Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Cristina Núñez Pereira
Cristina Núñez Pereira es la editora del blog Semper Tremulusa
Comencé el 2008 con Mortal y rosa, novela lírica o lírica novelada que debo loar todos los días. Todo el lenguaje en esta novela tiene el don creador. Umbral va despejando nuevas realidades y, al tiempo, va despejando en el lector nuevos lectores. “Niño confundido en el bosque de la infancia” dice Umbral de su hijo novelado. Quizás el propio Umbral fuese un poeta confundido en el bosque de la novela. Pero de la confusión, del yerro, del desajuste brota la invención, la magia, lo que no estaba escrito.
Por el camino del año caí en los brazos orientales de Mishima y Kabawata. La música de uno y lo bello y lo triste del otro me devolvieron una sensibilidad hacia la que ya me estaba volviendo opaca. Regresé a nuestro sentir tardocivil de la mano de Mercè Rodoreda y en su Plaza del diamante palpité un poco con nuestra historia española tan acartonada ya y manoseada.
Por amor al título abrí Este resto de llanto que me queda de Alfredo Armas Alfonzo, un remolino casi imposible de vivencias y juegos lingüísticos, deslavazado a veces, evocador siempre y mucho más arduo que otros trucos de andamiaje embadurnados de nocilla que andan sueltos por ahí.
Y en este resto de párrafo que me queda mencionaré también algunos libros de Stefan Zweig, como su magnífica biografía-ennovelada (documentada, parece ser que con cierta trampa) de María Estuardo o su batiente novela La embriaguez de la metamorfosis.
Y todos los años, en la brecha abierta de algún mes, leo La lentitud de los bueyes, de Julio Llamazares. Y siempre me conmuevo.
