Blog • Mayo 2010
Videojuegos, la adicción: un testimonio anónimo

A raíz del artículo “Videojuegos: la adicción” de Tom Bissell, un lector anónimo nos ha enviado su propio testimonio acerca de GTA, las drogas, su exmujer, el paro y, finalmente, de lo que es malgastar 27 años “jugando con fotones autómatas controlados por un cerebro electrónico”…
***
Llegué a este articulo de pura casualidad,como me sucede cada vez que descubro algun tesoro escondido por la red…quien algun día pase por aquí y lea estas palabras, pensará que soy un snob egomaniaco que se inventa sus propias historias para sentirse que es alguien, al menos, por aquí…
Por favor, si tu interés te hace seguir leyéndome, resetea tu cerebro mediatizado, y simplemente conoce mi historia personal, y conoce el motivo que me impulsa a escribir esto, por pura satisfaccion…
La verdad es que esta historia no le interesa a nadie excepto a mí, y al autor del articulo que da origen a este comentario, al que ciertamente, me complaceria enormemente que SÍ leyese esto…
He llegado a este artículo accidentalmente, pero como tocaba el tema del GTA IV, me he parado a leerlo completamente, y me he quedado petrificado…. Porque mientras lo hacía, y ahora 5 minutos después de terminar de leerlo, me encuentro fumando una mezcla de crack (clorhidrato de cocaína purificada al 99%) con heroína, que recibe muchos nombres: plata,chino,revuelto,revujito….
Empecé a consumirla hace unos 6 años, justamente cuando se separó de mí la madre de mi hija, perdí mi trabajo, y caí en una espiral descendente, de la que hoy día, 6 años más tarde, aun no me he recuperado…
En aquellos tiempos yo tenía un ordenador nuevecito, de última generación, con una tarjeta gráfica de película, teclado y ratón inalámbricos y joypad programable. Me acababa de quedar en el paro, pero todavía tenía 6 meses de subsidio de desempleo por delante, y un piso vacío, en el que había vivido con mi pareja y mi hija hasta entonces…
Así que imaginaros cómo me quité de la cabeza toda la frustración que me causaba mi ex pareja, quien me exigía dinero para la manutención de nuestra hija pero no me dejaba verla mas que una tarde al mes, la que coincidía con el día de cobro, para sangrarme medio sueldo en una tarde, y desaparecer del mapa hasta el siguiente mes…
Acababa de salir GTA III Vice City para PC, y yo tenía el ordenador más potente para el mercado doméstico que te imaginases. Empecé a jugarlo, terminé de configurar optimamente las opciones gráficas para que fuese a 30fps, programé las palancas y los botones del joystick y el ratón inalámbricos, y me dediqué durante 3 o 4 meses, aproximadamente, a meterme de lleno en el juego. Como había estado tantos años agobiado, trabajando para mi mujer y mi hija, decidí tomarme esos 6 meses que iba a estar cobrando el paro (por cierto, que mi subsidio de desempleo era casi tanto dinero como lo que ganaba trabajando), que iba a estar solo en nuestra casa que ahora estaba más vacía que nunca, estrenando un ordenador AMD de lo mejorcito, con una tarjeta AGP 8x que era lo mejor de la época, y con la certeza de que nadie me iba a llamar en esos 6 meses, ya que hacía mucho que había dejado de lado a todos los amigos y ya no tenía el teléfono de ni una sola vieja amiga con la que poder quedar para salir, porque con la vida de pareja dejas de lado a mucha gente pues piensas que el resto de tu vida vas a estar con tu pareja y con tu hija y no ves ético el seguir viéndote con antiguas novias o amantes…
Así que imaginaros el plan: con dinero en el bolsillo, solo en un piso nuevo, con un ordenador flamante, con 6 meses de paro por delante, deprimido por la separación que me exigía distraerme o evadirme, con el GTA Vice City recién instalado en mi ordenador, y viviendo, además, en el barrio donde se mueve toda la droga de mi ciudad. En todas las ciudades existe ese barrio marginal, donde impera la ley de las calles, donde se encuentran todos los drogadictos, todos los camellos, todas las putas y todos los chulos campando a sus anchas… pues resulta que yo vivía justo a 2 calles de donde comenzaba ese barrio… así que ir a por drogas era para mí dar un paseo de 5 minutos; a 3 manzanas de mi casa compraba la droga…
Os puedo asegurar que la inmersión en el juego era total: mezclando la cocaína fumada con heroína, con marihuana, hachís del bueno, botellas de coñac, y jugando día y noche sin parar, llegué a jugar 48 horas sin interrupción… a veces robaba un coche, lo estacionaba en algún lugar tranquilo, para que no me fuesen a asaltar mientras tanto, y me echaba una cabezadita de unos minutos, para luego seguir la partida…
Mi objetivo no era completar misiones como loco… justo al revés: lo que me atraía de ese juego y que lo hacía diferente, es que, aunque antes o después te veías obligado a realizar alguna de las misiones que te proponían para poder avanzar y conseguir dinero y abrir el acceso a nuevas zonas, vehículos y armas, en realidad yo jugaba a mi “manera”: nunca acabé el juego sencillamente porque me dedicaba a cosas como robar una moto, buscar saltos y tratar de hacerlos cada vez mayores… hacer caballitos con la rueda delantera… dominar la moto. Usando un mando analógico idéntico al de la PS1, controlaba hasta rozar la maestría los mandos de la moto: acelerador, frenos, direccion, claxon, vistas…
Es decir: resulta que era un videojuego tan bien hecho que yo, simplemente con los 5 modelos de motos que había, tenía para divertirme, y el resto del juego me sobraba…
Otra de las misiones de mi invención consistía, por ejemplo, en buscar por toda la ciudad los mejores sitios para hacer una masacre de policías, pero a lo bestia… preparaba coches de fuga, bloqueaba el paso de acceso, nunca me alejaba más de la cuenta para que no me quitaran automáticamente los coches abandonados, y que siguieran ahí… y cuando lo tenía todo listo, empezaba la masacre…
Escogiendo algunos de los mejores sitios de toda la ciudad, mataba policías hasta alcanzar el máximo nivel de búsqueda: usando mis tácticas de coches robados bloqueando el paso, de tener un coche de fuga final, escapar por un sitio inédito (como saltando por el tejado de un edificio), y en fin, no irme de allí hasta agotar toda la munición… aquello era glorioso… eso sí era una auténtica misión!!! acción terrorista a lo bestia… derribando helicópteros como moscas, matando polis con la mira telescópica, reventando furgones blindados a base de granadas y cargadores del Kalashnikov…
Otra de mis misiones inventadas consistía en conducir con el coche más rápido posible en los tramos de la autovía más largos, evitando tener ninguna colisión o golpear contra nada, puede ser muy muy divertido!!! Era como jugar a un juego de carreras de coches, con una amplia variedad de modelos, y con muchos recorridos posibles… yo era mi propio árbitro y juez… dominando a base de ensayar y repetir y apurar la frenada cada vez un poco más, me dedicaba a entrenar en curvas concretas, para hacerlas perfectas, con el coche culeando de lado totalmente…
Como todo el que ha jugado a GTA sabe perfectamente, cada modelo de vehículo proporciona diferentes aceleraciones, frenadas, ángulos de giro, inercias y control del derrape… así que para mí cada coche del juego era en sí mismo una fase diferente del simulador… me dediqué noches enteras a dominar perfectamente todos y cada uno de los principales modelos deportivos…
Así que como veis, yo tambien viví la experiencia de inmersión total en GTA empleando drogas como inductor al estado absorto total,y no con idea de completar misiones y acabar el juego, sino simplemente, disfrutando a mi aire de ese escenario virtual 3D con parámetros físicos reales y con vehículos que por sí solos servirian para hacer un simulador de carreras de coches…
Nunca completé mas del 50% del juego, pero estuve cerca de 5 meses totalmente entregado a ese mundo digitalizado jamás visto antes. Llevo jugando a videojuegos desde los 8-9 años, con una consola clonada de Nintendo de cartuchos, en las recreativas SEGA de la calle y despues en el Spectrum. De ahi pasé a los PCs, etc. Han sido 27 años de los cuales una parte considerable de ellos los he “malgastado” jugando con fotones autómatas controlados por un cerebro electrónico que responde a mis reacciones. La verdad es que mucha gente puede considerarlo una pérdida de tiempo… pero yo realmente los he disfrutado… tanto de niño, donde la imaginación innata suplía todas las carencias técnicas, como de mayor, cuando he visto cómo los juegos que yo soñaba de pequeño que existirían en el 2001, son ahora incluso mejores.
Con 13 o 14 años me acostaba por las noches pensando en que cuando fuese mayor me gustaria saber programar lo suficiente como para hacer un juego, un juego con con un detalle extremo donde pudieses manejar desde una vista isométrica, una serie de cochecitos tipo micromachines…y entrar y salir de ellos con un muñeco… y no había misiones, simplemente conducción hiper realista, con muchos vehículos pequeños diferentes, por carreteras que recorrías en el sentido y dirección que quisieras… mientras no te estrellases … cuando una noche, en casa de un amigo, jugué en un disco de demostración de ps1, una demo de 15 minutos de juego, del GTA I, supe que había llegado ese día…
Y conseguí el GTA I completo, y lo jugué hasta que salió el GTA2,un poco mejor todavía, y despues el GTA III… Y allí mi juego en vista aérea isométrica, se mantuvo todavía, porque seguía habiendo una vista de la cámara que era de pájaro… por desgracia, en GTA Vice City, quitaron ese tipo de vista de pájaro, decantandose por la vista 3D, que aunque era más práctica, ya no tenía el toque de simulador de conducción de coches que le daba la vista aérea… pero llegaron esas motos tan conseguidas y esa ciudad tan enorme y tan bien hecha, en 3D, llenas de callejones y pasadizos y caminos… una parte de mi espíritu viajará para siempre, en mi subsconciente y en sueños, por las calles de Vice City… recordará cómo el sol de la tarde me cegaba la vista al conducir por aquel paseo de palmeras frente a la playa más grande del mundo…
…y allí, mi única misión era jugar en ese escenario al juego que soñaba de pequeño, con un objetivo sencillo: conducir lo mejor posible, pero a tu aire totalmente, por un recorrido casi ilimitado de caminos..
..y así me tiré, simplemente vagabundeando por el mapa de Vice City, y conduciendo hasta la saciedad sus vehículos y sus motos, dominándolas con la máxima maestría posible, casi como si estuviera testeando los vehículos de mi propio juego soñado… como si estuviera comprobando si GTA estaba a la altura del juego que el niño que aun hay en mí aguardaba pacientemente poder jugar algún día, programado por él mismo…. gracias a Dios no ha hecho falta que lo haga yo, porque gente muy cualificada ha sacado el juego de mis sueños, y sinceramente roza la perfección…
Únicamente le ha faltado la opción a elegir marchas manuales o automáticas, a tener gas y freno analógicos, y mantener la vista de pájaro que era vital según los parámetros del juego originariamente estipulado…
Pero bueno, esas carencias mínimas se compensan pensando que si ya es difícil dominar con perfección los vehículos actuales, esos detalles los habrían vuelto ya tan sumamente difíciles, que a la hora de la verdad, creo que lo volverían excesivamente difícil.
Así, os digo, me dediqué a jugarlo de esa manera: preparando grandísimas masacres de polis, conduciendo motos en plan simulador de carreras, haciendo derrapes extremos con los mejores vehículos, en curvas al final de una autovía que permitían maravillas.
Solo con esas 3 misiones personalizadas me pasé noches y noches y semanas enteras jugando… no avanzaba en el juego pero dominé la conducción de motos y coches a un nivel demoniaco… controlaba de forma refleja, sin pensar, las vistas, los frenos, las curvas perfectas…
Saltos imposibles, carreras increíbles, conducción perfecta… eso no era jugar a GTA… eso era pilotar sus vehículos hasta los límites… Mi afición anterior a GTA, por los simuladores de motoGP, CollinMcRae, y similares, la trasladé a la ciudad de Miami, y literalmente, memoricé todas sus calles… iba por una zona, y enseguida sabía por dónde dirigirme. He pasado horas enteras corriendo con la moto en la arena de la playa, haciendo raches que solo a base de entrenar y repetir podían llegar a ser prodigiosos… después, controlando la moto a la perfección la moto, me iba por la ciudad…
Otra forma de jugarlo era respetando al máximo los semáforos, los sitios, etc. Me ponía a escuchar música y fumarme un gran bobmarley mientras recorría pacientemente la ciudad de ese modo… lo usaba, sobre todo, para memorizar al detalle zonas concretas de la ciudad donde sabía que iba a haber mucha acción provocada por mí, o por las misiones del juego que ya conocía. En Vice City las calles no tenían nombres, lo cual no hubiera estado nada mal, pero a base de recorrerlas, llegué a conocer casi todas las calles principales. El colmo de ese análisis visual 3D fue subirme al techo de cualquier camión, y dedicarme a mirar en todas direcciones, reconociendo edificios, callejones, posibles trampas, rampas, saltos, sitios de escape, etc…
En este arrojo de locura, incluso me he dedicado a dibujar a mano, a gran escala, detrás de un poster, todo el mapeado,
indicando los puntos más importantes e interesantes del juego.
Si bien hay personas que se lanzan directamente a completar misiones y en unas semanas, tener el juego totalmente acabado, yo he vivido el mundo de GTA desde un papel de juego de videoaventura y simulador de vehículos…
Y esto es lo que viví gracias a GTA. Que Dios bendiga al GTA y a la madre que lo parió, porque es el juego más grande jamás soñado…


Mayo 5, 2010 a las 12:06 am
Gran testimonio. Las masacres de polis, lo mejor. Las misiones de GTA San Andreas, cuando tú eres poli, lo mejor. Conducir a toda velocidad with no particular place to go, como dijo Cuck Berry, lo mejor. Dios bendiga a GTA.