Entrevistas • Abril 2008

Una amable distopía

Entrevista a Agustín Fernández Mallo

Por Claudia Apablaza

El 2006 ya había visto aparecer algo que muchos críticos literarios españoles anunciaban como Generación Nocilla, generación de recambio literario, cuyo nombre derivaba de la popularidad que estaba tendiendo por esos días, y por estos también, la novela de Agustín Fernández Mallo: Nocilla Dream. Publicada en una pequeña editorial de Barcelona, editorial Candaya, y que estaba haciendo estragos en los jóvenes catalanes: algunos de ellos salían a la calle sólo con su patineta, una botella de agua y su frasco de nocilla, para pasar así todo el día hablando del Universo Nocilla y la real distopía de la que estaban siendo parte.

Hoy aparece el segundo tomo del universo Nocilla: Nocilla Experience, bajo el auspicio de una editorial trasnacional. Tal vez ya no debería pensar, o más bien debería olvidar la propuesta de Fernández Mallo cuando hace un año atrás me decía que su literatura era literatura B, sólo publicable bajo el signo de un sello underground. No, hoy es un fenómeno mediático, por un lado, y por el otro, un libro. Un libro que llega a casa, que lo leo y lo comienzo a destripar.

Nocilla Experience es la segunda entrega de la trilogía Proyecto Nocilla. El primero fue Nocilla Dream, y el tercero será Nocilla Lab. Acaba de ser publicado en España después de que el primer libro de la trilogía Nocilla Dream fue destacado por varios periódicos entre los mejores libros del año publicados el 2006.

Tanto una como la otra están narrada a modo de pequeños fragmentos que a primera vista parecen independientes entre sí, pero que a medida que avanza nuestra lectura vemos, claramente su interconexión definitiva. Una técnica usada y abusada desde los años cincuenta hasta ahora. Pasando por logros maravillosos como el Estereoscopio de los solitarios, de Rodolfo Wilcock y llegando hasta el día de hoy a otros libros tan maravillosos como Saña, de Margo Glantz.

Al leerlo veo claramente la traslación que hay de teorías de la física y las matemáticas ya bastante sabidas. Teorías del Caos, el universo infinito y poliforme. La caída de la teoría newtoniana, reemplazada por la de la relatividad de Einstein. La literatura de ese caos es lo que se ha venido gestando desde la mitad del siglo XX en adelante. Pensar en Borges y Cortázar, Bioy Casares. En la supremacía de lo fantástico. Párrafos muy breves en que destaca la descripción de un personaje atípico. Si en Wilcock era un personaje rarísimo como Corfo que le temía a los umbrales de ventanas y nunca los cruzaba porque temía que éstas se lo tragaran y apareciera en una tercera o quinta dimensión, en Fernández Mallo un personaje rarísimo que construye un edifico para Suicidas o una Torre de la Ruina.

Y cómo no pensar también en Mark Haddon, y su Curiosos incidente del perro a media noche; en el narrador vasco Unai Elorriaga y su novela El pelo de Van´t Hoff, en el argentino Guillermo Martínez y su novela Acerca de Roderer, incluso en Novela de Ajedrez de Stefan Zweig. Todos narradores que realizan perfectas traslaciones de una ciencia (física, matemáticas) a la literatura. Porque una cosa es hablar de una ciencia en especial o hacer un personaje que es un científico, pero otra es trasladarla a una estructura narrativa.

Fernández Mallo reproduce fielmente esa técnica de traslación y vemos en fragmentos breves personajes excéntricos en solitario, internamente conectados entre sí, como las ventanas de una computadora. Y también el sello que define su narrativa es el cúmulo de propernames que lo ponen a la cabeza de algo que se vislumbra a los lejos como un movimiento avantgarde, pero que no lo es porque lo nuevo, si es que aún podemos usar ese concepto, es cuando realmente se transgrede la forma y no el contenido, sabemos que para transgresiones de contenidos tenemos las máquinas de hacer best sellers y que apuntan solamente en encontrar “la mejor y más novedosa historia”, y desde allí deslumbrar.

Fernández Mallo es físico y ha hecho una interesante traslación de los conceptos de la física y las matemáticas al universo de la ficción. A esta traslación la ha llamado pospoética. Conceptos, ecuaciones, citas a teóricos, místicos, sumas y restas entre párrafos. Muchos personajes que conocen a la perfección las teorías de la luz y la relatividad y la hibridez de las culturas, la falta de fronteras culturales, la anunciada y apocalíptica globalización: universos de información y no de conocimiento, universos de seres-máquinas y no de seres-humanos. Así el Universo Nocilla nos parecerá muy familiar. Hace tiempo que estamos acostumbrados a la teoría de la relatividad y sus derivados. Como también a la máquina, si convivimos con ella, pero también a las traslaciones de las ciencias exactas a otros campos de las humanidades.

Roberta Vassallo, Ceferino, Rio Grande, 2004

1. ¿Qué es el Proyecto Nocilla?

Tres novelas con algunos nexos comunes, más bien metafóricos, una exploración de la soledad, no crítica, en escenarios contemporáneos.

2. ¿Por qué planteas la literatura como un proyecto, y no tan solo como una trilogía, por ejemplo?

En principio, cualquier unión de elementos proyectados en el tiempo es un Proyecto. Quizá le llamo proyecto porque es una palabra que me resulta más familiar, más del arte contemporáneo.

3. ¿Crees que tu propuesta es ciencia ficción o fantástica, o podrías darle otro nombre a esa literatura en que suceden eventos totalmente improbables y que nos son metáforas, como por ejemplo que una mujer recorra Norteamérica en un automóvil de madera, que un hombre recorra Norteamérica corriendo sin parar, un chef se dedique a cocinar el horizonte?

El caso es que dos de esos casos que citas existen o han existido. No tan fantásticos como parecen. De ahí que me interese esa exploración de lo que tenemos al lado y que al mismo tiempo tiene algo de monstruoso, de desenfocado, de extraño, aunque convivamos con ello.

Desde luego que ciencia ficción no lo llamaría, es un género que en su versión común me aburre bastante. Sería casi más apropiado “performance-ficción”, o “docuficción”,

4. ¿Consideras que tu literatura es apocalíptica, o más bien lo ves como un regreso a un cierto humanismo perdido? Es decir, los personajes de tus textos están en habitats que parecen sacados de escenas de fin de mundo, por ejemplo, los niños que cruzan ese oleoducto vacío de la antigua Unión Soviética, la mujer que se desplaza en un auto de madera, el hombre que recorre Norteamérica corriendo para olvidar a su mujer, etc. Así parece una literatura alarmante; pero también puede ser vista como una literatura de extrema conciencia hacia la naturaleza, la relación del hombre con ella y hacia los mismos seres humanos. Es decir, más que destructiva… constructiva.

No creo que sea un regreso a un humanismo perdido. Puestos a elegir, prefiero el posthumanismo al humanismo, por fantástico que aquel sea, ya que por lo menos nos permite explorar algo nuevo. Lo que ocurre es que eso hábitat de los que hablas existen, están ahí, y a mí me parecen tremendamente estéticos. Mi literatura no es de denuncia ni de apología de nada, es mi mirada sobre el mundo, e intento que sea lo más documental, lo menos adjetivada, y lo más neutra posible. Huyo de las artes moralizantes.

5. Cuando pones citas de autores o de entrevistas a cantantes como Björk, PJ Harvey, DJ Shadow, Beck, Steve Albini; citas de Francis Ford Coppola, entre otras, ¿los propones como personajes de la novela también?

Sí, los propongo como un personaje más. La fractura en el texto, la extrañeza, viene cuando uno asume que también están fuera del texto, en otras obras, que existen más allá de mi obra. Son como mis inquilinos particulares. Me interesa mucho esa técnica llamada apropiacionismo, extraer materiales de otras disciplinas e insertarlos. Si consigues hallar un hilo poético entre lo inmertado y tu propio texto, se crea un sentido diferente, más sinérgico.

6. ¿Así como el señor A, crees que el hábitat de la nueva literatura es aquella producto de un cine sin cabeza, o la decapitación de ella?

Ja, ja, no, no lo creo. Pero de repente me vi llevando a ese personaje a esos extremos, me apetecía experimentar a ver hasta donde podía llegar a ese nivel poético ese Señor A. Por otra parte, es que eso me pasó a mí. Estaba viendo una película en la que no salían las cabezas de los que hablaban, y de repente vi mi mente ya no lo percibía como cien, sino narración sin sujeto.

7. ¿Piensas que las culturas contemporáneas, así como en tus novelas están tan naturalmente híbridas, que hay una perdida total de referentes culturales clave, como ese niño llamado Mohamed Smith. ¿Qué tipo de literatura se está gestando a partir de esta hibridación ya antes anunciada?

No lo creo. Pienso que los referentes culturales son tantos y están tan sólidamente establecidos, que sólo nos queda pervertirlos poéticamente, darles la vuelta, batirlos, etc. No sé decir qué tipo de literatura se está gestando, no soy un experto en literatura, sólo soy un tipo que escribe solo en su casa lo que se le pasa por la cabeza, como todos, y que sabe del mundo por lo que dice la tele, pero presiento que estamos consiguiendo, sin querer, un espacio en las letras españolas para la literatura un poco distinta, que es posible que convivan los tardomodernos con los experimentales. Y eso es bueno. Como ocurre en la música y nadie se rasga las vestiduras. Lo malo es que en literatura la gente no está tan acostumbrada a vivir esa convivencia de forma natural, y está llena de riñas, de gurus, de cismas, de dogmas, etc. Una pena.

8. ¿Crees que tu literatura está dirigida a un público determinado y muy escaso, en tanto hay muchos referentes culturales que sólo hacen sentido en tanto los conoces? Por ejemplo, cuando pones a un tal Julio escribiendo una Rayuela alternativa, o cuando citas a muchos autores, músicos, artistas.

Pues antes de publicar nada creía que sí. Mi sorpresa fue cuando vi que mi proyecto, tanto en poesía como en narrativa, le interesaba a chicos de 18 años, como a sesudos catedráticos. Cierto que toda literatura tiene un sesgo sociológico, evidentemente no le puedes interesar a todo el mundo, casi sería una contradicción en términos, pero he visto que sí a un amplio espectro. Y eso ha sido una lección de humildad para mí, ya que se demuestra que no tenía en cuenta un público potencial. Supongo también que como hay muchas referencias cada uno pilla la obra por la esquina que más le gusta, pero supongo que si no hubiera una unidad poética en los libros eso no sería suficiente para gustar.

9. ¿Lees literatura española contemporánea? ¿Qué nos puedes decir de ella?

No mucha. Poca cosa puedo decir salvo que los últimos libros recién publicados que más me han impactado son España, de Manuel Vilas, Afterpop de Eloy Fernández Porta, la luz Nueva de Vicente Luis Mora, La Glorieta de los Fugitivos, de José María Merino, y ahora mismo no recuerdo más, pero los hay. Estas preguntas son muy desagradables, porque siempre te dejas fuera libros muy buenos. Estoy muy interesado también en Juan Francisco Ferré, Robert Juan Cantavella, y en dos Suramericanos, Mario Bellatín y Sergio Chejfec.

10. ¿Te consideras parte de una nueva generación de escritores españoles? ¿De una generación de recambio, ¿y de recambio a qué?

Bueno, extraña pregunta, pero supongo que sí. No es que lo considere, es que es lo dicen por ahí. El cambio sería ese del que venimos hablando, una puerta abierta a una literatura con referentes no necesariamente “literarios”, ni si quiera necesariamente europeos, (que también), un poco sería verter al papel o pasar por la turmix del papel los estímulos contemporáneos que queramos o no nos invaden a todos, no cerrar las puertas a lo que, sencillamente, hay.

11. ¿Qué te parecen los apelativos de escritor Afterpop, que ha usado Eloy Fernández Porta? ¿Eres un escritor Afterpop?

La pregunta es compleja porque el modelo Afterpop también lo es. Si tuviera que decirlo en pocas palabras, creo que Eloy Fernández Porta es uno de los jóvenes pensadores más brillantes del panorama español, y creo que creará escuela. Podría considerarme afterpop en el sentido del que habla Fernández Porta, de que utilizo el pop pero de una forma digamos que refinada, en absoluto vulgar, porque lo paso por el filtro de una formación más elaborada, cosa que hago sin querer, pero que está ahí. Lo que en el fondo es una perversión del pop, ya que el pop es otra cosa. A esa perversión supongo que es alo que Fernández Porta llama Afterpop.

12. Dices que tu narrativa es producto de la era de la información y no de la era del conocimiento, ¿no es una acaso la aplicación de la otra? ¿No consideras que tu novela es también la aplicación de conocimientos de la física?

Sí, claro, y de otros muchos conocimientos, como la de cualquier persona, lo que ocurre es que esos conocimientos no salen de una manera académica, ni con pretensiones de que se note, sino de la manera en que vivimos el día a día. Quiero decir que yo escribo casi tal cual como pienso, y tal cual me llega la información, no lo reelaboro literariamente o eruditamente. Quizá antes el escritor tendía a mostrar más su estilo y sus conocimientos supuestamente brillantes, y hoy se muestra eso más en bruto, lo que hace que se desacralice toda esa presunta erudición.

13. En tu novela hay una escena muy similar a una escena de 2666 de Roberto Bolaño, específicamente la escena en que un personaje cuelga fórmulas con pinzas de ropa, así como el personaje de Bolaño cuelga libros de matemáticas para que se aireen las ideas. ¿Cómo crees que se manifiestan esas dos ideas en autores distintos? ¿Lo ves como algo propio de la literatura o más parecido a la idea de lo inconsciente colectivo si lo miramos desde una lógica junguiana?

Pues ni idea, lo cierto es que yo no había leído 2666, y me salió un personaje que hace lo mismo que ese de 2666, coincidencia que me dijo un amigo escritor, David Torres, por eso lo aclaro en una nota final. Supongo que por nuestra formación cartesiana y un poco determinista no estamos acostumbrados a las coincidencias, no creemos en ellas. O bien las interpretamos dentro de un esquema lógico, o bien, como apuntas tú, desde uno psicológico. Yo creo que ni una cosa ni otra, las coincidencias existen sin que tenga que haber teoría alguna que necesariamente las justifique. Creo yo.

14. ¿Ahora que publicas en una trasnacional, crees aún que tu literatura es indie o ousider, o crees que una cosa no tiene nada que ver con la otra, que corren por rieles diferentes?

Para mí indie es sinónimo de independiente. A mí en ninguna editorial de las que he estado me han dictado camino alguno ni he tenido censura, incluida Alfaguara, o sea que en ese sentido me siento tan libre como siempre para experimentar y llevar mis proyectos estéticos hasta sus últimas consecuencias. Creo que eso de que ser un outsider legitima una buena obra, y estar con editoriales grandes no, es una reflujo romántico, el mito del artista maldito, algo que hoy por hoy, tiempos en los que hasta el proletario invierte en bolsa, es una forma de pensamiento un tanto atrasada y sobre todo falsa.

15. ¿Qué viene después del Proyecto Nocilla?

No lo sé, seguir desarrollando mi trabajo por los caminos que me interesen. Quizá me apetece desarrollar trabajos que tengo desde hace años de imágenes y textos. No sé.

Bio

Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética -investiga las conexiones entre el arte y las ciencias-, cuya propuesta ha quedado reflejada en los poemarios: Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta lateral Travelling (2004) y el poemario-performance Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción] (2005). En 2007 fue galardonado con el premio ciudad de Burgos de Poesía por su libro Carne de Píxel. En el 2006 publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año, y por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores del año.

Claudia Apablaza (Rancagua, Chile, 1978) Ha publicado el libro de relatos Autoformato (Lom ediciones, 2006), el cual fue descrito por algunos críticos expertos como no-literatura, apelativo que le causa mucho placer hasta el día de hoy. Es la editora de ALBUM: 30 cuentistas hispanoamericanos y escribe el blog Haciendo / Libros Collage. Su letra favorita es la A.