Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Luis Fernando Afanador
Luis Fernando Afanador es crítico de libros en la revista colombiana Semana.
Me gusta lo breve, lo fragmentario, lo contundente, lo perdurable. Y este año 2008, el azar concurrente del que hablara Lezama Lima, estuvo pródigo y me regalo varios libros de este género (¿?) que estarán por siempre en mi mesa de noche, junto a El Malpensante de Bufalino, para leer una frase, un párrafo, cualquier día, a cualquier hora, en los momentos de caos o en los momentos de epifanía:
Post mortem, de Albert Caraco (Sexto Piso):
“Señora madre ha muerto…”. Así empieza este original libro hecho de 110 párrafos de una prosa exquisita, contenida, iluminada e implacable. Albert Caraco pertenece a esa raza de grandes escritores como Bloy, Cioran y Conolly, que nos desbaratan nuestras frágiles certezas sobre la vida y los seres humanos pero a quienes no podemos dejar de leer por el rigor y la belleza de su pensamiento y de su escritura.
Su madre ha muerto. Su odiada madre que le enseño a desconfiar de las mujeres: “Cuando ella tenía mala cara, me enseñaba su rostro y me señalaba sus defectos, luego se maquillaba con arte y me exhortaba a reflexionar acerca de la metamorfosis…”. Su amada madre que le señalo el camino para encontrar a la madre arquetípica. Este extraño y sobrecogedor libro es finalmente una aventura hacia la trascendencia. “Porque cada mujer lleva en sí la imagen de este yo profundo, al que sólo accedemos al renunciar al nuestro”. Caraco nació en Estambul en 1919 y se suicidó en Paris en 1971.
- Aforismos, de Georg Christoph Lichtenberg (Fondo de Cultura Económica):
Sabía quién era Litchtenberg, Cabrera Infante lo celebra y lo cita mucho, pero no lo había leído. Este año, descubrí una edición muy barata de sus aforismos en Edhasa, traducidos por Juan del Solar, que reseñé. Pero la curiosidad me llevó a la traducción que hizo Juan Villoro en 1989. Me gusta más esa traducción y esa selección: “Vivimos en un mundo donde un loco produce muchos locos, pero un sabio sólo unos cuantos sabios.”
- El espejo de las ideas, de Michel Tournier (El Acantilado):
¿Se puede sintetizar la vida en cien conceptos-clave? El hombre y la mujer; El amor y la amistad; Don Juan y Casanova; La risa y el llanto; el nómada y el sedentario; el amo y el criado; Apolo y Dionisio; la poesía y la prosa; Dios y el Diablo; el ser y la nada… Tournier nos demuestra que sí se puede siempre y cuando se tenga en cuenta que no se trata de oposiciones contradictorias: “Así como Don Juan es un rico aristócrata, Casanova, pobre y de baja extracción, sólo cuenta con su encanto personal para seducir. Ni siquiera es guapo, pero las mujeres no se le resisten, porque saben desde el principio que las ama con todo su cuerpo y con todo su corazón. El odore di femmina que aparece en la ópra de Mozart más bien haría huitr al héroe de Tirso de Molina, que lo confundiría con el azufre infernal. Este olor, Casanova lo aspira a pleno pulmón, pues para él es el olor de la mismísima vida. Aventurero errante, jugador, tramposo, incorregiblemente infiel, es amado sin embargo porque lo ama todo en la mujer, incluso sus secretos más íntimos.”
- El silencio del cuerpo, de Guido Ceronetti (El Acantilado):
Buscando cosas con la vaga idea de escribir un libro sobre el cuerpo, me encontré con esta joya que en principio me hizo desistir del atrevimiento. Ceronetti es un fino erudito italiano, nacido en Turín en 1927 y traductor del Libro de Job y de los Salmos. “Todo lo que no se come hace bien a la salud.”(El dato de Tournier se lo debo a Manuel, el librero de Biblos).
Esta nota hace parte del especial Las lecturas de 2008. Para leer otras participaciones, haga clic acá.
