Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: David Miklos
David Miklos nació en Texas pero vive en México. Es autor de las novelas La piel muerta, La gente extraña y La hermana falsa, trilogía publicada por Tusquets. También es director de la revista de creación y crítica literarias Cuaderno Salmón.
Este año, además de escribir una novela, leí muchos libros, más que durante cualquier año de esta década. Más libros que entre 2000 y 2007. No sé cómo le hice. Aunque quizás exagere. Lo que más disfruté fue lo menos literario que leí: siete novelas del irlandés John Connolly (1968), seis de ellas protagonizadas por el detective de Portland, Maine, Charlie “Bird” Parker. La que más me gustó de la serie fue The Black Angel (2005; traducida y publicada bajo el sello de Tusquets en 2007). También hice lecturas serias. Me gustó La maldita pintura (México: Era, 2004), de nuestro Héctor Manjarrez, que es como leer literatura inglesa escrita en español. También me leí una breve novela escrita por un gran uruguayo: Cueros de culebra (2007, creo: la regalé, no la tengo a la mano), de Rafael Juárez. Ahora leo, y gozo, Birchwood, vieja novela de John Banville, publicada allende 1973, recientemente rescatada por Vintage. Si de lecturas de 2008 se trata, mi favorita es la primera novela de Gerardo Piña, La última partida (México: Tusquets, 2008). Intento leer Casi nunca, de Daniel Sada, pero no me atrevo a decir, por ahora, que la disfruto, aunque el morbo gana. Según la crítica, tendría que haber disfrutado la Yerba Americana de Pablo Soler Frost. Estoy confundido, pues. Finalmente, leo a Philip K. Dick. Comienzo por The Man in the High Castle (1962). Y me parece mejor que todo lo que mencioné anteriormente. Antes de que acabe el año, pretendo leer The Three Stigmata of Palmer Eldritch (1965), Do Androids Dream of Electric Sheep? (1968) y Ubik (1969), todas en el mismo volumen de The Library of America. Total, le quedan 22 días al año y el librito nada más tiene 830 páginas, notas incluidas (830 entre 22 es igual a 37.7 páginas por día: nada). Y ya les confesé que soy súper lector.
