Entrevistas • Septiembre 2010

"En mi mundo, si no estamos hablando de Cervantes, estamos hablando de Borges."

Entrevista a Mark Z. Danielewski

Por Hermano Cerdo

René López Villamar y Manuel Dávila Galindo (enviados)

En diciembre del año pasado, Hermano Cerdo nos envío a entrevistar al escritor norteamericano Mark Z. Danielewski, autor de Only Revolutions y House of Leaves (la cual fue reseñada por Javier Moreno en el número 11 de HermanoCerdo), aprovechando que estaba en Guadalajara para formar parte de las actividades de la Feria Internacional del Libro. Después de perseguirlo dos días seguidos, Danielewski aceptó la entrevista, que se realizó en una de las terrazas de la Expo Guadalajara.

Habíamos escogido el lugar para la entrevista desde el día anterior, no por el paisaje en la terraza, que no era más que el esqueleto de un nuevo hotel en construcción, sino porque había sillas y mesas cómodas para sentarnos durante la entrevista. Con lo que no contábamos era con que a las siete de la noche se recogían todas las sillas y los manteles de las mesas. Así que cuando llegamos la terraza estaba vacía. Como no teníamos tiempo que perder, buscamos algunas sillas y las tomamos sin pedir permiso. Mark cargó su propia silla.

El segundo problema: la grabadora que veníamos cargando desde la Ciudad de México ya no tenía baterías, así que usamos la grabadora del teléfono de Manuel para grabar la entrevista. La calidad de la grabación no era muy buena, en especial para nuestras voces. Habíamos puesto la grabadora lo más cerca posible de Danielewski, quien si se escuchaba perfecto. Así que lo que están por leer no es la entrevista tal y como sucedió, sino como la recordamos. Como dijo Mark, “Espero que mutilen y tuerzan todo lo que digo, pero que sea grandioso, ¿ok?”. No quisimos decepcionarlo.

HC: Has mencionado a Roberto Bolaño varias veces en los últimos días. ¿Cuál es tu experiencia con este escritor?

MZD: No había leído a Bolaño hasta hace un año. Ahora he leído todo lo que ha publicado.

HC: Es curioso que digas eso, porque siempre he encontrado paralelos entre tu obra y la de Bolaño. Me parece que abordan muchos de los mismos temas.

MZD: Me encantó, pero me sentí muy triste tras leer a Bolaño. Quería sentarme y tomar un café con él. Era uno de esos escritores con los que sentí que había una posibilidad de diálogo. Debería de decir que me he estado educando más sobre escritores latinoamericanos y pienso que Bolaño ya está parado sobre los hombros de gigantes. Me gusta la dirección desde la que viene, contra Octavio Paz, contra Gabriel García Márquez. Elimina lo romántico sin hacer que su mundo pierda interés. Bolaño hace al mundo atractivo a través de su curiosidad, su humor y especialmente su temor. Creo que compartimos eso. House of Leaves es un libro impulsado por el temor a lo que está detrás de una esquina. Only Revolutions es una historia aun más terrible, pero para la mayoría no es nada accesible, así que es como mirar una hermosa montaña a la distancia y si no te acercas no hay reto alguno, no hay temor alguno, pero si decides escalarla el terror se hace notorio, es un lugar muy peligroso.

Me gusta ver el mundo a través de los ojos de Bolaño y pienso [en la conversación que se dio una hora antes en un panel sobre Los Ángeles y el surrealismo] muchas de las preguntas volvían frecuentemente al tema del surrealismo, sobre lo que es real y lo que no lo es, y esa dicotomía es muy pobre. Realismo básicamente quiere decir una narración en orden cronológico que toma en cuenta cómo estás vestido, cómo te llamas y qué dices. Como Sal [Salvador Plasencia] dijo hermosamente, no toma en cuenta lo que sucede en tu cabeza, la vida de la mente, para decirlo de alguna forma.

El hecho de que Bolaño consiga también abordar a los Estados Unidos con gran capacidad es un testamento de su fuerza.

HC: Bolaño escribió una vez que Borges debería ser el centro del canon para la literatura del siglo XXI. ¿Te parece correcto?

MZD: Sin duda. En mi mundo, si no estamos hablando de Cervantes, estamos hablando de Borges. Without a doubt. Es decir, me gusta leer a García Márquez, pero tengo a Borges junto a mi cama. De pronto sentí la necesidad de acudir a sus historias. Por la tarde charlaba con Aimee Bender sobre cómo algunas personas acusan a Borges de ser frío, sin corazón, pura mecánica. Tan pronto como lo dijimos, ambos pensamos que eso es ridículo, porque Borges muestra su corazón en cada página. Sólo porque está articulado en una forma que te obliga a decifrarlo e interpretarlo no significa que no tenga corazón.

HC: Hablando de Borges, algunas de las cosas que han sucedido en torno a tus libros recuerdan a su relato “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, la obra que salta de la ficción al mundo real: personas que se han tatuado “This is not for you” en los brazos, bandas escocesas que basan discos en tus libros. ¿Qué impresión te deja que tu obra cobre una vida propia?

MZD: Es uno de los más grandes cumplidos que he recibido. Especialmente cuando otros artistas toman lo que has hecho, es genial. Me gusta escuchar ese diálogo, ese intercambio. La literatura hace lo mismo, pero es un proceso largo, porque toma mucho tiempo ser leído, casi siempre es una generación que le habla a la generación anterior, y no se retroalimentan tanto. Así que ver que un artista lo hace tan rápido me inspira. Yo lo hago todo el tiempo. Me inspira la música y el arte, y por supuesto los escritores. Pero no puedo explicarlo aún. No sé que significa. No sé si este circuito se cerrará o es una experiencia diferente.

Pero quiero decir esto: pasa algo extraño con las entrevistas, porque son palabras transcritas, y se supone que son mi voz, aunque todo el tiempo me atribuyen citas erróneas y espero que ustedes hagan lo mismo. Espero que mutilen y tuerzan todo lo que digo, pero que sea grandioso, ¿ok?. Creo que de alguna forma es inexacto, porque parece que este escrito en particular es equivalente a lo que está escrito en Only Revolutions o The Fifty Year Sword o House of Leaves, y no es cierto. Es parecido a hablar con un jugador de basketball sobre cómo encestan: no se parece en nada a cuando están encestando. Para mi la experiencia está en el libro en sí y yo puedo decir cualquier cosa. Por ejemplo, podría ser que ni siquiera fuera el autor. Podría haber sido contratado por Mark Danielewski para ser una criatura que aparece en público y dice cosas. Bromeo, pero no es una broma completa. En si mismo, es una suerte de actuación. Volviendo al punto, sobre como las obras pasan al mundo, creo que tienen vidas aparte. Mis obras y yo somos distintos. Soy como un padre al que se le pregunta cómo le va a sus hijas. Y esas hijas, especialmente House of Leaves, han crecido.Están teniendo conversaciones y acciones e influencias que ya no conozco.

HC: ¿Siempre has visto tus obras así?

MZD: Es un proceso. Comienzas como un padre puntilloso. Te preocupas mucho. Quieres saber lo que dicen de tu trabajo. Lees las reseñas. Eventualmente te sobrepasa. Comencé a tener una experiencia extraña, especialmente con House of Leaves, que fue lo primero que publiqué. De pronto no sabía que pasaba. Primero pensé que podía mantenerme al tanto. Después me di cuenta de que no podía. Pronto fue evidente que era imposible hacerlo. Quisiera decir que tiene que ver con que he madurado, pero sería algo vanidoso de mi parte.

HC: Después de diez años, ¿ha sido House of Leaves una buena hija?

MZD: Estoy orgulloso de ella.

HC: Muchos supusimos que tu visita a México podría indicar que tus libros aparecerán pronto en español. ¿Qué tan equivocados estamos?

MZD: Me pone triste saber que no he sido traducido al español y me irrita. No sé por qué no ha pasado. Desafortunadamente, por lo que me explican del mundo editorial, el libro tiene que ser traducido y publicado primero en España y luego exportado a América Latina. Me parece aborrecible. Me gustaría que me tradujeran en México. Sería un gran honor. Pero sé que es un proceso oneroso. Requiere de un traductor comprometido y diligente, de un editor que esté dispuesto a gastar el dinero necesario para la maquetación y editarlo a colores, aunque es posible que aceptara hacerlo en blanco y negro.

HC: Por favor, no aceptes el blanco y negro.

MZD: No quiero hacerlo. Creo que de todos los paises del mundo, México entendería el color. Es un país colorido. La distancia entre otras artes y la literatura no es tan grande cómo lo es en Estados Unidos. No sé. Creo que hay un editor allá afuera, pero creo que ese editor debe descubrirse por si mismo y no es demasiado complicado ponerse en contacto con mi agente y platicar.

HC: ¿Crees que tu trabajo sería bien recibido en México?

MZD: En realidad no tengo elementos para responder a esa pregunta, pero mi instinto me dice que sí. Siempre me ha dicho que sí. Siempre dije que a House of Leaves le iría bien en Alemania y le iría bien en México. Podría equivocarme. Pero México es un lugar que entendería de lo que se trata. Como sabes, House of Leaves tiene poesía, arte concreto… En Estados Unidos tenemos un nivel de especificidad: eres novelista, eres ensayista, eres poeta, eres pintor. No puedes pasar de un lado al otro. En México no es así. Esa es la respuesta racional. Creo que hay una audiencia potencial. Pero sé que un editor potencial tendría miedo. Es algo para espantarse y tiene mucho que ver con como se traduzca. Hay muchos pasos y va a tomar entre dos años y medio y tres años en terminarse. Tienen que empezar. Pero yo no tengo control sobre eso. Miro a mi hija [House of Leaves] y le digo que debería ir a México. Pero si México no quiere a mi hija está bien. Ya es bien recibida en otras partes.

HC: Publicaste un cuento, “All the Lights of Midnight” sobre el golpe militar en Chile, que curiosamente tiene muchos paralelismos con la Estrella distante de Bolaño. ¿Cómo nació esta obra?

MZD: El golpe militar en Chile siempre me causó gran impresión. No sé por qué. En parte tiene que ver con la investigación de Only Revolutions. Otra parte es la música: tengo todos los discos de Inti Illimani y me gusta escucharlos. Me gusta el país: las montañas, los desiertos, es un gran espectro. Me atrae la extrañeza del español: su acento, sus detalles. Y me atraía también esa profunda intersección con la historia de los Estados Unidos. También, antes de que lo olvide: Víctor Jara y la famosa escena del Estadio. Los Estados Unidos fueron parte de eso. Me deja pasmado que fuéramos parte de ese espantoso acto.

No quiero decir que México no me interese también, porque me interesa mucho. Me atrae lo relacionado con el español porque viví dos años en España, crecí con ideas sobre la política en España, sobre el franquismo, porque mi padre estaba filmando un documental ahí.

HC: ¿Puedes hablarnos sobre tu siguiente trabajo?

MZD: Faltan varios años para que lo acabe. He estado trabajando en él por cuatro años. [Al día siguiente, durante un panel sobre Thomas Pynchon, Danielewski confiesa que tiene dudas sobre su nuevo libro y no sabe si continuarlo o sí comenzar otro proyecto.]

HC: ¿Qué opinas de las becas gubernamentales para financiar la labor de los artistas?

MZD: Lo pondré de esta manera: Mi agente recibe unas trescientas ofertas al año para hacer una película de House of Leaves. Hay algun interés por The Fifty Year Sword. Un par de valientes preguntan por Only Revolutions. A la fecha, no digo que no vaya a cambiar de opinión, siempre las he rechazado. Hace unos días tuve la fortuna de desayunar con Twyla Tharpe, la coreógrafa, y comenzamos a discutir el mercado y una de las frases que salió de esa conversación fue: “¿Cuánto tiempo me va a costar ese dinero?”. Lo diré de nuevo. “¿Cuánto tiempo me va a costar ese dinero?”. La verdad es que no soy rico. De hecho he sido muy pobre. Cuando vivía en París no tenía nada. Trabajé cavando zanjas y haciendo plomería. Pero lo cierto es que siempre he dicho que no. No escribiría nada que conlleve un compromiso financiero. No es lo que hago. Te aseguro que Only Revolutions no se habría escrito si dependiera de financiamiento externo. Mi reacción es que ese trabajo ya está corrompido. No sé como un escritor puede tomar dinero del gobierno y producir obras honestas.

No creo que sea un asunto político, es un tema importante. Si hablas con escritores que trabajan con Hollywood, admitirán que tienen que pagar el precio de trabajar con Hollywood.

HC: Pero al menos saben que Hollywood es como una prostituta ¿no crees?

MZD: Entonces dices que el gobierno es como una stripper… Dice que es una bailarina, pero la verdad es que…

Tenemos al NEA (National Endowment for the Arts). Tenemos becas. El Dinero provee de dinero. No hay que ser hiperbólicos. Siempre hay formas de que el Estado nutra su programa cultural. De momento, yo me mantengo al margen. Es difícil hacerlo así. Quizá llegue el momento en que me parezca ridículo y decida hacer una película de House of Leaves. Podría comprarme una casa, enviar a mi hijo a la universidad (aunque no tengo hijos). Quién sabe.

HC: Para cerrar la entrevista, ¿cuál es tu percepción sobre México ahora que lo has visitado?

MZD: He estado leyendo mucho sobre México y todo es muy confuso. Muchos dicen “Estado fallido”. Escuchas que hay una suerte de cáncer linfático en el sistema. El dinero de los cárteles es tan poderoso que ha afectado la política y la milicia. La gente ya no puede confiar en las organizaciones. No sólo se erradica esa confianza, sino que también se erradica la confianza de la gente en los escritores, que es donde debería estar esa voz potente: puedo escuchar a esta persona y sé que me dice la verdad. Es problemático. Y por supuesto que los Estados Unidos son culpables, porque somos los grandes devoradores de drogas, lo que es muy censurable.

Hermano Cerdo

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