Blog • Enero 2010

Lecturas de 2009: José Luis Justes Amador

Enero 3, 2010
Por Hermano Cerdo

José Luis Justes Amador es traductor, colaborador de HermanoCerdo y autor del blog Yo leo.


2009 termina bien. Con La soledad de los números primos de Paolo Giordano, una acertadísima revisión, en clave radicalmente realista, de esa innegable angustia que llamamos soledad, y con El Silencio Creador, un viejo tomo de 1969 recopilado por Federico Dexclaux, encontrado en una librería de viejo que recopila textos de ochenta Creadores (así con mayúscula) defendiendo la trascendencia (sea lo que sea que eso signifique).

Una de las ventajas de contar con una columna semanal es que no se necesita bitácora. Ahí van y en desorden, mezclando novedades y relecturas, los libros que me impulsaron a escribir sobre ellos en el 2009 (porque como dice un querido maestro “no hay que perder tiempo en escribir sobre las cosas malas” de las que también hubo muchas este año).
El enigma de Fermat de Simon Singh (Planeta, 2004) tiene título de novela mala pero es muchos libros en uno solo.

Historia de π de Petr Beckmann, publicada por Conaculta.

Corazón de Tinta (Siruela / FCE, 2008), de Cornelia Funke, una de esas novelas que parecen destinadas al público de finales de la infancia, principios de la adolescencia. De esas que ayudan a descansar.

“The Full Glass”, el último cuento de Updike en el New Yorker, a mediados de 2008.

La tienda de los suicidas (Bruguera, 2008) de Jean Teulé que propone, justamente lo que su título indica. Una frase: “El gobierno, consciente de su incompetencia y su culpabilidad, ha decidido suicidarse esta noche en directo en la tele. ¿Puedes prepararles lo necesario?”.

Tríptico del Desierto de Javier Sicilia. Que más allá de la polémica del Aguascalientes es un libro que quedará.

Gombrich, el Crítico de arte, por partida doble: The Story of Art, en edición baratísima de Phaidon, (“No hay Arte; sólo hay artistas) y Breve Historia del Mundo, su primer libro, dirigido un público infantil: (“Todas las historias comienzan con ‘érase una vez’. La nuestra sólo pretende hablarnos de lo que fue una vez”).

La música: The Glenn Gould Reader, recopilado por Tim Page, The rest is noise. Listening to the twentieth century de Alex Ross, el incisivo crítico de música del New Yorker, la relectura de Rastros de Carmín (Anagrama) de Greil Marcus, Leonard Cohen. conversaciones con un superviviente (Lenoir) de Alberto Manzano, su traductor al español, Los autógrafos de los Beatles de Juan Agüeras Allende (Milenio), sólo para fánaticos más que acérrimos, Los Planetas. La Verdadera Historia de Jesús Llorente.

Las lecciones de los maestros (Siruela/FCE) de George Steiner, las seis conferencias que Steiner dio dentro del programa de las Charles Elior Norton Lectures de la Universidad de Harvard.

La Poesía Completa de Sylvia Plath en español (Bartebly).

Indignación de Philip Roth: “– ¿Qué tiene de malo ser un ser humano? / – Todo –respondió Flusser con una sonrisa.”.

El Rey Lear. Ya que como dice Bloom “¿Por qué Shakespeare? ¿Acaso hay otro?”.

Antología (Siglo XXI Editores, 2007) de Bertrand Russell.

Física para poetas de Robert H. March (siglo XXI editores, 2008).

La autopsia, editado por Ruy Pérez Tamayo y publicado por el Colegio de México.

“Huesos de dios” y “Maquillaje” en Historias en la palma de la mano (emecé, 2006) de Yanusari Kawabata.

Tigre Blanco (miscelánea, 2009) de Aravid Ariga.

Una pequeña joya: La editorial “Perineos”, aventura editorial exquisita, comienza su andadura con la reedición de un ¿clásico? olvidado, el Manifiesto futurista de la lujuria de Valentine de Saint-Point. El propio editor resume a la autora en la introducción biográfica

Faulkner y Nabokov: dos maestros de Javier Marías.

Donald Barthelme, El Rey.

Desorden Moral de Margaret Atwood.

Los Hechos de Philip Roth que es su peor novela. Precisamente porque no es una novela, sino su autobiografía.

El “Cantar de los Cantares” en edición-traducción-versión de José Emilio Pacheco (Era / El Colegio Nacional, 2009).

Delicioso suicidio en grupo (Anagrama) de Arto Paasilinna.

23 PANDORAS. Poesía alternativa española (Baile del Sol, 2009), antologada por Vicente Muñoz Álvarez.

La Sombra de Naipaul (Ediciones B) de Paul Theroux se subtitula “biografía de una amistad”, pero podría ser igual que se llamase “retrato de una traición”.

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks.

George Steiner en The New Yorker (FCE / Siruela).

Lecturas de mí mismo de Philip Roth.

Desde mi Cielo, de Alice Sebold.

El Curioso Incidente del Perro a Medianoche (Salamandra, 2004) de Mark Haddon, una novela con un protagnista que es el primo con necesidades especiales de Holden Caulfield: “Yo no digo mentiras. Madre solía decir que era así porque soy una buena persona. Pero no es porque sea buena persona. Es porque no sé decir mentiras.(…) Y por eso todo lo que he escrito en este libro es verdad”.

La gran labor del Celta Miserable con cincuenta plaquettes de poesía este año. Dentro de la colección el excepcional No basta con nombrar llanto al llanto de Arlette Luévano.

La Isla de las Breves Ausencias (Almadia, 2009) de Francisco Hernández.

Material Poético 1918/1961 de Carlos Pellicer.

Un Placer fugaz, la correspondencia de Truman Capote, en la que se encuentran en toda su plenitud las cuatro facetas que el escritor afirmó de sí mismo: “Soy alcohólico, Soy drogadicto, Soy homosexual, Soy un genio”, aunque no necesariamente en ese orden ni con esa importancia.

El juego favorito, la primera novela de Leonard Cohen, de 1963, y apenas ha sido vertida al español en una traducción argentina que no dificulta pero tampoco ayuda.

El mejor humor inglés, una edición de Anagrama, curada por el propio Jorge Herralde.

Hay muchos más. Olvidables.

Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

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