Crónica • Febrero 2008
Una margen algo grandilocuente e inabarcable
Muestra Conversas
Una bienal de arte es una exposición que se realiza cada dos años en un mismo punto geográfico. Sin embargo, describirla de este modo es acotar sus alcances a una mínima expresión, porque extiende sus redes de reflexión e influencias estéticas mucho mas allá del campo específico de la sala de exhibición. Crea vanguardia, produce textos críticos, manifiestos, sienta precedentes.
Extrañas congregaciones de artistas, críticos, curadores, coleccionistas y educadores se dan cita. Mezclados y circulando por todas partes, el arte lo invade todo.
El 18 de noviembre del pasado 2007 se dio cierre a la VI Bienal del Mercosur en Porto Alegre (http://www.bienalmercosul.art.br/). Sin embargo el cierre no significa el final absoluto del evento ya que están programadas varias itinerancias por distintos puntos dentro de Brasil y el exterior, que pueden consultarse en la página oficial, para ver si les toca en suerte a los que no pudieron visitarla, recibir en sus hogares al menos una parte de la misma.
Las bienales tienen algo de grandilocuente e inabarcable. Pocas veces podemos llevarnos una idea cerrada y global de lo que vimos.
Cais do Porto
El proyecto curatorial tuvo un eje central, la metáfora de “la tercera orilla del río”, inspirada en el cuento homónimo del brasileño Guimarães Rosa y que según Gabriel Peréz-Barreiro -curador general de la bienal- “(… ) simboliza un cambio de perspectivas, sobre todo con respecto a las curadurías de las ediciones anteriores que se basaban en representaciones nacionales. La tercera orilla enfatiza la posibilidad de crear un tercer espacio, una nueva manera de percibir la realidad, rompiendo con las dualidades que la definen y delimitan - nacionalismo y globalización, derecha e izquierda, bien y mal, figuración y abstracción, entre otros (… )”.
A pesar de ello, o por esto mismo, fue difícil llevarse una imagen global de la muestra -y esto no por error y fallas de esta bienal en particular- porque este tipo de eventos de tan grandes dimensiones suelen dejarnos recuerdos y sensaciones fragmentadas. Hay demasiada información para procesar en un único momento y demasiados sentidos exaltados como para homogeneizarlos en uno solo sentimiento. El eje curatorial se desarrolló en tres muestras: Conversas, Treis Fronteras y Zona Franca. Cada una de ella a su vez con propuestas curatoriales diferentes, que complementaban la idea central. Estas fueron acompañadas por tres exposiciones monográficas en distintos espacios, de artistas de diferentes regiones, de diferentes épocas y de diferentes tendencias: Francisco Matto (Uruguay, http://www.ceciliadetorres.com/fm/fm.html)/ Jorge Macchi (Argentina, http://jorgemacchi.com/)/ Öyvind Fahlström (Brasil, http://www.fahlstrom.com). El proyecto pedagógico fue uno de los puntos fuertes y más trabajados del evento. Estuvo a cargo de Luis Camnitzer, y el hecho de que él mismo es artista quedó evidenciado en el énfasis puesto en la observación de las obras y el diálogo artista-espectador.
Muestra Conversas
Por lo general a este tipo de eventos uno llega colmado de expectativas y si no se cumplen se sucumbe a la desilusión. Sin embargo aprendí que es interesante poder comprender que existe otro espacio, un tercero, donde las cosas pueden sucederse de otro modo, uno impensado.
¿Por qué no arriesgarse a creer que este nuevo modo de pensar -la metáfora de una tercera orilla- puede ser una postura frente al arte mismo?
