Blog • Abril 2008

HC 20 - ensayo - El sueño de nuestra juventud: Cómo Bolaño conquistó Estados Unidos

Abril 26, 2008
Por Mauricio Salvador

El sueño de nuestra juventud (fragmento)
Cómo Bolaño conquistó Estados Unidos
Por Scott Esposito
Traducción de María Pilar San Román

El público lector estadounidense, o lo que queda de él, nunca se cansa de oír hablar de nuevos autores de moda.  Todos los años, al menos un par de novelistas se adelantan al pelotón y se ven alzados hasta el estrellato por un agradable y arrebatador revuelo mediático. Como es habitual que suceda en nuestra cada vez más descentralizada cultura, la fama que les es conferida tiende a desaparecer tan rápida y misteriosamente como llegó. Sin embargo, algunos escritores consiguen exprimir sus cinco minutos de gloria y ganarse una fascinación duradera: por cada varios Dale Peck (el provocador crítico, ya justamente olvidado, que logró una fama efímera gracias a sus zafios ataques contra Nabokov, Joyce y otros varios conocidos autores contemporáneos) aparece un Jonathan Franzen, cuya figura, y quizás también su obra, ha conseguido instalarse de manera permanente entre los lectores estadounidenses.

Durante la primavera de 2007, Roberto Bolaño se convirtió en el niño mimado de la prensa literaria norteamericana.  El motivo fue la publicación por primera vez en inglés de  Los detectives salvajes, y durante varios meses resultó prácticamente imposible abrir un periódico o una revista sin encontrarse otra reseña o artículo eufórico dedicado a elogiar a este excelente autor.1 Para la mayor parte de los estadounidenses era la primera vez que veían su nombre.

El que un autor latinoamericano ya fallecido que escribía obras de ficción algo complejas haya conseguido convertirse en el último escritor de moda es, como poco, asombroso.  Una característica bien conocida de los estadounidenses es el poco interés que sienten hacia las obras traducidas (se estima que apenas un 3 % de todos los libros que se publican cada año en los Estados Unidos son traducciones, frente al entre 10 y 25 % de la mayoría de los países de Europa occidental); y además, la inoportuna muerte de Bolaño le ha impedido realizar giras promocionales, ser entrevistado en las emisoras de radio o hacer algún comentario fuera de lugar para levantar una oportuna controversia. El último escritor extranjero que yo recuerde que fue objeto de casi tanta atención como la que recibió Bolaño la pasada primavera, fue Orham Pamuk, pero, en su caso, tan solo después de ganar el Nobel y de enfrentarse a un muy publicitado juicio incoado por el gobierno turco en un intento por censurarle.

Lo que todavía no está claro es si Bolaño llegará a ser un elemento permanente en el panorama literario estadounidense, tal como le correspondería con toda justicia, o si se convertirá en una de esas sensaciones que se quedan desvaídamente a mitad de camino cuando nuevos autores más de moda toman la delantera. Existen algunos síntomas esperanzadores. En primer lugar, Bolaño parece gozar de una sólida reputación en el mundillo literario. Los artículos sobre  Los detectives salvajes se asemejaban más a ceremonias de coronación que a reseñas; fue como si los críticos, sobre todos los de las revistas y los periódicos de más peso, estuvieran aprovechando entusiasmados la oportunidad de destapar un secreto que se morían de ganas de revelar. Una reseña entusiasmada afirmaba: “No parece que Bolaño haya escrito ni una frase farragosa”. El título de otra ya dejaba claras sus intenciones: “El Gran Bolaño”. Fue casi conmovedor: durante varios meses, los críticos de los medios de comunicación estadounidenses se superaron y fueron más allá de la prosa estereotipada y de la alabanza superficial, y algunos de nuestros grandes declararon públicamente: “esto es algo verdaderamente importante”.  Resultó estimulante.

2 comentarios a “HC 20 - ensayo - El sueño de nuestra juventud: Cómo Bolaño conquistó Estados Unidos”

  1. Andrés dice:

    Sobre el articulo de Scott Esposito, ya es hora que las personas se den cuenta que no tiene ningún sentido mirar los números de ventas que tiene Bolaño en USA o en cualquier lugar de Europa, que es una completa perdida de tiempo contar el numero de reseñas que sobre Bolaño publican (seria solo un poquito interesante mirar si alguna puede llegar a tener algo de interesante) en medios masivos de comunicación. Es un total sin sentido, la maestría de Bolaño no reside en sus ventas, ni en que hiciera un comentario en tal sentido u otro, la maestría de Bolaño se encuentra en la lectura de sus obras y en el placer que estas producen. Si el sueño de juventud de Scott Esposito es ser Roberto Bolaño pues se puede hacer un nuevo corte de pelo, un corte al estilo Bolaño. Si quiere escribir obras verdaderamente magistrales como las que escribía Bolaño, puede empezar por dejar de perder el tiempo escribiendo sobre cosas a las que Bolaño no les deba ningún tipo de importancia.

  2. Mauricio Salvador dice:

    Estimado Andrés, si uno siguiera tu lógica entonces tendríamos que decir que tu comentario es tan inútil y prescindible como el ensayo de Scott; pero no creo que el hecho de que a Bolaño no le interesaran esas cosas (aunque yo creo que sí le interesaban, pues le daban de comer a él y a su familia) sea una excusa para prohibir o escamotear un comentario acerca de su obra o su persona. El texto de Scott trata más del fenómeno editorial que de las obras en sí, algo de lo que uno se da cuenta (desde el subtítulo) sin necesidad de ser un genio. Y creo que sí ha habido reseñas interesantes, tanto en inglés como en español. Puedes o no leerlas, pero no te portes como un nazi literario diciendo qué y qué no se “debería” escribir sobre o alrededor de Bolaño.
    Por lo demás, muchas gracias por el comentario. Un saludo desde México.

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