Blog • Octubre 2010
Cuota de género, darwinismo literario y otras cuestiones

Siempre al pendiente de las buenas discusiones literarias y artemarcialistas, HermanoCerdo quiere sumarse a las sabias palabras de Luis González de Alba en el periódico Milenio a raíz de las recientes y atinadas estadísticas que han salido a la luz sobre el número de féminas que publican en importantes espacios de opinión como las revistas mexicanas Letras Libres y Nexos. Siendo HermanoCerdo una revista declaradamente misógina, homofóbica y afiliada cien por cien al opus dei, apoyamos la postura de Luis González de Alba y la defendemos en contra de todos los progres e indies que andan por ahí jodiendo como si no tuvieran nada más que hacer que estar todo el puto día opinando en el Facebook. Dice Luis González de Alba, atinadamente:
El problema viene de que hemos votado en asamblea mundial que hombres y mujeres son iguales. Y no lo son: los hombres somos competitivos en todas las áreas, sin excepción. Y lo somos porque asumimos las actividades más riesgosas, como la defensa contra otros machos, o la guerra en humanos. Y asumimos los riesgos porque los machos son sustituibles, las hembras no. Si un gallo se me muere, todas mis gallinas resultarán fecundadas por los restantes. La especie ahorra alimento si tiene más hembras que machos. Por eso manda hombres a matarse entre sí y en los naufragios oímos el grito “mujeres y niños primero”: son los resabios de nuestra evolución. [Las pequeñas afroamericanas son nuestras. N de la R.]
Sí, sí, ya sé que algunos dirán que Virginia Woolf y la hermana de Shakespeare y bla bla bla. Por encono o simple envidia muchos no han querido ver la verdadera tesis detrás de esta idea, es decir, que en estos tiempos de crisis económica los consejos editoriales de las revistas podrían ahorrar dinero en comida si sustituyen a sus consejos editoriales con buenos gallos que puedan fecundar eficazmente a todas las gallinas que desean publicar en sus revistas. De esa manera los consejos de redacción no sólo ahorrarían dinero en alimento sino que, obviamente, tendrían un montón de huevos para pagar en especie a las colaboradoras.

Continúa el artículo de LGA:
Los deportes muestran dominio masculino porque han sido diseñados por hombres que desean poner a prueba sus límites. Y esos límites están dados por la estructura ósea y la muscular. Nunca he visto una corredora famosa que tenga buenas tetas y caderas amplias para apoyo de buenas nalgas. Todas parecen hombres porque ese tipo físico es el más eficiente al realizar pruebas que buscan los límites de esa forma física. No he visto tampoco un basketbolista chaparro y gordo… ¡Ay, los discriminan! No, simplemente no sirven. [Las pequeñas afroamericanas son nuestras. N de la R.]

Para aterrizar la analogía, piensen en las revistas como un dojo, una pista de carreras o una cancha de basquetbol. No es que se discrimine a las mujeres, es simplemente que no son eficientes y no sirven para competir contra Kobe Bryan o Margaret Tatchter y porque simplemente no inventaron la pelota para jugar. No es discriminación, mala onda ni nada. Así nos hizo la naturaleza.
Sin embargo disentimos en el asunto de las corredoras porque francamente no creemos que LGA haya visto muchas. Acaso nunca oyó hablar, por dar un ejemplo, de Catra Corbett, que corrió 211 millas por el Parque Nacional de Yosemite y luego, porque en ese momento no tenía nada más que hacer, corrió la misma distancia de vuelta? Y dígame usted si no tiene un par de buenas tetas y amplias caderas. Esta sola mujer podría correr más que los consejos editoriales de Letras Libres y Nexos juntos y quizá escribir una mejor novela.
Pero este desliz no debilita en absoluto el argumento central de Luis González de Alba, que es que los hombres nacimos para publicar y las mujeres para querer publicar. Continúa:
Los hombres que sobresalen en ballet clásico, los que hacen arreglos florales para fiestas y los diseñadores de modas tienen fama de ser homosexuales. Y casi siempre lo son. Mujeres en levantamiento de pesas son lesbianas. En otros deportes también, no así en tenis ni en clavados. Es que, sencillamente, hay actividades que no atraen a heterosexuales, hombres o mujeres. Y no es aprendizaje. Sin importar régimen ni sistema social, los estadios de futbol están llenos de hombres, como las arenas de box y lucha. O las publicaciones. [Las pequeñas afroamericanas son nuestras. N de la R.]
Para aterrizar otra vez la analogía piensen en las revistas de opinión y literatura como en un gran estadio donde una bola de borrachos se juntan a beber cerveza y leer sus manuscritos. No es mala onda, es simplemente que las mujeres no saben divertirse como los machos y las decisiones editoriales, como bien saben, se toman en los table-dance. Si a las mujeres les gustara más los table-dance y menos el levantamiento de pesas, probablemente tendríamos más presencia de escritoras en las grandes revistas.
Resumiendo: NO nos hacemos responsables por los manuscritos no solicitados de mujeres heterosexuales, hombres homosexuales, levantadoras de pesas, bailarines de ballet, diseñadores de moda y ex líderes estudiantiles con delirios seniles. NO INSISTIR. GRACIAS POR SU ATENCIÓN.

(Una lesbiana)

