Blog • Abril 2008

Junot Díaz (premio Pulitzer) en HC

Abril 8, 2008
Por Mauricio Salvador

El buen Junot

De seguro ya saben que Junot Díaz ganó el Pulitzer. En HermanoCerdo publicamos recientemente una traducción autorizada de un cuento suyo titulado Alma, que pueden leer aquí. Tengo la curiosa sensación de que, al menos en México, la novela y la narrativa de Junot Díaz no tendrá mucho impacto. Mis razones para decir esto es que los narradores mexicanos escriben más sobre violonchelos y sobre el lenguaje mismo que sobre culos y niños gordos. Por una razón que no logro entender nuestros escritores (extravagantes y sofisticados, que se mueven casi siempre en las orillas del lenguaje, adonde llegan en botes salvavidas unos cuantos lectores privilegiados) no se interesan por nada que tenga que ver con culos. Y cuando lo hacen sus mujeres siempre son violonchelistas o mujeres fatales, ya saben, cuyo culo apenas existe. Raro si pensamos en Velarde, quien en ciertos poemas nos ofrece más carne que una carnicería (discúlpenme si les parezco un poquitín cerdo al respecto):

Idolatría

La vida mágica se vive entera
en la mano viril que gesticula
al evocar el seno o la cadera,
como la mano de la Trinidad
teológicamente se atribula
si el Mundo parvo, que en tres dedos toma,
se le escapa cual un globo de goma.

Idolatremos todo padecer,
gozando en la mirífica mujer.

Idolatría
de la expansiva y rútila garganta,
esponjado liceo
en que una curva eterna se suplanta
y en que se instruye el ruiseñor de Alfeo.

Idolatría
de los dos pies lunares y solares
que lunáticos fingen el creciente
en la mezquita azul de los Omares,
y cuando van de oro son un baño
para la Tierra, y son preclaramente
los dos solsticios de un único año.

Idolatría
de la grácil rodilla que soporta,
a través de los siglos de los siglos,
nuestra cabeza en la jornada corta.

Idolatría
de las arcas, que son
y fueron y serán horcas caudinas
bajo las cuales rinde el corazón
su diadema de idólatras espinas.

Idolatría
de los bustos eróticos y místicos
y los netos perfiles cabalísticos.

Idolatría
de la bizarra y música cintura,
guirnalda que en abril se transfigura,
que sirve de medida
a los más filarmónicos afanes,
y que asedian los raucos gavilanes
de nuestra juventud embravecida.

Idolatría
del peso femenino, cesta ufana
que levantamos entre los rosales
por encima de la primera cena,
en la columna de nuestros felices
brazos sacramentales.

Que siempre nuestra noche y nuestro día
clamen: ¡Idolatría! ¡Idolatría!

Un comentario a “Junot Díaz (premio Pulitzer) en HC”

  1. Juan Pablo Plata dice:

    chair, carne, meat de cerdo y hembra sapiens es lo que debemos idolatrar y consumir. Leo Los boys a ver qué tal. Un saludo.
    Me gusta el tono ácido y sincero con que comentas un estado pacato en las letras mexicanas.

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