Blog • Diciembre 2008
Las lecturas de 2008: Absence
Absence es el editor del Blog Ausente.
Mi libro de cabecera del 2008, aquel que me ha acompañado desde que cerré sus páginas y al que sigo regresando con frecuencia, es el Monster Show de David J. Skal (Intempestivas, Valdemar, 2008). Una historia (parcial) del siglo XX a través de los miedos expresados a través de la cultura pop, mostrando la fascinación por lo monstruoso como fenómeno social que algunos temen por subversivo. Del freak de feria y el grand guignol a la explosión del horror en los 50 como preámbulo de la contracultura, Skal establece lazos entre el mutilado de guerra y los maquillajes de Lon Chaney, entre licantropía fílmica y nazimo o entre el crack del ‘29 y los muertos viventes. No es un ensayo perfecto, los capítulos finales son más bien anexos apresurados sobre miedos recientes y su punto de vista apenas traspasa el Atlántico, pero resulta tan vitamínico que no puedo dejar de rellenar huecos por mí mismo. Y eso no tiene precio.
Otra de mis lecturas indispensables del 2008 ha sido Making Of de Óscar Aibar (Mondadori, 2008), relato falsamente novelado (porque casi todo lo que cuenta es verdadero) del rodaje de Atolladero (la frase rima, ergo…), un western futurista rodado en los Monegros que reivindicó como título indispensable para la filmografía bis del cine español (es decir, la buena). Narrando sus desventuras de director novato en medio de un rodaje suicida e imposible, al que sobrevió no se sabe muy bien cómo, Óscar Aibar va a lo que va y no se anda con florituras ni chorradas. La historia es la que es, grande como la vida, y la sencillez con que se explica es tan honrada que enamora.
Y luego está Popeye, el genuino, el de verdad, el Popeye de Segar recuperado por Fantagraphics y aquí editado por Planeta (de momento un primer volumen, se espera con ansia el segundo). No seré yo quien critique el Popeye legado por la animación que más o menos conocemos, pero tras las latas de espinacas hay otro Popeye,
un Popeye malcarado y gruñón inmerso en un mundo de aparente delirio que, por ello, es el real; porque la vida no es otra cosa que un teatrillo de engaños, y ante eso no queda más que liarse a mamporros y tirar palante. Es dificil de explicar, pero en las tiras del Thimble Theatre está todo, lo de antes y lo de despues, lo escrito y lo filmado. En el Popeye de Segar lo veo todo porque todo lo contiene, y hasta pienso que Cervantes lo que quería era inventarse a Popeye y le salió el Quijote. Y al que no se lo crea le arreo una hostia y santas pascuas.

