Blog • Enero 2010
Lecturas de 2009: Gemma López
Gemma López es autora del volumen Seductions in Narrative.
Aunque vivo la vida en prosa y, por tanto, desconfío del teatro y de la poesía, me doy cuenta de que este año ha habido poesía, mucha. Pero me la quitaré de encima de un plumazo para no aburrirles. He leído los poemarios completos de Anne Sexton, Sylvia Plath, Derek Walcott, Gil de Biedma, Kavafis, Santa Teresa de Jesús, y Verlaine. Recomendarles a todos estos clásicos me hará quedar como una idiota. Se los recomiendo y así saben ya de qué pie cojeo.
También ha habido mucho ensayo, casi siempre por imperativo laboral (que es lo mismo, en mi caso, que decir por gusto). He leído a Terry Eagleton, al que adoro en todo su esplendor; a Charles Darwin, al que amo de manera incondicional; a Julia Kristeva, que es la única teórica ¿feminista? francesa a la que salvo de mi quema personal; a Susan Greenfield, que me enseñó cosas increíbles que pasan en mi cerebro; a Jean Baudrillard, tan simpático como siempre; a Jesús Ferrero, al que odié por tratar un tema que es mi tema (el deseo); a Philip Tew, que ha leído lo ilegible en narrativa contemporánea inglesa; a Zadie Smith, que me ha hecho reír y de qué manera con su última colección de ensayos Changing My Mind.
Y, por fin, mis lecturas de ficción de 2009. Por fin conseguí leer la primera novela de mi adorado Javier Marías, Los dominios del lobo. Me sorprendió porque en ninguna de sus páginas pude reconocer a mi adorado Javier Marías. Por contra, sí pude reconocer su envolvente y sublime prosa en la primera novela de Manuel Pérez Subirana, Lo importante es perder, que recomiendo encarecidamente. También recomiendo la primera novela de Javier G. Cozzolino (me niego a considerarla una colección de cuentos) titulada Tulipanes para Zamudio. Se me cae la cara de vergüenza al admitir que, por fin, he conseguido leer Ulysses de James Joyce después de muchos años de intentarlo en vano (aprovecho para darle las gracias al culpable, Javier Avilés Portnoy, por su iniciativa colaborativa virtual Bloomsday).
He acabado el año con Las primas de Aurora Venturini, y me parece un cierre extraordinario para un año extraordinario en el sentido literal de la palabra. Como mi año, esta es una novela extraña, original, conmovedora y feliz.
Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

