Ilustraciones • Febrero 2008

Dimo García

Por Arturo Camargo

Dimo García, Sin Título, 2007

El trabajo de Dimo García (Bogotá, Colombia, 1975) surge ligado a una indagación metafísica, al tiempo que aparece impregnado de religiosidad ancestral cristiana.

Desde principios de esta década, sus obras han sido expuestas en ceremonias religiosas llevadas a cabo en sótanos de inmuebles abandonados en Paris y en antiguas iglesias rurales en Alsacia (Francia).

En ese ambiente, y ligado a un interés por la cultura medieval, la obra de Dimo García surge proponiendo ir al encuentro de los procedimientos técnicos y del imaginario religioso de la escuela de los Primitivos Flamencos del siglo XV.

Pintores como Jean Van Eyck (1390 - 1441), Hugo Van del Goes (1435 - 1482) y Rogier van der Weyden (1400 – 1464) son algunos referentes primordiales de un proyecto especulativo en pintura, donde una condición anacrónica hace presencia. Este aire anacrónico, sin embargo, no debe leerse en sentido reductor o despreciativo, sino, al contrario, como algo sustancial y enriquecedor.

«No aceptar ciertos paradigmas artísticos de esta época es a la vez participar de la época resistiendo», resume García.

En esa perspectiva, el proyecto pictórico del colombiano provoca una reflexión sobre diversos aspectos olvidados de la mentalidad de la Edad Media: la magia, la alquimia, lo maravilloso y lo extraordinario.

De otra parte, un componente hibrido se encuentra asimismo presente en las obras de García. Este componente hibrido parece hablar de una condición ligada a un entorno global, ya que en algunas pinturas se observa una mezcla entre religiosidad antigua y ciencia ficción contemporánea.

Más allá de una alteración de sentido en relación a las figuras santas que aparecen representadas en esta práctica (la Virgen, Cristo y algunos santos), la propuesta de García es próxima al pensamiento de autores como el historiador de las religiones Mircea Eliade o el psicoanalista Carl Jung. De estos, el pintor retoma ideas específicas: «Desde hace varios años he trabajado a partir de la idea de la hierofanía o manifestación de lo sagrado en un objeto, que es el cuadro. También la noción de Arquetipo es fundamental para entender porqué mi pintura no es de esta época, y es por eso mismo que es de esta época.»

Sobre el desarrollo de las composiciones de las obras, García afirma:

«El procedimiento de composición en mi trabajo es simple. Utilizo un método de collage que parte de almacenar imágenes fotográficas y componer con ellas las pinturas, a veces directamente sobre el soporte pictórico o también realizando anteriormente bocetos en la pantalla del ordenador. En la experimentación, surgen algunas configuraciones con diversas figuras y objetos, que muchas veces parecen evocar imágenes arquetípicas.

»Pienso que las ideas de Aparición y de Revelación son propias a la tradición pictórica occidental y permiten un espacio de investigación amplio en mi trabajo. En mis pinturas, no hay un texto que preceda a la escena representada. Es por ello que la obra es propicia a la interpretación de símbolos, es abierta a la hermenéutica y a la exégesis.»

Volviendo a centrar el acto creativo en el desarrollo de un mundo representativo, sobre la validez o no validez de la pintura figurativa en tiempos postmodernos, García responde: «Mi pintura es un levantamiento y una mística. Va en contra de toda forma de dominación conceptual establecida.»