Golpes y Patadas • Octubre 2010

Curso de calistenia para principiantes / 1ra. parte

Por Martin Grunauer

El twist toma sus movimientos de Grecia. En efecto, el ejercicio preparatorio de luchadores y atletas de esa nación antigua dio origen a la prehistoria de ese ritmo procaz, con el propósito saludable de que comenzara a circular por los músculos la sangre, evitando, a la vez, cualquier riesgo de lesión. A eso le llamamos sintéticamente calistenia, y de eso es que quiero hablarles. Hola, mi nombre es Martin Grunauer y estoy muy contento de estar con ustedes.

Primero, una historia. Al gimnasio de la AAK se acercan hombres de negocios preocupados por las amenazas de la modernidad. Hoy les contaré el caso de Rodolfo. Rodolfo trabaja para una importante marca de indumentaria masculina, es quien decide qué colecciones serán las que finalmente saldrán a la venta cada temporada. Rodolfo es alto pero su trabajo es eminentemente creativo y por ello sedentario. Tiene guardaespaldas, factura U$S 300 mil al año y no tiene problemas de salud. Sus medios de locomoción son blindados. En fin, amigos, a pesar de todos estos recaudos Rodolfo es inteligente y tiene miedo. El miedo es una reacción natural frente al peligro. Y vivimos en un mundo peligroso.

Rodolfo llegó al gimnasio de la AAK un mediodía seguido por dos de sus hombres de seguridad. Ambos, rápidamente lo comprobé, tenían lesiones mínimas por la forma de ejercicio de musculación que practican en la sala de máquinas de la residencia de Rodolfo. Rodolfo, que se priva, gracias a todos los cielos, de esa sala de máquinas de musculación, no mostraba ningún padecimiento físico, aunque sí algo de fatiga tras subir la escalera que conduce a mi escritorio.

Me habló de su miedo. Es importante que un entrenador escuche los problemas de su futuro alumno. Es importante que lo haga aunque luego ese futuro alumno renuncie a serlo. Un entrenador debe tener pensamiento crítico y, por sobre todas las cosas, vocación de servicio. En un mundo moderno donde todo se transforma en una transacción prestar los oídos con generosidad te transforma en un tipo especial. Y creo ser un tipo especial.

¿Los miedos de Rodolfo? A la muerte violenta, al secuestro, a que su ejército de protectores no logre evitar una catástrofe. Rodolfo tiene perros, teme también por ellos. Son bulldogs y ya tuvo una fuerte discusión con uno de los cuidadores que trabajan en su canil privado. Ese cuidador ya no trabaja para Rodolfo y Rodolfo sospecha que ese tal se tome venganza. “Los perros lo conocen, él puede entrar de noche, sabe cuál es el circuito de alarmas, sabe por dónde se puede vulnerar el perímetro. Podría envenenarlos. Podría incluso llegar hasta mí, no sé si quienes me protegen serían capaces de traicionarme, salvo estos dos que aquí vienen conmigo, en ninguno confío.” Todas esas cosas me dijo Rodolfo mirando a uno y otro lado de mi escritorio. Venía a mí en busca de clases prácticas de defensa personal.

“Vea, Rodolfo”, le respondí, “usted antes haría bien en tenerle miedo al colesterol y a la falta de entrenamiento adecuado. Esos son sus peores enemigos. Esos sí que lo matarán más temprano que tarde.”

“Tengo buenos médicos y no tengo tiempo para largarme a correr”, me contestó Rodolfo.

“No es necesario tener demasiado tiempo para estar en forma”, le dije. Y enseguida me referí al twist, Grecia, lo que ustedes ya saben.

La octava maravilla del mundo. Amigos, la calistenia es nuestra bendición y debemos dar gracias a Alá por ello. Veamos cómo tonificar tan sólo la mitad de nuestro cuerpo.

Vestidos con ropa cómoda y descalzos, levantamos una pierna y movemos los dedos de los pies y luego la rotamos. Hacemos enseguida lo mismo con la otra pierna y el otro pie, y en uno y otro caso, muy importante, antes de finalizar el ejercicio, sacudimos una y otra extremidad. ¡Wow, ya las femorales están activas!

Todavía de pie, con las piernas levemente abiertas, apoyamos nuestras manos en las rodillas y las hacemos rotar como si nos estuviéramos haciendo encima. Es importante ir en uno y otro sentido, en el horario y en el contrario, como les suelo decir a mis alumnos. Citemos al legendario sensei Mino: “En rodillas calientes no entran lesiones”. ¡Pruébenlo!, es algo muy agradable. Y por favor, nada debe doler, sólo deben sentir cómo las partes ejercitadas comienzan a levantar temperatura. Cuando comienzan a hacerlo, ¡ya está bien!

Luego de las rodillas, continuamos ahora, las manos en la cintura, con un movimiento pélvico hacia adelante, como si hiciéramos el amor, pero procurando que los pies trabajen sobre el suelo, en una seguidilla secuencial talón – planta – talón, ¿OK? Esto es como hervir huevos. Hay que estar atentos otra vez a la temperatura. La introspección es clave en estas prácticas. ¡Háganlo! ¡Regístrense! ¡Conozcan sus cuerpos! ¡Cultiven el pensamiento crítico!

Al ejercicio anterior finalmente le seguirá otro con las manos todavía en la cintura y que consistirá, precisamente, en la rotación de ésta, hacia oriente y occidente. Es importante contar diez hacia un lado y diez hacia el otro. La sangre ya nos circula con fluidez en el 50% del cuerpo. ¡Felicitaciones! Al cabo, nos sentamos. Pero de esto les hablaré otro día.

Quiero ayudarlos a que se sientan mejor. Mi nombre es Martin Grunauer. ¡Nos vemos la próxima!

Martin Grunauer es entrenador profesional de la Asociación Americana de Kickboxing, la AAK, y miembro del Consejo Editorial de Golpes y Patadas.

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