Blog • Diciembre 2008

Las lecturas de 2008: Cecilia Boullosa

Diciembre 12, 2008
Por Hermano Cerdo

Cecilia Boullosa es editora del blog Chica eléctrica y ha publicado cuentos en suplementos culturales de Argentina y en la antología de jóvenes escritores Uno a Uno (Mondadori Reservoir Books).

Carson McCullers fue lo mejor que me pasó en el año. Y no estoy exagerando. Me la habían recomendado mucho —entre ellos, mi papá, gran recomendador de libros (a los 14 me hizo descubrir a Capote) —, pero por alguna razón le tenía cierta idea. No sé, todas esas historias de enanos, freaks, jorobados, creía que no eran para mí.

Por fortuna, una tiene amigos, y esos amigos suelen ser más inteligentes y menos prejuiciosos que una. Fue así que para mi cumpleaños número 30 recibí un bonito ejemplar de El aliento del cielo (una recopilación casi completa de la obra de McCullers, que incluye tres novelas cortas y todos sus cuentos).

Empecé a leer y o pude parar. Fue como si Carson me agarrara fuerte de la nariz (y el pellizco juro que dolió) y me dijera: “Sentate ahí y escucha: te voy a contar una historia. Y no te vas a levantar hasta que termine”. Si no, vean el comienzo de Frankie y la boda: “Sucedió en aquel verano verde y revuelto en que Frankie cumplió los 12 años. Aquel verano hacía mucho tiempo que Frankie no era miembro de nada: no pertenecía a ningún club ni pertenecía a nada en el mundo. Frankie, por entonces era una persona suelta que vagabundeaba por los portales, atemorizada”. O el final del cuento Dilema Doméstico, que retrata la intimidad de un matrimonio, entre una mujer alcohólica y un hombre a punto de perder la paciencia: “A la luz de la luna contempló por última vez a su mujer. Sus manos buscaron la carne inmediata y la pena igualó al deseo en la inmensa complejidad del amor”.

McCullers tiene una habilidad notable para la descripción —puede pintar el cielo de mil maneras— y para construir personajes adorables. Miss Amelia, la muy masculina dueña del café en La balada del café triste; Anacleto, el criado filipino de Reflejos de un ojo dorado, o la misma Frankie, una chica de 12 años que no se baña y tiene la ilusión de escaparse de su monótono pueblo son sólo algunos.

El otro gran descubrimiento del año fue Bolaño. Tuve un primer traspié con El gaucho insufrible, que no me gustó, pero después compensé con algunos cuentos increíbles como Últimos atardeceres en la tierra (en Putas Asesinas) o la perturbadora novela corta Estrella Distante.

Una última recomendación: Manos de Caballo, de Daniel Galera, un escritor brasileño de 30 años. Eficaz, con una prosa fresca y una tensión que, aunque no se sostiene hasta el final, tiene algunos momentos muy altos como el relato de un parto difícil o una carrera en bicicleta por las calles de Porto Alegre imposible de olvidar.

Esta nota hace parte del especial Las lecturas de 2008. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

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