Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Paul Medrano

Diciembre 23, 2010
Por Hermano Cerdo

Paul Medrano es acapulqueño, creyente de la golden y autor de la novela Dos caminos y del libro de cuentos Flor de Capomo.

Vivo en un estado que padece un brutal déficit de oferta editorial. Sin embargo, los lectores de por acá nos las ingeniamos para encontrar libros, aunque no precisamente sean novedades. Aquí mi lista de lo más destacado que leí en este año:

1.- Confesiones de un cuchillo, Michael Selzer: un libro extraño. Son relatos que a ratos parecen crónicas y a veces artículos. No sé si sea correcto definirlo como literatura médica, pues todo está sustentado en la experiencia como doctor del propio Selzer. Disfruté a rajatabla su lectura, sobre todo porque lo compré a un dólar y medio.

2.- Noticias de la noche, Defensa cerrada y Suicidio perfecto, Petros Márkaris: a Márkaris me lo recomendó mi amiga Iris García. El teniente Jaritos se ganó mi simpatía porque es un agente de pocas pulgas, métodos no tan éticos y perseverancia canina. Pese a que las historias se desenvuelven en Grecia, Petros hace que las historias nos sean familiares. ¿Será que todas las policías del mundo cojean del mismo pie? Puede ser. Otra cosa que me cautivó de este autor, es su corrosivo humor. Algo que no encontraba en lo policiaco desde Juan Hernández Luna, otro de mis predilectos del género.

3.- Y: The last man, Brian K. Vaughan y Pia Guerra: Un comic alucinante, de gráficos correctos (los mejores dibujos son las portadas), pero que debe su éxito a un poderoso guión: un día mueren todos los seres del género masculino del planeta Tierra. Quienes no gustan de la ciencia ficción ni de los comics, pueden prescindir de esta obra. Quienes sí, corran a bajarlo.

4.- Memorias póstumas de Blas Cubas, Joaquim María Machado de Assis: esta novela es un claro ejemplo de cómo la buena literatura no tiene fecha de caducidad: mantiene su frescura y sabor, incluso 130 años después. Estas memorias son una especie de curso exprés para escritores y un deleite para cualquier lector, pues nos engancha desde el epígrafe: “Al gusano que royó primero las frías carnes de mi cadáver dedico con recuerdo añorante estas memorias póstumas”.

5.- El Hombre del Ventilador, de William Kotzwinkle: un obra atípica, peculiar hasta las cachas. Prodiga tristeza y divertimiento en el mismo trago. Nos intriga y enternece. Después de leer la historia de Horse Badorties, cada que veo un indigente no puedo evitar detenerme un rato a contemplarlo.

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