Blog • Diciembre 2009

Lecturas de 2009: Xitlalitl Rodríguez Mendoza

Diciembre 19, 2009
Por Hermano Cerdo

Xitlalitl Rodríguez Mendoza nació en Guadalajara, México. Es poeta y twittera de corazón. Pronto publicará Datsun.

Mi 2009 empezó con Los hermanos Tanner (Siruela, 2003) del suizo Robert Walser. Un par de días se fueron enteritos de la mano de Simon, el personaje principal de la historia y en cuya naturaleza se manifiesta el tópico walseriano por excelencia: el paseo. A diferencia de los flânneurs declarados, Simon asienta camino desde su precario trabajo como librero o copista, como comensal de un comedor comunitario o bajo el estrépito de la nieve a la intemperie. Su constante es el brillo y la petulancia que lo conforma como ser libre. ¿Qué puedo decir? Hacía mucho tiempo que no me enamoraba de un personaje de novela.

Preludiando al cobijo rumiante de la primavera, llegó Camino de campo de Martin Heidegger (Herder, 2003). Más allá de un cuaderno de viaje, son fragmentos de un viaje que se repite todos los días. En el conjunto se muestra al hombre refugiado en sus espacios dominados. Es como ver al dragón dormido; a una bestia de casa, echada en el fuego domesticado de la chimenea: “El camino congrega todo lo que existe a su alrededor y a todo el que por él transita le aporta lo suyo”. En todo caso, la nostalgia parece ser el único paradero del entonces joven filósofo.

Autobiografía de Rojo de Anne Carson (traducción de Tedi López Mills, Calamus, 2009) fue el siguiente título que me elevó los niveles de azúcar tres rayitas debajo de la diabetes mellitus. Precedido por un prólogo inquisidor, por un lado, y altamente seductor por el otro; y vestido todo el tiempo por la versión que se lee viento en popa, este libro de poemas reconstruye la epopeya de Estesíoco en donde Heracles tiene la tarea que ir a la isla a robar el ganado del monstruo Gerión. En esta entrega, la poeta canadiense reconstruye los pequeños rastros del mito, trayendo la historia a la época actual mientras encubre su intención autobiográfica en “el cachorro secreto En la franja delantera de otro día rojo”; y termina mostrando al amor como un jarrón de porcelana a punto de ser arrojado de un segundo piso.

Entre estos libros y tal vez algunas relecturas (Charles Simic, William Carlos Williams) pasó el último año de la primera década de no sé qué siglo… y contando.

Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

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