Blog • Abril 2008

HC 20 – crónica – Hombres y mujeres de negro

Abril 24, 2008
Por Mauricio Salvador

Por Isami Romero

(fragmento)

Introduzco 120 yenes (12 pesos) a la máquina de refrescos y elijo té verde. Mientras me dispongo a recoger la lata, una voz varonil computarizada y sin chiste anuncia que ha llegado el convoy de las 11:09 con destino a Shinjuku. De súbito, una pregunta invade mi mente: ¿por qué tanta puntualidad? Algunos afirman que es una cuestión cultural, pero soy escéptico. Eso es pura japonofilia barata. Hace más de 140 años, cuando este archipiélago era regido por los Tokugawa, el japonés era todo menos sinónimo de puntualidad. Entonces, ¿qué explica esto? En lo que se me ocurre una respuesta convincente, se abre la puerta del tren. Ni hablar. En este país “ultramoderno” es difícil pensar tranquilamente.

Espero un momento que salgan los pasajeros y entro al vagón. Como siempre, nadie se percata de que no soy japonés. Es la magia de mi camuflaje genético. Empero, para mi mala fortuna, no hay dónde sentarse. Esto significa que estaré parado. Entonces, no me queda de otra cosa que tomarme el té que compré, ponerme los audífonos y prender mi reproductor de música digital, mientras me entretengo analizando a los pasajeros que están en el vagón. Veamos qué especimenes tenemos.

Abundan los trabajadores de cuello blanco. No por nada es la fuerza laboral mayoritaria de este país. 47 millones de japoneses trabaja en alguna oficina. Eso significa que el número de empresas es de… Dejémoslo ahí, sería un tema demasiado extenso para 30 minutos de viaje. En otra parte, están los estudiantes de preparatoria, su número no es tan amplio como los de cuello blanco, ya que en este país cada año se reduce la población juvenil. La gran mayoría esta vestida de uniforme escolar, muchos con el cabello pintado y peinados de manera exótica. Eso sí, siempre irreverentes. Es lo que caracteriza la adolescencia. Japón no tendría que ser la excepción.

Un comentario a “HC 20 – crónica – Hombres y mujeres de negro”

  1. antonio citron dice:

    demonios, no sabia que la piara estuviese tan cercana!
    como invadan por akato, me haré un arakiri en pleno haikai y después vaciaré una de las lujosas piscinas de esta ciudad para buscarles una chacra a vuestras excelencias.

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