Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Lola Copacabana
Lola Copacabana es argentina. Una iteración de su popular blog personal Naughty Bits fue transformada en 2006 en el libro *buena leche* (Diarios de una joven [no tan] formal) por editorial Sudamericana.
Una viejita mitómana que vive mudándose a las casas de desconocidos, engañándolos con el cuento de algún pariente en común. Una chica judía que hace de su cuerpo un santuario en honor a su novio tatuador. El cuento de la madre sin brazos y dos hijos y una vida de suburbio que recibe la visita de un viejito enano, retrasado mental, ex-compañero de sus días en el circo.
Visitas que irrumpen en una cotidianeidad (en muchas cotidianeidades diferentes, muy diferentes, pero qué es raro al fin y al cabo cuando además de eso es lo habitual) y que desde ese lugar suman, producen un cambio, salvan.
No sería un comentario errado sobre este libro de Elizabeth McCracken (Here’s your hat, what’s your hurry, 1993) si no fuera porque no sería eso, y para nada, lo que yo querría decir sobre estos cuentos. Si hace dos años que mi biblioteca está ordenada por color, otro orden posible podría ser el siguiente: Elizabeth McCracken al lado de Amy Hempel, al lado de Raymond Carver, al lado de Lorrie Moore, al lado de Miranda July, al lado de Tao Lin. Sensaciones encadenadas, una secuencia que pondría en el segundo estante (de izquierda a derecha, contando desde abajo)—y lo mejor de ese estante en particular es que no tendría nada para decir al respecto. Mirarlo distraída cada vez que me sentara con las patas para arriba a trabajar en la computadora. Dead cats in an alley, cosas a las que yo jamás podría poner precio.
“You seem funny and nice,” me dijo hace poco una persona que todavía no conozco vía e-mail. Desmerecido y uno de los más lindos piropos de mi vida, si me encontrara con McCracken, mi hallazgo del año 2008, creo que me animaría a decirle algo parecido.
