Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Laura Romera Guereca

Diciembre 19, 2010
Por Hermano Cerdo

Laurita Romero Guereca es autora del blog Blues Mund y dueña de un trabajo alienante y escavizador.

Aquí va mi lista de libracos de 2010. Pongo todos los que leí, los que me gustaron y los que no.

-Llamadas telefónicas y Putas asesinas, de Bolaño. Tengo la tradición desde hace algunos años de empezar el año leyendo algún Bolaño, y también me había prometido -para que no se me agote su obra- leer sólo uno de sus libritos al año, aunque siempre me traiciono y cae alguno más. Estos son dos libritos de relatos sensacionales, que me han dejado muy buen sabor de boca.

-Dejen todo en mis manos y El discurso vacío, de Mario Levrero. Adoré el estilo de Levrero en el primero y aborrecí el segundo, libro completamente prescindible, en mi opinión, aunque he leído reseñas muy elogiosas del mismo. Para mí, el librito hace justo honor a su nombre.

-En tierras bajas, de Herta Müller, que compré para conocer a la nueva Nobel y que me decepcionó bestialmente. Aunque podríamos echar la culpa a los traductores y darle otra oportunidad.

-El cielo es azul, la tierra blanca. Una historia de amor, de Hiromi Kawakami. Un descubrimiento muy muy afortunado. Buscaré a Kawakami este año también.

-La Trilogía de la memoria de Pitol, me resultó a ratos demasiado intelectualoide, me irritó a veces su discurso tan sobradísimamente “nerd” pero al final nos reconciliamos. Muy buena bio-bibliografía, y una fuente inagotable de recomendaciones de lectura.

-No es país para viejos y La Carretera, de McCarthy. Mi opinión de McCarthy (o de su traductor) no es en definitiva muy positiva. Me gustan sus historias y su imaginación pero odio su estilo, sus conjunciones copulativas, la exhaustividad en las descripciones de movimientos y artefactos y algunas otras cosas que no quiero recordar.

-La hermandad de la uva, de Jhon Fante. Me encanta Fante. Este no es su mejor libro pero estoy incapacitada para hablar mal de él. Yo sería para Fante lo que una fan histérica a Lady Gaga.

-El guardián entre el centeno, fue la re-lectura obligatoria de este año, al parecer para todos nosotros. No recordaba a Holden Caufield y su encantadora naturaleza antisocial. ¡Grande Salinger!

-La novela del adolescente miope y Gaudeamus, de Mircea Eliade. Todo un viaje biográfico por la adolescencia y la juventud tortuosa del futuro genio. Raro e irrepetible.

-El caso Kurílov y El ardor de la sangre, de Irene Nemirovsky. Espectaculares y radicalmente distintos uno de otro, pero con una creación de personajes magistral en ambos libros.

-Kriptonita en el bolso, de Iván Cotroneo. Una historia sencilla, tierna y bien contada de las que no abundan. En estos días de sangre y visceras resulta alentador leer algo de narrativa que no necesita de hechos escabrosos para generar interés.

-Franco me hizo terrorista: memorias del anarquista que intentó matar al dictador, de Stuart Christie. Para conocer la historia del lugar donde vivo es casi obligatoria acudir a fuentes foráneas y no me pesa haber leido este libro tan deficientemente redactado -o traducido- por eso mismo.

-Claus y Lukas, de Agota Kristoff. Una trilogía -editorial que no de autora- muy particular y sorprendente. Encontrarás versiones distintas -y opuestas- de los mismos hechos en cada uno de los libros y creo que genera opiniones desiguales en cada lector.

-Anna Karenina, de L. Tolstoi.

También me he hecho asidua lectora de la revista de crítica La Fiera Literaria, posiblemente la única publicación española en la que la industria editorial no mete sus tentáculos comerciales y que recomiendo furiosamente; de Hermano Cerdo, del blog Archivo Bolaño y de alguna cosa más que no recuerdo.

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