Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Cristóbal Carrasco

Diciembre 12, 2010
Por Hermano Cerdo

Cristóbal Carrasco es chileno y autor del blog de crítica La vida retirada.

Empecé este año, viajando a Pichilemu –una de las ciudades costeras aniquiladas por el terremoto en Chile– con una de las mejores antologías que leí este año: Aquí empieza nuestra historia, de Tobias Wolff, que Alfaguara había lanzado el año 2009 en España y que a Chile llegó con una rapidez inverosímil. Tobias Wolff, quizás no sea necesario repetirlo, pero lo hago de todas maneras, es un perfeccionista, un escritor que aspira a escribir en grande y que lo logra en la mayoría de sus relatos. También sucede lo mismo, intuyo, con el tercer libro de Eduardo Halfon que leo: La pirueta, lanzada por Pre-textos, es quizás el ejercicio novelístico más fresco que leí y, quizás exagero, uno de los pocos escritores admiradores de Bolaño que, junto con  expresarlo, es capaz de dar el salto a favor de crear su propia literatura. La historia de La pirueta que nace a partir de uno de los ¿relatos? ¿capítulos? de El boxeador polaco, funciona como una novela de viajes, o bien como una historia heroica, pero por sobre todo, una digresión sobre las revoluciones internas y externas. Ese es el gran punto de Halfon en su libro.

Durante mayo, quizás a finales de mayo, no puedo recordarlo, Valeria Luiselli vino a Chile junto con Álvaro Enrigue. En esa visita, Luiselli presentó, bajo la editorial Sexto Piso, Papeles Falsos, un libro pequeño que meses después llegaría a mis manos y que, hasta ahora, no puedo olvidar: Papeles Falsos es, hasta ahora, el mejor inicio narrativo que he presenciado y los méritos son demasiados para soslayarlos: a modo de ensayo, pero cruzado también por estelas latentes de ficción, Luiselli divaga y se enfrenta a las sombras de sus escritores favoritos, y al mismo tiempo, articula con una elegancia fascinante sobre temas como los mapas, el andar en bicicleta o las mudanzas y los libros que se van perdiendo en los estantes. Si Sergio Pitol tuviera que buscar herederos, debería partir por ella.

Además, quisiera nombrar libros que, pese a lo mucho que me han gustado, no podría reseñar. Quizás porque los respeto demasiado, quizás porque me han impactado de maneras misteriosas: Dublinesca, de Enrique Vila-Matas, El malogrado y , de Thomas Bernhard, Perú de Gordon Lish, El proyecto Lázaro, de Aleksandar Hemon y Mire al pajarito, de Kurt Vonnegut. En realidad, no podría decir nada más que «léanlos, por favor»

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