Blog • Diciembre 2009
Lecturas de 2009: Elsa López
Elsa López es autora del blog Balacera En Las Neuronas
De los siguientes cuatro libros que voy a mencionar, da la casualidad que 2 de ellos fueron escritos por los que fueron mis autores favoritos en el 2008, estos fueron Michel Houellebecq y Douglas Coupland. Sin embargo, otros autores llegaron a mi y me pareció bueno mencionarlos en esta lista para la hermandad cerda. Sin más, aquí va.
1.- La posibilidad de una isla, Michel Houellebecq. La obra cuestiona lo que podría ser la posibilidad de la vida eterna, al menos por medio del recuerdo. Pero en serio, ¿Quién quiere la vida eterna? Si hay posibilidad de tal, probablemente lo mejor sea preguntar antes bajo qué condiciones. Quién sabe, tal vez lo mejor sea una vida corta, con la posibilidad de escapar al mar. Un libro bueno, pero no supera a Las partículas elementales, donde se puede apreciar una descripción del mundo más íntima por medio de dos personajes principales (que podría ser uno mismo, claro), donde estos tengan un deseo de felicidad que siempre permanece lejano bajo una sexualidad reprimida, una duda profunda a cualquier sentimiento de empatía y lo que siempre parece ser una fatalidad inminente. Aunque todo eso también se plantea en La posibilidad de una isla… es que es francés.
2.- El ladrón de chicles, Douglas Coupland. Siempre pensé que todo lo redactado de manera epistolar me molestaba y por eso me evitaba leer ese tipo de libros. Cuando lo compré (porque en serio me había gustado jPod), no pensé que me llegaría a gustar tanto, más porque tiene cierta simplicidad que no te harta, que de hecho puedes seguir leyendo y leyendo hasta que acabe el día. El ambiente es una tienda de artículos para oficina. Dos trabajadores de ahí –Staples es la tienda, que resulta ser muy famosa en Estados Unidos- se escriben mutuamente y varios personajes se van metiendo en la historia, también por cartas (o e-mails, porque Coupland maneja ese mundito moderno lleno de tecnología y engrapadoras). Sin embargo, este libro me enseñó dos cosas valiosísimas que siempre atesoraré y por eso le guardaré mucho amor: En primer lugar, que las cosas de la vida jamás las superas, sólo te acostumbras a la idea de que pasaron, cosa que me resulta muy sabia… adolescente, sí, pero sabia al final de cuentas. Y en segundo lugar, que todo texto es construido por el lenguaje y, como tal, puede ser destruido por el mismo. Es una cosa fantástica, más cuando sólo se necesitan de pequeños párrafos para construir mundos y de ínfimos para destruirlos. ¿Se compara a jPod? Son historias diferentes, aparte de evitar el uso de 20 hojas llenas de cifras del valor de pi, pero también están llenas de un mundillo que, la verdad, resulta ameno y un humor casi oficinista encantador (y todos sabemos que el humor de oficina es extraordinario).
3.- El hombre que era Jueves, G.K. Chesterton. Este año llegó a mi vida Chesterton y en verdad lo agradezco. Antes sólo había leído cosas pequeñas, pero este libro fue una cosa realmente hermosa. Algo que me sorprendió del libro es la descripción de todo, desde el lugar donde estaban los personajes, hasta las características de cada uno, aunque sea un detalle en la mejilla izquierda o el tamaño de las cabezas, la magia era cómo Chesterton describía todo ese mundo, casi como una pintura. El viento correr, los sombreros, las espadas golpear. Recuerdo que una parte del libro dice que no importa qué, el hombre siempre regresará a la monogamia, idea que me enamoró, casi me hizo recuperar la fe a la humanidad. ¿Conocen los sugus? Son esos dulces suaves, ricos de comer, saborear y quieres que nunca se acaben. Creo que así es leer a Chesterton.
4.- Persépolis, Marjane Satrapi. Bueno, no es un libro como tal, sino que es una “novela gráfica”, si así se gusta ver. Fue inspiración para la película del mismo nombre. Es una autobiografía, donde la autora plantea lo que era ser iraní, comenzando la historia a partir de 1979. Enfoque político, personal, escolar, laboral, todo en el libro es muy interesante. Lo malo de la película es que se salta muchos detalles que vienen en la novela, pero la animación también es algo extraordinario. Guerra, política y Iron Maiden, es un libro que también recomiendo, con el plus de la película. Porque, ¿Dónde más veremos a Dios, dándole la razón a Karl Marx cuando le dice que la lucha continúa? Oh, sí, la lucha continúa.
Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.


