Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Germán Sierra
El español Germán Sierra es el autor de El espacio aparentemente perdido, La Felicidad no da el dinero, Efectos secundarios y Alto voltaje, entre otros libros.
Comencé el 2008 leyendo Europa central de William T. Vollmann (Mondadori) —probablemente la mejor ficción que se ha escrito sobre la Segunda Guerra Mundial desde El Arcoiris de la gravedad de Thomas Pynchon (que podría incluír también en esta relación, pues cada año regreso a algunas de sus páginas)— y lo termino con un ensayo imprescindible para quien desee conocer mejor los entresijos de la cultura contemporánea: Homo sampler de Eloy Fernández Porta (Anagrama).
Una de las novedades editoriales de las que más he disfrutado ha sido Cementerio de naranjas amargas de Josef Winkler (Galaxia Gutemberg): Merece la pena prestar atención a la prosa oscura y a menudo barroca de este magnífico escritor austríaco que ha demostrado ser mucho más que un simple epígono de Thomas Bernhard y Elfriede Jelinek. Además, la calidad y la ambición artística de muchos autores españoles no deja de crecer, como lo demuestran varios ejemplos publicados durante el 2008: Nocilla Experience de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara), que continúa y enriquece el atractivo proyecto del autor que se iniciaba en 2006 con Nocilla Dream. Cut and Roll de Oscar Gual (DVD) es una magnífica primera obra con cuyo autor comparto el interés por la ciencia, la tecnología y el gusto por aplicar a la novela estructuras importadas de otras disciplinas. En La soledad de las vocales (Bruguera), José María Pérez Álvarez se adentra en los delirios de la soledad con un ritmo narrativo casi hipnótico que se apodera sin contemplaciones del lector. Entre mis favoritos del año no puedo dejar de mencionar España de Manuel Vilas (DVD), la mejor des/reconstrucción de España que he leído, y El Dorado de Robert Juan-Cantavella (Mondadori), una visión punk/psicodélica de dos de los mayores monstruos de nuestro tiempo: los parques temáticos vacacionales y los eventos multitudinarios.
Para terminar, un libro todavía no traducido al español: Database Aesthetics: Art in the Age of Information Overflow (Univ. of Minnesota Press), editado por Victoria Vesna. Se trata de una recopilación de ensayos de diversos autores en los que se examina la base de datos como forma cultural, contraponiéndola, por ejemplo, a la estructura narrativa. Esencial para comprender el arte de hoy.


