Blog • Diciembre 2008

Las lecturas de 2008: Antonio Ortuño

Diciembre 19, 2008
Por Hermano Cerdo

Antonio Ortuño ha publicado El buscador de cabezas, Recursos humanos y El jardín japonés.

No hay certezas definitivas sobre los propios gustos. Uno cree que un libro lo ha marcado y, al cabo, los años demuestran que no, que el título en cuestión, sus peculiaridades y hasta sus generales, se esfumaron de la cabeza en pocos meses. Otros, por el contrario, los leemos a la ligera y terminan regresando a la memoria con la persistencia de un mal venéreo. El mejor caso posible, creo, es el del libro deslumbrante que lo sigue siendo a lo largo de los años. Yo puedo decir que eso me ha sucedido con pocos autores: Borges, Bulgakov, Celine, Amis, Rubem Fonseca, Cioran (mamonamente, añadamos: Shakespeare, Marcial, Catulo…). Todo indica que me sucederá también con las dos recientes novelas del colombiano William Ospina: Ursúa, de 2006 y, publicada durante este año que termina, El país de la canela.

Ambas están ubicadas en tiempos de la conquista española de América. Ambas, pletóricas de oro, selvas, tigres y sangre, son a la vez versiones refinadísimas de las novelas de aventuras decimonónicas (Ridder Haggard, Salgari, Stevenson) y muestrario inagotable de sabiduría verbal y estética. Ospina es quizá el más alto poeta contemporáneo en lengua española (claro: están además Zurita, Rojas, Deniz, Bruno Vidal…). Ahora, luego de las dos primeras partes de esta anunciada trilogía, es también para mí un novelista ineludible. Poco me importa si algún orate piensa que no es lo suficientemente post avand garde: su agudeza, su pulso narrativo, el mero espectáculo verbal de su prosa, el placer del ensamblaje asombroso de palabras que consigue, lo justifican de sobra.

Esta nota hace parte del especial Las lecturas de 2008. Para leer otras participaciones, haga clic acá.

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