Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Sara Caba

Diciembre 9, 2010
Por Hermano Cerdo

Sara Caba es costarricense y vive en Londres.  Ha publicado relatos en revistas y es autora del blog Sara Caba.

Este año he dedicado gran parte de mi tiempo a la lectura de revistas literarias a las que antes no estaba suscrita (como Granta en inglés o PEN International Magazine) o no conocía (como 60 Watts u Our Stories). Ha sido una experiencia interesante el poder tener un panorama más amplio de la narrativa actual, que en ocasiones me ha dejado con relatos perdurables como “The Coming Flood” de Andrés Barba, incluido en la selección de Granta de los 22 mejores narradores jóvenes en español.

Entre mis relecturas sobresale Una habitación propia de Virginia Woolf, ensayo al que me vi regresando con frecuencia. Cada vez que leía en una de las revistas mencionadas, u otras, un texto de una joven escritora, no podía dejar de preguntarme qué pensaría Woolf, quien en su libro insiste en la importancia de que las mujeres escribamos como mujeres. En medio de estas reflexiones me encuentro en las páginas de Dietario voluble de Vila-Matas su opinión sobre lo que él considera ser las únicas, o dos de las pocas, escritoras contemporáneas admirables. La primera es la suiza Fleur Jaeggy y la segunda la inglesa Rachel Seiffert.

Tomé nota de sus recomendaciones y empecé por Jaeggy, con su novela Los hermosos años del castigo. Abrí el libro emocionada, leí los primeros párrafos atenta, pero proseguí contando las páginas que me faltaban por terminar. Esto, en un libro de 120 folios, es claramente una mala señal. Acababa de leer Sabotaje amoroso de Nothomb, que me había dejado un sabor a nada, y no podía creer que tuviera en mis  manos un libro que, aparte de la variante geográfica (el romance infantil lésbico de Nothomb tiene lugar en la China comunista y el de Jaeggy en los Alpes suizos), fuera exactamente igual.

Decidí probar suerte con la segunda recomendación, Rachel Seiffert, escritora nacida en 1971 en Birmingham, hija de madre alemana y padre australiano. Salí a la librería Foyles a buscar Field Study, el libro recomendado por Vila-Matas, pero solamente encontré The Dark Room, que por haber quedado como finalista del Booker Prize en 2001 estaba en stock. Al leer la sinopsis tuve miedo de otra decepción, ya que el tema sombrilla de la novela es la muy manida Segunda Guerra Mundial. La novela de Seiffert no solo no me decepcionó sino que me fascinó. La autora logra redefinir la Gran Historia al aproximarse a ella por medio de las vidas de personas comunes y corrientes que lidian con el presente o las secuelas de una guerra que por condiciones arbitrarias, como las de fecha y lugar de nacimiento, han tenido que vivir o procesar. Otra de las enormes fortalezas de esta escritora, que también está presente en Field Study, es su prosa elegante y precisa, que logra crear un ritmo poético ausente de metáforas.

Field Study fue criticada por lectores y críticos como una obra débil, compuesta por relatos que no logran concretar una tensión narrativa ni ofrecer una clara resolución, pero a mí me gustó mucho precisamente por eso, porque aquí a Seiffert lo que le interesa es abrir ventanas a las vidas de personas, de nuevo común y corrientes, para permitirnos ver el modo en que la gente realmente es en su día a día. Esto pareciera poco, pero a mí me parece una gran revelación.

Su tercer libro, Afterwards, tendrá que esperar, ya que este año lo termino con la amena lectura de Freedom de Jonathan Franzen.

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