Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Juan Francisco Ferré

Diciembre 25, 2010
Por Hermano Cerdo

Juan Francisco Ferré es español y nació en 1962. Es autor de las novelas La vuelta al mundo, La fiesta del asno y Providence. Mira la realidad desde La vuelta al mundo.

Mis orgasmos literarios del 2010, por orden alfabético:

Blood rites of the bourgeoisie, de Stewart Home. El sobrevalorado mundo del arte, las galerías y los museos, puesto al desnudo por un dispositivo feroz. La reducción al absurdo de sus imposturas y al grado cero de su animalidad sublimada. Artistas y comisarios patas arriba, nunca mejor dicho, y calzoncillos y bragas abajo. Una orgía estética desternillante. Terrorismo literario en estado de impureza extrema.

La carte et le territoire, de Michel Houellebecq. Más allá de las estúpidas denuncias de los resentidos, encontramos en ella a un Houellebecq más sereno, capaz de observar su cadáver en el espejo sin perturbarse. La valentía del gesto le ha valido el último premio Goncourt, algo desprestigiado excepto cuando, como es el caso, lo gana un autor mayor y una obra meritoria.

Contraluz, de Thomas Pynchon, una novela inmensa, para mí la obra maestra de la década, que encajaría a la perfección, como prolongación estética de su ideario novelístico, en la historia monumental de Moore.

Cuerpos divinos, de Guillermo Cabrera Infante. Libérrima, promiscua, excitante. La revolución cubana se transforma en un revolcón de cuerpos profanos.

Eros, de Eloy Fernández Porta. Toneladas de inteligencia crítica e hilarantes efectos verbales para un análisis exhaustivo de la estupidez sentimental en los tiempos del consumo.

The Novel, an alternative history (beginnings to 1600), de Steven Moore, el primer volumen de una historia enciclopédica de la novela, desde Mesopotamia a China pasando por Europa, Arabia, India y Japón, que solo demuestra una cosa: lo estrechas que son las concepciones dominantes de la narrativa.

Punto Omega, de Don DeLillo. Intensa y deslumbrante parábola. Inspirándose en la estrategia artística de Douglas Gordon, pero proyectándola más allá, DeLillo logra que la fórmula comercial de explotar el sensacionalismo criminal se neutralice imponiendo los tiempos muertos y los espacios vacíos de Antonioni sobre una trama oculta calcada de Hitchcock.

Les putes, de Guy Scarpetta. El tratado definitivo sobre las vinculaciones entre el arte, todas las artes, y las formas más estimulantes de la seducción y el placer, venales o no, comenzando por la prostitución y acabando con la provocación estética. Baudelaire y Pasolini aplaudirían con las orejas.

Snuff, de Chuck Palahniuk. Con un humor glacial y un manejo de las voces narrativas digno de un ventrílocuo avezado, Palahniuk nos ofrece el último modelo narrativo, un espectáculo pensado ex profeso para una cultura que privilegia la sensación extrema, la imagen gráfica y la máxima exposición de la carne.

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