Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Liliana Lara

Diciembre 18, 2010
Por Hermano Cerdo

Liliana Lara nació en Caracas en 1971 y vive en el Kibbutz Bror Hail, en Israel. Es autora de Los jardines de Salomón y lleva el blog Memorias y Avatares de una Madre Intelectual.

Para mí, este fue el año de Marcelo Cohen y el próximo año seguirá siendo el año de Marcelo Cohen y así, hasta que se me calme (y no que se me pase) la marcelocohenitis que me comenzó un día de marzo cuando recordé la recomendación de un amigo: “Marcelo Cohen es un autor para iniciados”- me dijo. En su momento no le presté mucha atención a la frase, pero luego, cuando me encontraba frente al “Oído absoluto” me pregunté: “¿Iniciados en qué?” y saqué el libro de la biblioteca. No diré que apenas leí la primera página de esa novela quedé enganchada. No, con Marcelo Cohen el flechazo no es inmediato. Lo primero que hay al abrir cualquiera de sus libros es asombro. Sorprende la palabra, su música hecha a fuerza de imágenes estrafalarias, aporías, metáforas, palabras en desuso y neologismos, repeticiones, enumeraciones. Asombra el mundo que con destreza van tejiendo esas palabras ante nuestros ojos: Un futuro muy cercano e imperfecto, lleno de escombros tecnológicos e inventos que no sirven de mucho; unos personajes de nombres únicos e irrepetibles; unas historias llenas de desvíos maravillosos; unos finales irresueltos. (Sobre los finales irresueltos, pueden leer su conversación con Ricardo Piglia aquí) Las novelas de Cohen no son fáciles, leer las primeras hojas cuesta porque el ojo debe reponerse a la palabra insólita, al lugar único, al desconcierto. Pero una vez que se pasa esa primera prueba, cuesta salir de los mundos creados en sus libros: ese Delta Panorámico, ese continente imaginario en cuyas islas se desarrollan la mayoría de las novelas de este autor argentino, es un verdadero vicio. “El oído absoluto” es una obra maestra que mezcla la poesía pura y la peripecia. Una novela para ser escuchada, para ser reída y recordada.

Luego seguí con “El sitio Kelani”, “El fin de lo mismo” y ahora estoy en las últimas páginas de “Donde yo no estaba”, una novela de casi 800 páginas. Como reza la contraportada: “una novela fantástica absolutamente realista”, que son el tipo de mezclas imposibles que le encantan a Cohen. La lectura de 800 páginas es toda una experiencia de vida, una verdadera inmersión en las profundidades de otro mundo, en la interioridad de un hombre –el narrador protagonista- que escribe cada detalle de lo que le rodea con la intención de desvanecerse. Estoy viviendo en ese mundo desde hace un par de meses. Un poco desvanecida de la realidad, es cierto. Pero, ¿qué realidad?

|           Marcelo Cohen, además, es el cultor de lo que él ha denominado “Realismo incierto”, una propuesta estética que a mí, particularmente, me encanta. En su ensayo “Como si empezáramos de nuevo. Apuntes por un realismo inseguro”, (¡Realmente fantástico! Y otros ensayos; 148) dice:

La narración de lo real incierto no cree en las virtudes indispensables del acabado, la redondez, los cabos atados, las coincidencias explicadas, los motivos desvelados, los proyectos nítidamente cumplidos o frustrados, las causas exhaustivas, ni en la flaca gratificación del desenlace. Cree en los excursos, los tiempos muertos, las descripciones impertinentes, las analogías, las referencias múltiples y el poder transformador de la resonancia. Conoce la opacidad de lo claro y la benevolencia de la medialuz. No se propone alumbrar jactanciosas verdades ni esgrime la excusa del entretenimiento (como si no supiera lo entretenida que es la literatura). Busca radicalmente la evasión: del mundo vallado de ficciones autoritarias, pautado por la cronología de la información, a un ámbito donde el suceso hace fulgurar todos los niveles de la realidad y todas las realidades y produce el tiempo infinito en función de lo que pasa.

Una verdadera joya.

4 comentarios a “Las Lecturas de 2010: Liliana Lara”

  1. ojaral dice:

    Muy bueno. Yo también padezco ese mal. Marcelo Cohen es un escritor distinto a todos. Tal vez por eso, y porque, como decís, su literatura es como esos boxeadores que no noquean en el instante mismo en que golpean sino quince segundos después, no tiene la fama ni el reconocimiento que merece. Es el mejor escritor argentino. Lejos. Y sus libros diseñan la literatura del futuro. La joven literatura argentina (me refiero a escritores menores de cuarenta años) está permeada por Cohen. Agradezco y celebro esta reseña. Decía Nabókov, hablando de Joyce, que algunos libros producen una generación entera de lectores insomnes. Soy, entonces, una emanación sonámbula de El testamento de O’Jaral.
    Saludos!

  2. Cristal dice:

    Sin dejarnos llevar por fanatismo alguno: Cohen es uno de los mejores escritores argentinos contemporáneos. Sin duda.

    Ahora conseguí a muy buen precio Inolvidables veladas, que arranca con el holograma de una cantante de tangos muerta repitiendo su show para un público fiel. Pensaba en la relación de la literatura de Cohen con la música, tan presente en El oído absoluto, en El país de la dama eléctrica, y también en Impureza, donde paradójicamente el estilo parece más depurado.

  3. Liliana Lara dice:

    Qué alegría encontrar a otros lectores insomnes de Marcelo Cohen, sin lugar a dudas uno de los mejores escritores de la actualidad!!! Yo soy una emanación sonámbula de Aliano D´Evanderey, para seguir con lo dicho por Nabokov!

    La relación de Cohen con la música no es sólo temática, su prosa es en sí misma música! Y en estos días que he leído novelas cuya prosa no va más allá de la mera información, agradezco a los dioses del cielo haber encontrado a este músico de la palabra.

    No he leído ni El país del la dama eléctrica, ni el Testamento de O´Jaral, ni Impureza, pero descubrí una biblioteca por aquí cerquita que tiene casi todos sus libros, por eso digo que el próximo año seguirá siendo de Marcelo Cohen.

    Besos cohenianos!

  4. Pedro Antonio dice:

    Uno de mis escritores favoritos!!
    gracias por la reseña

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