Blog • Diciembre 2010

Las Lecturas de 2010: Antonio Díaz Oliva

Diciembre 16, 2010
Por Hermano Cerdo

El chileno Antonio Díaz Oliva trabaja como periodista cultural y literario. Este año publicó la investigación Piedra roja: el mito del Woodstock chileno y en 2011  Alfaguara publicará su primera novela. Su blog es Worms inside.

Una inquietud: no sé cómo lo hace John Irving. O sí, bueno, sí lo sé: escribe historias larguísimas que se convierten en libros de numerosas páginas como en el caso de Last night in Twisted River. Y la fórmula —cualquiera que haya leído El mundo según Garp o Una mujer difícil o una de sus otras novelas— de seguro la saben: muchas locaciones, muchos personajes y muchos accidentes, todo encadenado en una historia que —por lo general— se basa en las relaciones de padre e hijo. O en el terror que todo padre tiene de perder a su hijo. Lo cierto es que esas más de 500 páginas que componen La última noche en Twisted River me mantuvieron pegado como pocos libros y fue, más tarde, la excusa perfecta para poder hablar con el mismo Irving.

Otro escritor que me causó algo parecido fue Gary Shteyngart (sí, de nombre impronunciable) con su notabilísima Super sad true love story, que fue el libro que más me hizo reír este 2010 (aunque también tenía partes tristísimas). Recordé La conjura de los necios y La breve y maravillosa vida de Oscar Wao de Junot Díaz, y me dieron muchas ganas de leer Absurdistán, la anterior novela de Shteyngart, que —debo confesar— siempre había mirado en menos. Este 2011 saldaré la deuda.

De autores latinoamericanos, Paseador de perros de Sergio Galarza se convirtió automáticamente en mi novela preferida del año (aunque antes tenía una versión en Perú, según tengo entendido); breves páginas donde un inmigrante conoce Madrid a la vez que escucha música indie y tiene que lidiar con perros, gatos y hasta un mapache. Por otra parte, en Chile Pablo Toro editó su volumen de cuentos Hombres maravillosos y vulnerables y ahí está todo el pop sucio que siempre quisimos leer y el fantasma de David Foster Wallace rondando. También Inframundos de Javier Moreno (aún pienso en el personaje que come mandarinas y expulsa las pepitas por las narices), Ese modo que colma de Daniel Sada (el narcocorrido como una forma de narración) hicieron eco en mi mapa literario de este 2010.

Hace unos meses que lo tenía decidido: mi último libro de este año tenía/tiene que ser Freedom de Jonathan Franzen. Las Correcciones nunca me gustó demasiado, pero quería que la última lectura —que será, por lo demás, en un Kindle, algo a lo que me estoy acostumbrando— fuese un gran reto antes de finalizar el 2010.

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