Miscelánea • Septiembre 2008

Lo sé porque yo estuve allí, y ahora soy feliz.

Sobre Tatamí-畳 (o cómo se hace un libro)

Por Alberto Olmos

A ver que os cuente. Como ya sabéis, en este país le publican libros a cualquiera, sobre todo a cualquiera que los escriba. Olmos los escribe. Eso no se le puede negar: los hace él enteros, de la A a la -A, con Ts en el título y esos personajes cabizbajos que parecen sufrir tanto por el mundo que dan ganas de abrazarlos por las haches y besarles el punto y coma.

Pero no he venido aquí a hablar de mi libro este libro, sino de la edición del mismo, de la cual tengo datos fidedignos que os pondrán los pelos como escarpias. ¡La edición es un arte! Y, en el caso de Lengua de Trapo, un arte del amor y la prisa.

Mirad la imagen. Eso es la cubierta del libro. Tiene cuatro partes. La “portada” es la primera de cubierta; la solapa con la foto del autor es la segunda de cubierta; la otra solapa es la tercera de cubierta; y la contraportada es la cuarta de cubierta.

El libro existe antes que nada. Con su título. El libro, una novela. Con autoría y erratas. Con tiempo hecho tinta de trabajo. Con paginado. La cubierta, sin embargo, viene después.

La cubierta está en blanco, por tanto; y una vez que alguien decide que un libro va a ser libro, comienza el proceso de vestirlo, maquillarlo y hacer de él algo tan repugnante como un producto.

Hay que elegir la imagen de la portada, o los motivos que salpicarán ese tetráptico de cartoné (de hecho: no sepo de qué coño es).

Tatami va de un mirón. Hay una japonesita en un dormi, haciendo sus deberes y mordiendo los bics japoneses, que en Japón no son Bic sino una marca un poquito más difícil de querer. ¡Cómo quiero a los bolis Bic, joder!

El autor tiene voz. Lengua de trapo, otra cosa no (no pagan una puta mierda), pero al autor, sobre todo si es un hijo de puta como Alb, le dejan vocear que no veas. Vocea Alb: que quiero esta foto en la portada, que quiero un kanji por de dentro, que quiero esta foto pa la solapa; que quiero esto puesto por detrás.

Los lenguatrapenses, Fernando (un chico como zíngaro y/o samsónico que escucha todo el puto día música de antes de que él fuera engendrado y que tiene como costumbre pasarse los sábados leyendo manuscritos), Raquel (la causa principal de que en cualquier móvil del mundo al poner su nombre salga “pastel”), Ignacio (encargado de diseño y prensa, aunque casi todo el tiempo parece haberse dejado abierta la puerta de casa con todos los gatos desperdigados), Eva (responsable de que en la editorial haya de vez en cuando un puto paquete de café), Rocío (la única persona de toda esta puta empresa que tiene grapadora y regla y clips en su escritorio), los lenguatrapenses, digo, dicen: ¡No! Esa foto no le gusta al editor, así que tenemos un problema. Al editor le gusta esta foto: y la foto es una japonesa desnuda sobre sábanas rojas; una japonesa con cara de ir a ser violada; un japonesa triste…

El autor: No por dios no me pongáis esa foto de los cojones.
El editor: …

Cuando un editor pone puntos supensivos a sus silencios la cosa está jodida. Muy jodida.

Entre dos fotos de cubierta, y a cuatro putos días de que salga el puto libro para la imprenta, ¡no hay portada! El autor es un exigente insoportable que quiere una foto tipo American Apparel para la cubierta y el editor es un pintor en vena que quiere porno en primera, que vende más y encima la foto es cojonuda.

Hay votaciones. Casi todos votan al editor porque les paga los sueldos. ¡Cobardes!

Pero el autor tiene su voz, su voto, su rencor. No me pongas esa portada de mierda jopé….

Entonces, Ignacio, el diseñador, tiene un momento de lucidez (quizá hoy le cerró la puerta a los gatos…) y positiva o negativiza la foto, dejándola en un duro contraste de negro y blanco.

El autor: Coño.
El editor: mmmm.

Tres M en la boca de un editor es: esto parece que se va arreglando.

El autor: Blanco y negro es muy radical, en todo caso.
El editor: Prueba un rojo.
Ignacio: Ahí tenéis.
El autor: No me gusta…
El editor. Prueba ese azul, turquesa.
Ignacio: Ahí tenéis.
(A todo esto todo el mundo fuma y son las 8 de la tarde y así se hace un libro en una editorial independiente, ¡toma Planeta!)
El autor: Hostia, me gusta.
El editor: Sí.
El resto: Muy bueno.
El autor: ¿Y si le pones unas motitas amarillas así por aquí y por allá?
EL editor: Hacéselo.
Ignacio: Toma motitas.
EL autor: Me cago en la puta: ¡qué bueno!
El editor: Ya está. Portada 148.

Repito: así se escribe la Historia.

Otrosí.

El autor dice: ¿y si ponemos un kanjecito así por dentro, en plan detalle de amor a la edición? Lo podemos coger de google
El editor: Mejor sería uno original, hecho a mano.
Fernando: Sí, podíamos ponerlo en la página 9.
El autor: Hostia, puedo pedírselo a mi amiga Ai
El editor: Ok.

Dos días después:

El autor: putos japos: cuatro kanjis profesionales me ha hecho mi amiga con la ayuda de su tía, que es, sí, profesional. En dos días. ¡Son un amor!
Ignacio: Podemos poner el kanji en la cuarta de cubierta.
El autor: Sí, sí, joder. Eso había pensado yo.

Y así sale la cuarta de cubierta.

Fernando: Alberto, escríbete la solapa y la cuarta de cubierta.
El autor: No, man, qué coñazo. ¿Qué voy a decir, que es una novela genial?
Fernando: Exactamente.

Y ahí tenéis.

La foto.

Fernando: Nos gustas con barba. Aunque está en blanco y negro me gusta más.
El autor: No sé.
Fernando: Dejemos que elijan las chicas.
El autor: Sí. Todas quieren follarme. Seguro que eligen la buena.

Otro día.

Fernando: Las chicas no han elegido nada. ¡No quieren follarte, piensan que eres maricón!
El autor: ¡Todo el mundo lo piensa! ¿Por? Es que es tan guapo
Fernando: La foto.
El autor: Pues ponme la que miro para un lado. Me gusta. Parezco lo que soy. Vale ya de hacerme el guay. No soy guay. Soy un puto amor, un chico tímido. So, fuck you all!
Fernando: No me convence.
El autor: Me da igual. Poned esa por favor.
Fernando: Ok. Y el copy.
El autor: Mi prima, fotógrafa oficial de mi vanidad.
Fernando: Es un amor, tu prima.
El autor: Es mi amor.

Las citas de prensa.

Fernando: A ver, cuál ponemos.
El autor: Pongamos a Óscar.
Fernando: Ok. Óscar Esquivias.
El autor. Sí, claro. Me encanta tenerle en el libro.
Fernando: Y a quién más, ¿a Maria Echaide?
El autor: ¿Está buena?
Fernando: Ni puta.
EL autor: Ponla por si acaso.
Fernando: Alguna más…
El autor: Sí, pon la de Nuño, que es la hostia.
Fernando: Ahí tienes.

Y así fue.

Fin de la cubierta. Momento imprenta.

El autor: ¿Cuándo estará el libro?
Fernando: La semana que viene.
El autor: Qué bien qué guay qué puto miedo, joder.

Y así se hizo este libro.

Lo sé porque yo estuve allí, y ahora soy feliz.

¿Cómo se hace un libro? Joder, pues ¡de cualquier puta manera!

Texto publicado originalmente en el blog Lector Mal-herido.
Alberto Olmos (Segovia, 1975) Es licenciado en periodismo. Ha publicado A bordo del naufragio, Así de loco te puedes volver, Trenes hacia Tokio, El talento de los demás, y Tatami.

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