Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Camilo Jiménez
Camilo Jiménez es editor de la revista colombiana El Malpensante y comentarista de libros en el blog el ojo en la paja.
Este fue un año de lecturas felices. De lectura de libros que no conocía de autores queridos. De encuentros casuales y de citas que venía aplazando y que me dejaron un balance afortunado. No me acuerdo, no me quiero acordar, de tres o cuatro feos momentos de lectura. ¿Para qué?
Comenzando el año ya había entrado en Calor, de Bill Buford. Mi primera alegría en este 2008 que ya se acaba. Es delicioso ver cómo se transforma este autor al calor de los fogones: de editor, de trabajador intelectual, pasa a convertirse en un aplicado y cabizbajo cocinero. Y la epifanía sucede frente a los ojos del lector. Es un gusto recorrer la erudición amable de un enamorado de la cocina italiana, seguirlo en sus lecturas de tratados de cocina del siglo XIII, dolerse con los pelos de sus brazos chamuscados.
Más avanzado el año caí en La carretera, de Cormac McCarty, y con ella llegó la plácida angustia, algunas pesadillas, imágenes de caníbales que me perseguían en los taxis, parajes solitarios que de las páginas de la novela saltaron a una calle del barrio Chapinero, en Bogotá. Me volví a comer las uñas, alguna tarde me salté el infaltable cigarrillo por estar pegado a la historia de un padre y su hijo unos días antes de la disolución definitiva de América, del mundo. Hay una imagen que todavía me atormenta: en un supermercado abandonado encuentran una lata vieja –llena– de Coca-Cola, y el padre insiste en que se la tome el hijo: no la conoce, nunca ha tomado una. Sobrecogedor.
De mi autor colombiano favorito leí Historia de una pasión. Aquí Darío Jaramillo Agudelo trenza su historia personal con la de su amor por la poesía. Un librito editado bellamente por Pre-Textos –como es costumbre en esta editorial–, que en tres relatos autobiográficos escritos con siete años de diferencia cada uno rescata pensamientos, métodos de trabajo, temas, insistencias y versos completos de ese artesano que es Darío Jaramillo. Un libro imperdible, como para que esté en la mesa de noche de quien quiera ser escritor, de quien quiera ser lector atento.
Se me quedan varios, literalmente, dentro del tintero. No ahondo en ellos para no hacer muy extensa esta nota, me voy a limitar a mencionarlos: La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz; Experiencia, de Martin Amis; El enterrador, de Thomas Lynch (una relectura que no me va a faltar cada tres o cuatro años). Y se me siguen quedando otros. Qué le hacemos.


Diciembre 13, 2008 a las 6:32 pm
Historia de una pasión es genial!!