Blog • Diciembre 2009

Lecturas de 2009: Luis Panini

Diciembre 26, 2009
Por Hermano Cerdo

Luis Panini nació en Monterrey, México. Es autor del libro de cuentos Terrible anatómica y del blog Probables lluvias.

NOVELA

El 15 de mayo de 2008 The New York Times publicó un artículo titulado A 30,000-Volume Window on the World del autor argentino naturalizado canadiense Alberto Manguel. En este artículoManguel escribe sobre su pasión por la lectura, la cual lo ha llevado a construir, a través de un minucioso y arduo trabajo que se ha prolongado durante décadas, una biblioteca personal de alrededor de 30,000 ejemplares. Además de ennumerar algunos de sus libros favoritos, el autor confiesa que conserva incluso aquellos que no han sido de su agrado, con excepción de uno; traduzco: “El único libro que he desterrado de mi biblioteca ha sido American Psycho de Bret Easton Ellis, pues sentí que infectaba los estantes con sus lascivas descripciones sobre dolor infligido deliberadamente. Lo puse en la basura; no se lo obsequié a nadie porque nunca regalaría un libro que no me haya gustado.” Fueron esas palabras de Manguel las que detonaron mi curiosidad por el libro. Tiempo atrás había quedado fascinado con la película que se estrenó en el año 2000, pero después de haber leído la novela hace algunos meses, descubrí que la cinta, aunque sí logra retratar a su protagonista fielmente, no le hace justicia a la exacerbada, maravillosa y hechizante violencia contenida en el libro. Desde mi punto de vista, American Psycho (1991) puede inmiscuirse con facilidad en la larga lista de novelas que en algún momento han sido clasificadas como “The Great American Novel” (Moby DickThe Scarlett LetterThe Sound and the FuryThe Great Gatsby, etcétera) pues además de hacer alarde de una prosa de gran calidad, retrata, si no al ciudadano promedio estadounidense, sí a un determinado sector social producto del boom financiero en la ciudad de Nueva York en la década de los 80s. Un verdadero manjar para quienes gozan de violencia extrema ficcionalizada con altas dosis de glamour.

Y si de The Great American Novel se trata, también leí otra novela que de igual forma pertenece a ese selecto grupo: I Am Charlotte Simmons (2004), del autor estadounidense Tom Wolfe, probablemente la más placentera de las lecturas que realicé este año. El “buen oído” es una de esas raras virtudes que muchos escritores aspiran poseer; el de Wolfe es prodigioso, pues con él logra capturar a toda una generación de adolescentes: su modo de expresarse, la manera en la que se comportan, sus obsesiones y prioridades materialistas, todo esto empacado en el campus de Dupont University, una institución educativa de gran prestigio imaginada por el autor. La historia gira en torno a una estudiante de recursos económicos limitados que gracias a una beca consigue ser aceptada en esta universidad. Charlotte proviene de una ciudad un tanto rural que forma parte del “cinturón biblíco” de los Estados Unidos y su anacrónica personalidad contrasta con el estilo de vida al que sus compañeros están acostumbrados. Los estereotipos predominantes, aunque pudiesen resultar trillados debido a la apabullante cantidad de cintas favorecidas por los adolescentes de las últimas tres décadas, son escenciales para el argumento del texto y adquieren matices que van desde lo extremadamente cómico hasta lo profundamente conmovedor.

My Sister, My Love (2008), es la enésima novela de la autora estadounidense Joyce Carol Oates. Me parece muy lamentable el que su obra aún no haya sido difundida con mayor ahínco en español. De hecho es muy poco leída, e incluso en los Estados Unidos, aunque siempre es un éxito de ventas, varios lectores tratan de evitarla debido a su nombre, ya que, según me han comentado en más de una ocasión, les suena como al de una escritora de novelas románticas tipo Bianca, Deseo, Julia o Jazmín. Oates puede ser todo menos lo último. Es una de las grandes rudas de la literatura norteamericana, una de esas escritoras con la capacidad de hacer que el lector se retuerza en agonía mientras lee uno de sus mórbidos pasajes. My Sister, My Love, está hasta cierto punto informada por uno de los asesinatos sin resolver más publicitados de los Estados Unidos, el de JonBenét Ramsey, la diva de los concursos de belleza infantiles, acaecido el día de Navidad de 1996 cuando contaba con apenas seis años de vida. Esta novela puede considerarse como una especie de tardío coqueteo posmodernista en la obra de Oates, pues su prosa fragmentada registra una variedad de estilos, integra textos ajenos a la novela y utiliza múltiples narradores, no todos sinceros, para hilvanar la historia de una forma muy inteligente.

Otra novela cuya lectura disfruté fue Requiem for a Dream (1978), del también estadounidense Hubert Selby Jr. La historia se centra en cuatro personajes adictos a diversas drogas y fármacos y lo hace de una forma tan sincera y brutal que sobrepasa la trágica y depresiva atmósfera que la versión llevada a la pantalla grande logró transmitir. Es, sin exagerar, una de esas lecturas durísimas que lo dejan a uno con una extraña sensación de vacío incluso semanas después de haber terminado de leer el texto. Nada recomendable para los débiles de corazón.

Epopéyica, magistral, caótica, cerebral, exhaustiva, son unos cuantos adjetivos que le vienen como anillo al dedo a Infinite Jest (1996), considerada por muchos como la obra cumbre de David Foster Wallace. Comencé a leer esta novela por pedazos en la primavera de 2008 y cuando andaba por las 500 páginas su autor falleció. No pude retomarla, sino hasta octubre de 2009 y decidí comenzar a releerla desde el principio. Me tomó dos semanas de intensa lectura pero valió la pena. Gran parte de la novela transcurre en “El Año del Pañal Adulto Depend”, lo que pudiese antojarse un tanto ridículo pero que cobra sentido cuando uno se da cuenta que la historia sucede en un futuro no muy lejano y distópico en el que los años han perdido su denominación numérica. Entonces se les designa con el nombre de algún producto comercial, según la corporación que consiguó subsidiar el tiempo que dura ese año para promocionar equis producto. Infinite Jest también puede interpretarse como una crítica hacia el aparato mercadológico y capitalista imperante en la naciones donde transcurre la historia. En alguna ocasión ya había escrito sobre una de las escenas que me parecen mejor logradas, la del hombre amarrado a una cuerda sujetada a una polea instalada en un edificio en construcción. En este pasaje se narra con gran lirismo la forma en la que el cuerpo de un hombre se desbarata bajo el gobierno de las leyes físicas que intervienen de forma directa en su destrucción anatómica. Sus 1,079 páginas y 388 notas pueden asustar, pero quien se atreva a leerla quedará muy satisfecho. Muy. La primera línea del libro es una de mis favoritas: I am seated in an office, surrounded by heads and bodies.

Notable American Women (2002) es una novela bastante rara y experimental –como todo lo que hasta la fecha ha escrito Ben Marcus–, sobre una secta de mujeres llamada “The Silentists” (¿Las Silenciosas? ¿Las Silenciadas?) que busca crear una sociedad exenta de emociones mediante enemas lingüisticos. A lo largo del texto algunas de las palabras pierden su significado primigenio o es intercamiado por el de otras. Lo anterior consigue hundir al lector en una confusión muy placentera. La novela está llena de guiños autorreferenciales, el mismo autor se impone como uno de sus protagonistas.

La última de las novelas anglófonas que creo pertinente recomendar este año es Never Let Me Go (2005), del escritor británico nacido en Japón Kazuo Ishiguro, mejor conocido por The Remains of the Day (1989). Prefiero no revelar el tema de la novela, pues su autor logra que permanezca oculto durante casi todo el transcurso del texto a través de un estilo tan pasivo que puede llegar a exasperar. Me basta con decir que su magia consiste precisamente en narrarlo todo de una forma tan natural, ocasionando en el lector el nacimiento de la sospecha y luego la certeza de que un terrible secreto se esconde detrás de la vida de sus protagonistas.

Del escritor portugués José Luís Peixoto, uno de los más destacados jóvenes autores de ese país junto con Gonçalo M. Tavares, leí Cementerio de pianos [Cemitério de Pianos] (2006), una novela que mantiene un tono muy conmovedor en cada una de sus páginas. La historia sobre el devenir doméstico de una familia en la ciudad de Lisboa se encuentra salpicada por hermosos pasajes como: “La luz de la mañana no siente los cristales limpios en el momento en que los atraviesa, posándose después sobre las notas de piano que salen de la radio y flotan por todo el aire de la cocina.” También: “A la hora de poner la mesa éramos cinco: mi padre, mi madre, mis hermanas y yo. Después, mi hermana la mayor se casó. Después, mi hermana la pequeña se casó. Después, mi padre se murió. Hoy, a la hora de poner la mesa, somos cinco, menos mi hermana la mayor que está en su casa, menos mi hermana la pequeña que está en su casa, menos mi padre, menos mi madre viuda. Cada uno de ellos es un sitio vacío en esta mesa en la que como yo solo. Pero siempre estarán aquí. A la hora de poner la mesa, seremos siempre cinco. Mientras uno de nosotros esté vivo, seremos siempre cinco.”

2009 fue el año en el que por fin leí Noticias del Imperio (1987), del escritor mexicano Fernando del Paso. Según la opinión de muchos esta novela es la mejor que ha producido un escritor mexicano hasta el día de hoy, incluso apareció en la posición número uno, seguida por Las batallas en el desierto (1981), de José Emilio Pacheco y Crónica de la intervención (1982), de Juan García-Ponce, en un diario de circulación nacional hace un par de años después de una encuesta que se supone fue masiva. La novela de del Paso es una de mis favoritas. Los doce monólogos que recita la emperatriz Carlota de Habsburgo, mientras se encuentra recluida en el Castillo de Bouchout y que están plagados de una condición contradictoria –locura y lucidez–, son razón suficiente para considerar a esta novela histórica como una gran obra de las letras universales.

Del también mexicano Mario Bellatin leí ocho de sus libros este año. Destacan, sobre todo, Shiki Nagaoka: una nariz de ficción (2001) y su más reciente Biografía ilustrada de Mishima (2009). El protagonista de la primera novela es un misterioso y entrañable personaje inventado por Bellatin y documentado mediante una serie de imágenes incluidas a manera de apéndice al final del texto. La anormalidad anatómica, tema recurrente en la obra del autor, se ve reflejada esta vez en una nariz de dimensiones descomunales; tan grande es que el personaje requiere de asistencia a la hora de ingerir sus alimentos. La obra literaria de Shiki Nagaoka se presenta como un elemento clave que logró influenciar la fotografía de la segunda mitad del siglo XX. La segunda novela es, después de El Gran Vidrio (2007), una de las más autorreferenciales del autor, aunque todas lo son de alguna manera. Durante una conferencia sobre su vida y obra, el espectro de Yukio Mishima es testigo de una especie de biografía post-mortem que más paralelismos tiene con la vida del escritor Mario Bellatin que con la suya. Se trata de un texto generoso en detalles autobiográficos, fascinante de tan original y muy revelador.

Una de las novelas que más me impresionaron este año fue Los incompletos (2004), del argentino Sergio Chejfec. Algo muy extraño me sucedió: la iba olvidando mientras la leía. Chejfec narra la historia de una manera muy peculiar: a medias. Es difícil llegar a poseer un entendimiento absoluto sobre las situaciones, la geografía, el espacio, las motivaciones de los personajes y los mismos personajes porque a medida que avanza la historia un mecanismo narrativo chapucero se activa –sospecho que se debe a la sintaxis– y lo va desdibujando todo. Es como si uno viese la historia suceder del otro lado de un cristal empañado. Al menos esa fue mi experiencia. Uno de los mejores libros que tuve la suerte de leer en semanas recientes.

CUENTO

Steven Millhauser es una de las figuras protagónicas de la cuentística norteamericana. Dangerous Laughter (2008), su más reciente colección de cuentos, no es sólo la mejor que leí en 2009, sino una de las mejores que he leído en los últimos diez años. Es muy raro que uno disfrute de todos los cuentos contenidos en un mismo libro. Lo anterior me ocurrió con las trece historias que componen este volumen. Su exquisita manufactura, aunada a la desbordante y envidiable imaginación del autor, convierten a esta colección en una memorable. Es el libro que más he obsequiado este año y seguramente lo seguirá siendo en años subsecuentes. Su segundo cuento, titulado “The Disappearance of Elaine Coleman”, sobre una mujer que gradualmente se desvanece, es una pequeña obra maestra. De las cuatro secciones en las que está dividido este libro creo que la más interesante es la de “Impossible Architectures”, integrada por cuatro historias: “The Dome”, sobre una tendencia por cubrir mediante domos cristalinos residencias, ciudades enteras y hasta una nación; “In the Reign of Harad IV”, narra la enfermiza obsesión de un rey con reproducciones de pequeña escala, hasta llegar al punto de exigirle al miniaturista de la corte real confeccionar réplicas tan microscópicas que se vuelven invisibles; “The Other Town”, trata sobre los residentes de una villa quienes dedican gran parte de su vida y tiempo en la construcción de otra villa idéntica  y su mantenimiento perfeccionista que poco a poco adquiere dimensiones absurdas; y por último “The Tower”, un cuento sobre la construcción de una torre altísima que tiene la finalidad de permitirle a los seres humanos alcanzar el paraíso sin la necesidad de morir. Su laboriosa construcción ocupa de siglos y varias generaciones. Las proporciones monumentales de la torre le impiden a la mayoría de sus habitantes llegar a conocer a quienes viven en niveles inferiores o superiores y muchos de éstos nacen, viven y mueren sin llegar a abandonar la babélica estructura.

Otro libro de cuentos cuya lectura me dejó muy satisfecho fue Girl with Curious Hair (1989), del ya mencionado David Foster Wallace. La historia que le da título al libro es la más divertida y recalcitrante de la colección. Los comentarios de naturaleza étnica por parte de un grupo de jóvenes republicanos durante un concierto de un músico afroamericano fueron en su tiempo motivo de reacciones incendiarias y duras críticas en contra del autor.

TEXTOS AUTOBIOGRÁFICOS

The Pharmacist’s Mate (2001), el primer libro de la escritora estadounidense Amy Fusselman, es un dulce recuento sobre las peripecias a las que su autora se somete con la esperanza de embarazarse y el proceso de luto a raíz de la muerte de su padre. Varios fragmentos de la bitácora marítima de este último, quien fungió como médico en una embarcación, se encuentran intercalados en el texto. Es ésta una lectura rápida y sencilla sin mayor pirotecnia u ornamentación que evita la fácil trampa del melodramatismo confesional.

También Berlín se olvida (2004) es el libro que más he disfrutado del escritor mexicano Fabio Morábito. En éste su autor narra un breve periodo de su vida en el que residió en la capital alemana. Sus agudas observaciones sobre la cultura, el modo de vivir de sus habitantes y las tragedias cotidianas en las que se ven envueltos, estampadas mediante una prosa refrescante y directa, resultan muy entretenidas y dibujan a una Berlín inolvidable.

POESÍA

En cuanto a poesía se refiere el mejor libro que leí este año fue Crush (2005), del estadounidense Richard Siken. El tono confesional de sus poemas alcanza cimas que en muy raras ocasiones he tenido la oportunidad de leer. Se trata de un poemario en extremo visual, donde la elaborada confección de cada uno de sus versos es contundente, una serie de violentos puñetazos en el rostro. Su delicada estructura, tapizada con referencias homoeróticas, invita al lector a adentrarse en atmósferas que pueden llegar a inducir al pánico debido a su inexorable visceralidad.

Otro libro que leí con gusto en 2009 fue Plasticville (2000), del poeta norteamericano David Trinidad. El desenfadado tono de sus versos revela su pronunciada admiración, que raya en el fanatismo, por Valley of the Dolls (1966), la novela más celebrada de Jacqueline Susann, y confiesa su manía obsesivo-compulsiva por coleccionar muñecas Barbie, además de otros juguetes de plástico fuera de catalógo. El humor y la constante liviandad son los ingredientes fundamentales de este poemario.

NOVELA GRÁFICA

Black Hole ha sido hasta la fecha la novela gráfica por la que su autor, Charles Burns, ha obtenido mayor reconocimiento. Publicada por entregas entre 1993 y 2004, esta serie ha acumulado innumerables seguidores y es hoy considerada como uno de los trabajos más sobresalientes en el mundo del cómic. La historia, aunque impregnada por elementos fantástico-escabrosos y surrealistas, sello distintivo en la obra de Burns, presenta innegables coincidencias con la vida real al metaforizar al Sida como un “bicho” desconocido que ataca a un grupo de jóvenes estadounidenses, estigmatizándolos mediante monstruosas mutaciones hasta conseguir su lamentable destierro sociológico.

Otra excelente y muy breve novela gráfica que acabo de leer hace algunos días es The Gigantic Robot (2009), del escocés Tom Gauld, uno de los artistas gráficos que más admiro. Sus escasas acotaciones narrativas pueden leerse en un par de minutos. Con apenas dieciséis láminas el artista consigue ilustrar el desarrollo de un proyecto militar ultrasecreto de dimensiones colosales –léase robot gigantesco–, mientras es fabricado en el interior de una construcción enorme en época de guerra. El proyecto no rinde frutos y es abandonado. La lucha concluye. A medida que pasa el tiempo el robot se va desmantelando y sus escombros se vuelven parte del paisaje.

ARQUITECTURA

Metacity/Datatown (1999), el proyecto teórico del despacho holandés MVRDV, es una propuesta original en la cual se analiza el diseño de una mega-ciudad, tomando como elementos generadores del proyecto información geográfica y datos estadísticos mundiales para llegar a una solución utópica, la cual sólo busca proponer nuevos modelos arquitectónicos de vida como posibles guías para lograr que los diseños del futuro respondan de forma más eficiente al creciente impacto de la globalización y explosión demográfica del planeta.


Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

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