Blog • Diciembre 2009
Lecturas de 2009: David Miklos
David Miklos es escritor y editor, jefe de redacción de la revista de historia internacional Istor y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México. Autor de La piel muerta, La gente extraña y La hermana falsa. Mantiene un blog agónico: El salto del salmón
Termina el 2009 y me encuentro leyendo Una muerte sencilla, justa, eterna, de Jorge Aguilar Mora, libro que se comenzó a cocinar en 1979 y vio la luz, ahora que crucemos el umbral del Año Nuevo, en 1990, hace dos redondas décadas. Es de esos grandes libros que mezclan agridulcemente historia y autobiografía, como El hombre sin cabeza, de Sergio González Rodríguez –aunque aquí nuestro autor esté colocado en la trinchera del periodismo y la actualidad y no en la del moroso archivo histórico–, una de las obras más afortunadas que aparecieron en los pasados 12 meses (sobra decir que lo leí, creo). También me peiné todos los títulos de la colección Narradores de la Ciudad de Libros Magenta, colección que me dejó un muy buen sabor de boca. Disfruté, muy especialmente, un librito que hará eco –ecoinc, de hecho– en la redacción de esta publicación marrana: Cerdos, del muy novel escritor Abel Ibáñez Galván. Más allá del castellano, releí Boyhood y Youth de J.M. Coetzee, ante la inminente aparición de Summertime, que también leí: he aquí un gran tratado sobre la ficción y la veleidosidad de la memoria, además de una lección sobre el papel –nulo– del autor –que no la obra– en la vida de sus lectores: ¿a quién demonios le importa quién es John Coetzee, francamente? No leí, no pude pasar de las primeras páginas, lo confieso, The Infinities, de mi muy querido John Banville, pero no quiero ahondar en detalles aquí, no ahora. Finalmente, en el rubro de las traducciones, me chuté la integridad de la serie protagonizada por el detective Kurt Wallander, la creatura pergeñada por el sueco Henning Mankell; la última novela de la serie, El hombre inquieto, me dejó pasmado y triste: no más Wallander. Ignoren, por favor, a Stieg Larsson: leí la primera parte de su serie Millenium y nada más no tragué la segunda. Es, sin más, equis. Para terminar de anudar el moño, mi libro favorito del año –y de regreso con el inglés– fue Collected Stories, de Raymond Carver, la gran novedad y relectura reloaded del 2009 que, por fin, termina.
Esta nota forma parte del especial Las lecturas de 2009. Para leer otras participaciones, haga clic acá.
