburrido. Night Train, de Martin Amis, es una excelente novela policiaca, mientras que Falling Man, de Don Delillo, tiene un fondo abrumador. Adoro la prosa de Delillo, pero hay que estar de humor y pensárselo bien antes de entrar en sus reflexiones narrativas sobre el trauma del 11-S.

Aunque leí varios libros de ensayos, me quedo con Tercera persona, de Roberto Esposito, y recomiendo mucho el libro de Esther Leslie titulado Walter Benjamin: Overpowering Conformism. Mis poetas del año son el estadounidense George Oppen y el británico Wayne Clements. Ambos excelentísimos.

Antes de que acabe el año planeo terminar dos libros que ya me encantan: Q, del grupo de italianos Luther Blisset, una especie de novela histórica ambientada en la Alemania post-luterana, y La noche, relatos imprescindibles de Juan García Ponce.

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