Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Daniel Alarcón
Daniel Alarcón es el autor de War by Candlelight (2006) y Lost City Radio (2007). También es editor asociado de Etiqueta Negra.
Estos días siento que no he leído nada que realmente me inspire en mucho tiempo. No es verdad, pero así me siento porque soy un lector malagradecido. Llegaron (finalmente) las lluvias a California, y estoy encerrado en mi departamento, y me deprime pensar que ni siquiera tengo la compañia de una buena novela. Entonces disfruté mucho el ejercicio de regresar a mis cuadernos y ver cuales de los libros que leí este año aún tiene algo que decirme. ¿De cuáles me acuerdo?
Algunos libros interesantes del año (ojo: no necesariamente publicados este año, sino leídos en 2008) son De Modo que Esto Es la Muerte de Ronaldo Menéndez, The Children’s Hospital de Chris Adrian, Miami and the Siege of Chicago de Norman Mailer, The Quick and The Dead de Joy Williams, After Dark de Haruki Murakami, Pirouettes on a Postage Stamp de Bohumil Hrabal, The Quality of Hurt de Chester Himes, El Ángel Literario de Eduardo Halfon, One More Year de Sana Krasikov, La Poesía Completa de Konstantin Cavafy, Cuando Muera Quiero Que Me Toquen Cumbia de mi primo Cristian Alarcón, Season of Migration to the North de Tayeb Salih, Woman in the Dunes de Kobo Abe. Estos titulos tienen algo, esa energía inexplicable que los hace necesarios. Dejan su huella. Dentro de todo, con esos titulos me quedo, y no me quejo. Ha sido un año muy bueno.
Pero vale decir que tan o más importante para mí es la música, y ahí si debo mencionar algunos discos y artistas que aparecieron (igual, no es que salieron este año, sino que los escuché) que me han servido mucho al escribir.
Pura Chonta de Grupo Bahía Trio, Dear Science de TV on the Radio, Ki Sa Pou-en Fe? de Atis Indepandan, East Meets West de Ahmed Abdul-Malik, Sweet Mother de Prince Nico Mbarga & Rocafil Jazz, entre otros. La verdad es que pasé tres meses seguidos escuchando Pura Chonta y sin ese disco no creo que hubiera podido avanzar nadita en la novela que estoy escribiendo.
Bueno, nada. Es una lista parcial, en ambos casos. Quiero mencionar cosas más, tres encuentros con obras que no son exáctamente literatura: una exposición de Nuevo Arte Chino en el Museo de Arte Moderno de San Francisco que vi el verano pasado, y eso sí que fue de lo mejor. Alucinante. Me quedaron grabadas varias imagenes de la exposición, incluyendo una pintura muy rara, me acuerdo, de unos gordos sonrientes, pelados nadando en una piscina. Se les ve como si la cámara misma estuviese bajo el agua. Nunca he visto algo tan aterrador. La imagen más impactante del año, sin duda.
En mayo, visité Palestina, y después de varios días muy intensos, llenos de horrores y depresión, una noche con unos amigos jugamos naipes, y tomamos vino, y alguien se lo ocurrió poner un DVD de In the Mood for Love de Wang Kar Wai. ¡Qué bella película, y qué extraña la sensación de verla en Ramallah! Transformó toda mi visita.
Y lo ultimo: en octubre vi una obra de Erin Mei-Ling Stuart que se llama Keyhole Dances, que me chocó. No sé si se llamaría teatro o instalación de arte. Dentro de un departamento en San Francisco se armó un drama en miniatura: en cada habitación había personajes: una mini-escena en la cocina, en el baño, en la sala, y uno andaba como espía por cada ambiente.

